1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

AZAHARA PALOMEQUE / ESCRITORA

“En España muchos logros sociales se han conseguido a base de movilizaciones constantes”

Gonzalo Torné 2/05/2021

<p>Azahara Palomeque.</p>

Azahara Palomeque.

Cedida por la entrevistada

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Azahara Palomeque publicó en 2020 un libro de crónicas, Año 9 (RIL), que daba cuenta de las catástrofes del gobierno de Trump. Pero más allá de la mirada inquieta y la excelente capacidad de análisis de la realidad estadounidense que ya conocen los lectores de CTXT, el libro es también notabilísimo por su lenguaje (un lirismo de primera calidad) y por el manejo de un abordaje íntimo de la experiencia, que no solo casa bien con la crónica social y el testimonio generacional, sino que lo realza. ¿Cómo lo hace? Ni idea. En las preguntas que siguen he tratado, entre otras cosas, de enterarme.

¿Qué es más importante para ti el estilo o el análisis político?

Aspiro a encontrar un equilibrio entre ambos, aunque establezco prioridades dependiendo de lo que esté escribiendo en el momento. Por ejemplo, en poesía me preocupa mucho la forma, porque creo que, sin ella, directamente no se hace poesía sino otra cosa. En el periodismo, prima el análisis político, pero obviamente no son compartimentos estancos. Mis poemarios parten de problemáticas sociales, la crisis y la emigración en American Poems, o el cambio climático y la depresión en RIP (Rest in Plastic), y en mis textos en prensa también hay un cuidado extremo del lenguaje. En el fondo, creo que me estás preguntando por el eterno debate entre forma y contenido. La crítica del arte se ha encargado de erigir el Guernica como obra donde los dos aspectos se dan con la misma intensidad. En literatura, a mí me fascina alguien como Martín Santos, quien, en Tiempo de Silencio, hace una crítica brutal del franquismo sin renunciar a una prosa estelar, a caballo entre el noventayochismo y Joyce. En Año 9 se siente esa pulsión por alcanzar un equilibrio entre estilo y crítica social. Ahora estoy escribiendo una novela donde espero lograr una simbiosis más exacta aún.

¿Te has planteado “perder” la lengua, escribir en inglés?

¡Es que ya la he perdido! Casi. Mi interacción con el español se reduce a los libros que leo y a los que escribo, o a mi trabajo como periodista. Fuera de ahí, mi vida transcurre totalmente en inglés, y eso ya me ha supuesto renunciar a ciertos códigos culturales, a rasgos de mi personalidad que no caben en este país, a la ironía y el humor, por ejemplo. Así que no, no me he planteado nunca escribir en inglés, porque sería abandonar aún más unas raíces que, si lo hiciera, sentiría traicionadas. Y no tiene nada que ver con dominar o no el idioma. Mi inglés es prácticamente nativo, fácilmente podría pasarme al “otro lado”, pero hay algo que no se suele comentar cuando hablamos de bilingüismo, o poliglotía, y es la conexión afectiva que se establece con los distintos idiomas. Mi infancia y mi juventud fueron en español, mi madre sólo habla español. Yo quiero escribir libros que ella pueda leer, que lleguen antes a la gente que más quiero. 

Has escrito y publicado poesía, ¿juega la poesía un papel en tu escritura en prosa? Y en caso afirmativo, ¿cuál?

Esto va a sonar muy cursi, pero yo soy poeta de corazón. La poesía para mí no es sólo un género literario, es un modo de vida, una sensibilidad para percibir lo que nos rodea, una manera de entender el lenguaje y, consecuentemente, cómo nos narramos como sujetos políticos, y eso es algo que se puede siempre subvertir. No hay otro género que permita más juego y más cuestionamiento de los relatos prefabricados que la poesía. De hecho, cuando otros textos lo consiguen, se suele decir que son “poéticos”, lo cual sirve a veces para legitimar su pertenencia al canon. Esto parece un contrasentido, porque casi nadie lee poemarios. Te cuento un caso reciente: a Cristina Morales la han elogiado mucho –merecidamente– por sus piruetas lingüísticas en Lectura Fácil. Pues bien, ella misma dijo que no hacía nada nuevo, que esa experimentación ya estaba en las vanguardias y, añado, en poesía. Acabo de dar un rodeo tremendo para decirte que sí, la poesía juega un papel crucial en todo lo que hago, en mayor o menor medida. Es imprescindible.  

Hablas de tu salida de España como un “exilio”, pero desactivas la nostalgia hablando de tu país natal como “S-Pain” ¿Por qué esta elección de palabras? ¿Cómo articulas las tensiones entre nostalgia y “tristeza” por la marcha?

