1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Nuevo comienzo

Se abrirán las grandes asambleas

La lingüista mapuche Elisa Loncón dio un discurso épico para inaugurar la Convención Constitucional en Chile este 4 de julio. Fue una jornada fervorosa que no dio respiro y que tuvo, en todo momento, escenas de tensión y de hambre de revolución

Facundo Ortiz Núñez (Revista Crisis) 6/07/2021

<p>Elisa Loncón se dirige a los medios tras ser nombrada presidenta de la Convención Constitucional.</p>

Elisa Loncón se dirige a los medios tras ser nombrada presidenta de la Convención Constitucional.

Mediabanco Agencia (CC BY 2.0)

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Los perdedores llegaron temprano. Querían elegir un buen asiento desde el que asistir cómodamente a su irrelevancia. Y, también, tener ocasión de ser los primeros en dirigirse a los grandes medios de comunicación nacionales. Para demostrar su repudio del “populismo” opositor, buena parte de los miembros de la UDI (Unión Demócrata Independiente), la pata más conservadora de la coalición de centroderecha que todavía sigue gobernando Chile, llegaron envueltos cada uno en una bandera nacional, como si el país les perteneciera únicamente a ellos. Teresa Marinovic, famosa columnista declaradamente pinochetista, y ahora constituyente electa, fue de las primeras en caminar a paso firme hacia las cámaras y, fiel al espíritu que ha identificado a su sector, defendió su desconfianza en el proceso del que ahora forma parte (aunque votó y defendió el “Rechazo” a la nueva constitución”), y criticó a sus futuros colegas de cámara: “Veo en ellos mucho show, llegan pidiendo exigencias”. También señaló que se sentía “como en el primer día de escuela”. “Espero que mis compañeros se porten bien”, agregó.

Desde el centro de Santiago avanzaban numerosas comitivas de pueblos originarioscolectivos feministas, organizaciones de DDHH, agrupaciones de familiares de los presos de la revuelta, y también de las coaliciones políticas de izquierda o independientes. La más nutrida partió desde la Plaza de la Dignidad, una manera simbólica de marcar la irrupción en las instituciones de ese tejido popular que salió a invadir todas las capitales de provincia contra treinta años de abusos. Todas ellas convergieron en el recinto del ex Congreso Nacional de Santiago de Chile, lugar elegido para realizar la ceremonia de inauguración de la Convención Constitucional llamada a escribir la nueva Carta Magna y refundar así la nación neoliberal y autoritaria que fabricó la dictadura militar, y que tres décadas de bipartidismo democrático fueron incapaces de remover.

Un rato más tarde fueron arribando, cada una por su lado, las excelsas figuras de la progresía intelectual y ahora constituyentes, muchos de ellos habiendo entrado como independientes en las listas del Partido Socialista, el único que logró sobrevivir al descalabro de la ex Concertación. De no haber cedido esos cupos a independientes, puede que también los socialistas se encontrarían ahora mismo al borde de la extinción. El jurista y periodista Agustín Squella hizo un llamado al diálogo y la moderación, pero también destacó la importancia de descentralizar el país y avanzar hacia otro modelo presidencial. El escritor e historiador Jorge Baradit recordó que no era solo un día de alegría, sino también de reflexión, y mencionó a los mutilados oculares, a los detenidos, a los privados de libertad. Y recalcó la importancia de elegir como presidenta de la nueva cámara a una mujer, relacionada con pueblos originarios y de origen humilde: “Esos fueron los puntos que se levantaron el 18 de octubre. Son las razones por las que terminamos acá”.

Llegó luego Mauricio Daza, juez de la región magallánica que se presentó en lista independiente, y que se encuentra enfrascado en llevar a Sebastián Piñera ante la Corte Penal Internacional. Señaló que habría muchas cosas que negociar a lo largo de la convención, pero que la época de los acuerdos secretos “como entre cuñados” se había acabado.

Los miembros de la lista de Independientes No Neutrales (destinados a heredar potencialmente el voto demócrata-cristiano) desfilaron ante la prensa y algunos saludaron con curiosidad a los periodistas, hasta notar que muchos los ignoraban: la mayor parte de ellos eran desconocidos hasta ayer. A excepción, eso sí, de ciertas figuras destacadas, como Benito Baranda, conocido por su labor en el Hogar de Cristo y la organización América Solidaria.

A continuación, fueron ingresando junto a la plaza del interior del recinto los constituyentes de los pueblos originarios, tras realizar su propia ceremonia en el cerro Huelén (oficialmente cerro Santa Lucía): Adolfo Millabur, el primer alcalde mapuche de Chile; Elisa Loncón, maestra, académica de la Universidad de Santiago de Chile, defensora de los derechos lingüísticos de los pueblos originarios, y una de las figuras que participó en el diseño de la actual bandera mapucheNatividad Llanquileo, abogada y defensora de derechos humanos que fuera hace una década la vocera de la huelga de hambre de 2010 de los presos políticos mapuches. Y un nombre más fundamental que destacar: la “machi” (figura de gran importancia espiritual en la comunidad mapuche) Francisca Linconao, la primera persona que logró torcerle la mano al Estado de Chile para que aplicara el convenio 169 de la OIT, y cuya lucha social le valió ser criminalizada, perseguida y encarcelada injustamente. Dos veces encerrada, dos veces absuelta. A su llegada, no olvidó recordar a los peñi y lamien todavía hoy presos, al igual que a los presos de la reciente revuelta. Dejó claro su