Pienso mucho las palabras que utilizo. Normalmente, se define el “exilio” como la huida del país por razones políticas, y la “emigración” como una marcha que se produce por motivos económicos. Sin embargo, desde el momento en que consideramos la falta de oportunidades laborales un asunto en manos de nuestros representantes políticos, esa dicotomía se viene abajo, así que yo uso los dos términos indistintamente. Por otra parte, me han criticado que emplee el vocablo “exilio” –que, en el imaginario español, evoca el republicano del 39–, teniendo trabajo y habiendo realizado un doctorado en Princeton. Pues bien, quien haya estudiado en profundidad el fenómeno, se dará cuenta de que una gran mayoría de nuestros escritores exiliados por la Guerra Civil fueron contratados en universidades y no tenían dificultades económicas, pero sí que sentían esa expulsión y ese desarraigo que, creo, nos une. Ahora respondo a lo de S-pain. Confesión: lo copié de una portada de The Economist, el neologismo no es mío. Pero me parece que alude a un riesgo del que hablaba Edward Said en su Reflections on Exile: el hecho de que los desplazados tendemos a aferrarnos a ideologías en muchos casos corrosivas para compensar la falta de territorio, para fabricarnos un mundo al que pertenecer. Yo he intentado no caer en eso. Con el S-pain neutralizo la nostalgia, evito idealizar mi país como paraíso perdido y caer en un nacionalismo españolizante feroz que nos obnubile y no nos deje ver, por ejemplo, las razones por las que me fui: la crisis de 2008 y su falta de oportunidades. Esas razones siguen vigentes en la realidad de muchos jóvenes de ahora. Me parece necesario no perder la perspectiva. 

Vives en Estados Unidos que se supone que es el espacio del planeta más representado por el cine, las películas, los libros... Pero Estados Unidos es inmenso, vives en Filadelfia, ¿consideras que tu día a día está bien representado, tu entorno, tu ciudad?

No me he planteado nunca escribir en inglés, porque sería abandonar aún más unas raíces que, si lo hiciera, sentiría traicionadas

Sí, pero huyo de los esencialismos. Filadelfia y mi entorno están bien representados desde la primera persona en que está escrito Año 9 y sabiendo que habrá relatos que me contradigan, lo cual agradezco: viva el disenso. De lo que sí he querido escapar es, primero, de la visión del turista: esa persona que pasea por Nueva York, hace fotos y se queda maravillado porque todo le recuerda a “una película”. A 20 minutos de Nueva York, en Newark, viven mis suegros, en el corazón fabril y obrero que ha servido para abastecer de bienes a la Gran Manzana tanto tiempo. Ese matiz es importante y aparece en el libro cuando hablo de Trenton, otra ciudad industrial venida a menos. En segundo lugar, y relacionado a lo anterior, no reproduzco topicazos hollywoodienses. Ya tenemos suficiente efectismo cinematográfico, glamour de celebrities que promueven una visión acrítica del país, incluso corresponsales que traducen mal la información. A mí me interesaba aportar una reflexión profunda, analítica, de un país que puede ser muy inhumano, escrita con la extranjería suficiente como para que te resulten atroces carencias que muchos estadounidenses no ven –la desatención pública–, pero siendo casi autóctona en cuando al sufrimiento que esas carencias provocan.  

¿Hay permiso de armas en Filadelfia? ¿Ves gente armada? ¿Se escuchan tiroteos?

Hay permiso de armas en todo el país, pero no, no veo a gente armada por la calle, eso es bastante raro. Sí que escucho tiroteos a menudo, en parte porque me paso las noches en vela escribiendo y ahí se distinguen muy bien. Pero he experimentado otros muy cercanos y no precisamente desde la ventana. Por ejemplo, antes vivía en una zona de fiesta y, en una sala de conciertos, un chaval mató a otro de un balazo. Yo no estaba allí, sino en la calle siguiente tomándome una cerveza, y vi cómo nos acordonaban la terraza. O, hace poco, hubo un tiroteo en mi universidad, delante de un banco. Llegaba un cargamento de dólares y unos ladrones intentaron atracar la furgoneta blindada donde iba el dinero. Antes del teletrabajo, yo pasaba todos los días por ahí, pero esa mañana me desvié para ir a correos. 

Trump empieza a parecer una pesadilla lejana, pero sus votantes siguen allí, ¿cómo es tu relación con sus votantes si la tienes?

Tengo poco contacto con trumpistas, la verdad. Parcialmente es a propósito, pero influye asimismo que la población esté tan segregada y uno viva donde están sus iguales. Eso sí, mis suegros, mi familia política en general y su círculo, son ultra conservadores. No puedo jurar que hayan votado a Trump, pero me da en la nariz que, muchos, sí. La relación es muy tensa. Hay días que hablamos del tiempo, otros que se lía la de Dios y me gritan “vete a Cuba”, otros que le dicen a mi marido que soy EL MAL porque no encajo con el patrón de mujer que ellos quieren y otros que, directamente, no hablamos. Con esto quiero enfatizar que el trumpismo no es sólo “que se mueran los negros, etc.” –lo cual, obviamente, me preocupa– sino también: no te pongas minifalda, no opines, y agradece que te hayamos acogido porque, si no, serías una muerta de hambre. 

¿Consideras a Trump una excepción dentro las dinámicas de la política estadounidense, o más allá de las formas, una exacerbación de las poquísimas ganas de invertir en sanidad, de proteger a las minorías...?

Lo considero una anomalía respecto a las formas, porque el decoro suele primar entre muchos republicanos, aunque sea para poder montarte un Guantánamo a gusto, pero es, sobre todo, un síntoma de políticas neoliberales imparables, una exacerbación del culto a la muerte y del individualismo producto de la desprotección por parte del estado, y no sólo a las minorías –casi un 50% de la población sufre lo que llaman “dificultades económicas” (financial hardship)–. Hay cosas que está intentando solucionar Biden y otras que, por cómo está estructurada la urdimbre del poder político, incluyendo la financiación de campañas electorales, son irresolubles –la violencia armada–. Aquí hay que responsabilizar al partido demócrata también, que lleva décadas abrazando el programa neoliberal y recortando prestaciones sociales.  

Trump se lo pone muy difícil a los ciudadanos, pero, ¿no se lo ha puesto muy fácil a la izquierda en Estados Unidos? ¿No les basta presentarse como lo contrario a Trump para justificarse, relegando avances en materia fiscal o social?

Hay cosas que está intentando solucionar Biden y otras que, por cómo está estructurada la urdimbre del poder político, son irresolubles

Con Trump tocó fondo un país que ya estaba muy perjudicado por gobiernos anteriores y sus políticas deletéreas. Lo que ha ocurrido en las últimas elecciones ha sido casi la creación de un “Frente Nacional” contra él, donde confluían muchísimas ideologías, hasta los republicanos del Lincoln Project, pero al final ganó Biden por la movilización masiva de minorías que no votaban, bien por desafección o porque directamente las restricciones en torno al derecho al voto se lo hacían muy difícil. Sí que Trump se lo ha puesto fácil a la poca izquierda que hay, y a los conservadores moderados (el Partido Demócrata no es estrictamente de izquierda). Pero en su derrota han influido también factores que no pasan por la ausencia de políticas sociales, por ejemplo, la pésima gestión que hizo de la pandemia, o la casi completa militarización de las ciudades que se produjo durante las protestas del Black Lives Matter el verano pasado. La gente fuera de este país no entiende hasta qué punto daba la sensación de vivir en un estado totalitario: con las calles tomadas por la guardia nacional, helicópteros, toque de queda… Eso le ha pasado factura.

¿Pagas muchos impuestos en Filadelfia?

Una barbaridad. En impuestos federales creo que el 22%. Luego están los estatales y los locales. Súmale que, como la sanidad y las pensiones son privadas, se me van miles de dólares en prestaciones que, desde mi mentalidad española, deberían estar cubiertas de antemano. A mí no me molesta pagar impuestos, sino que se derrochen en, por ejemplo, el presupuesto de defensa más abultado del planeta.

¿Has tejido una comunidad en Estados Unidos? ¿Mantienes complicidades en España? ¿Estás al día de lo que ocurre aquí? Bueno, si es que ocurre algo. 

Ocurren un montón de cosas, pero no tengo tele y me da la sensación de que muchas polémicas empiezan ahí, así que no participo. Pero sí que leo prensa y, ocasionalmente, escucho la radio española. El tema de las “comunidades” es delicado. Has dado en algo que me atormenta porque, por una parte, siendo inmigrante es dificilísimo establecer relaciones con gente que no te mire con condescendencia o directamente te rechace; por otra, la vida cultural en español es paupérrima aquí, exceptuando, quizá, los departamentos de español de las universidades, pero yo trabajo en una facultad de trabajo social donde el interés por la cultura es prácticamente nulo. Eso dificultad mucho la interacción. Sí que mantengo el contacto con amigos que, por razones de trabajo, viven en Chicago, en Nebraska, en Austin, en Nueva York… Pero la pandemia ha complicado los desplazamientos y en Filadelfia estoy terriblemente sola. Con España en distinto, precisamente ahora las distancias se han acortado. He recibido llamadas, audios, de amigos a los que no he visto en más de un año. Me salen proyectos de escritura, cine, distintas colaboraciones… Luego están los sospechosos como tú, que provienen de tuiter, donde se puede construir complicidad igualmente. He de decir que las redes sociales me están salvando de tanto aislamiento. 

La de Estados Unidos es una sociedad muy jerarquizada, ¿dónde te sitúas?

Qué preguntas más complicadas me haces (¡!) Conmigo explotan todas las teorías de Bourdieu sobre el espacio social (risas). A ver... Si nos centramos en una cuestión meramente económica, pertenezco a una clase media que, a día de hoy, llega a fin de mes holgadamente y puede permitirse comprar vuelos transatlánticos para volver a casa. Pero apenas tengo amistades aquí, y sufro a diario una discriminación por parte de gentes que, por hablar con acento y tener rasgos “árabes”, me desprecian. Tampoco encajo en las narrativas inmigrantes de superación que tanto se estilan en los discursos políticos: vine con un visado de estudiante, no crucé la frontera a nado, no soy “latina” en el sentido que le dan. Respecto a mis orígenes: crecí en Badajoz, en una familia monoparental; no me faltó nunca lo básico pero tampoco había para caprichos. Todo eso contrasta con la experiencia de la mayoría de la gente que me rodea en Estados Unidos. Así que me sitúo en un limbo paralelo. No lo sé, no hay manera de trazar la cuadratura del círculo. 

En el libro y en las entrevistas te preocupas por el “privilegio”, ¿cuál consideras que es tu privilegio? ¿En qué medida complica el debate cultural con alguien que pertenece a una minoría social? ¿Deberíamos evitar pronunciarnos los varones blancos en casos como los de Amanda Gorman? O por decirlo de manera menos polémica: ¿desde qué espacio se puede mantener abierta la discusión entre personas con “privilegios” distintos? ¿Debe estar todo el tiempo encima de la mesa?

Éste es un tema muy espinoso. De nuevo, ¡cómo me lías! Para empezar, es necesario poner las identidades sobre la mesa; de lo contrario, no seríamos conscientes de ciertas desigualdades históricas. Esto no es nuevo, la construcción del sujeto marginalizado data, al menos, de los años 60, y no es casual que poco tiempo después se produjera lo que algunos llaman “el giro postmoderno”, que tiene poco que ver con cómo se usa el término ahora y mucho con la fragmentación de los grandes discursos emancipadores que propone Lyotard. Se da entonces un fenómeno muy interesante porque, si bien existe una mayor sensibilidad social respecto a posiciones desfavorecidas (o el reverso: una mayor conciencia del “privilegio”), se hace prácticamente imposible un proyecto político que aglutine a las masas. Estamos viendo un clima de continuo desmembramiento, de enfrentamientos que pasan por discutir los privilegios de cada quien, de dificultad para establecer proyectos comunes. No creo que haya que eliminar estas conversaciones, pero sí gestionarlas de manera que nos permitan seguir creando, construyendo afinidades, no destruyéndonos. Y claro que deberían pronunciarse los varones blancos; a priori, no me parece de recibo censurar opiniones. No tendríamos democracia sin ese debate abierto. ¿Que cuál es mi privilegio? Pues creo que ya te he contestado antes: llegar a fin de mes, y con salud… de lo contrario me arruinaría pagando facturas médicas.

¿De qué España saliste? ¿A qué España te gustaría volver?

Salí de una España en crisis, empobrecida por las políticas de austeridad de la Troika, la corrupción…, pero reivindicativa e inteligente a la hora de reclamar lo suyo y decir “no es una crisis, es una estafa”. Lo quiera o no, soy producto generacional del 15M, en el que participé físicamente cuando los vuelos me lo permitieron, y en la distancia el resto del tiempo. Me gustaría volver a una España que bebe de aquellas enseñanzas y continúa comprometida políticamente, a pesar de que las condiciones de vida de la gente hayan ido a peor, o precisamente por eso. Mira, en Año 9 hay una crónica que habla de la falta de manifestaciones en Estados Unidos: es cierto, aquí la gente casi no sale a la calle, lo que vimos el verano pasado fue inaudito. En España, sin embargo, muchos logros sociales se han conseguido a base de movilizaciones constantes, año tras año, y la situación sería muchísimo peor si no hubieran existido aquellas huelgas maravillosas (me acuerdo de la marea blanca). Eso es un tesoro que hay que mantener vivo. Ésa es la España que me gusta: la crítica, la combativa. No se lo digas a nadie, pero voy a volver muy pronto. Allí estaré dando guerra. 

Azahara Palomeque publicó en 2020 un libro de crónicas, Año 9 (RIL), que daba cuenta de las catástrofes del gobierno de Trump. Pero más allá de la mirada inquieta y la excelente capacidad de análisis de la realidad estadounidense que ya conocen los lectores de CTXT, el libro es también notabilísimo por...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Gonzalo Torné

Es escritor. Ha publicado las novelas "Hilos de sangre" (2010); "Divorcio en el aire" (2013); "Años felices" (2017) y "El corazón de la fiesta" (2020).

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí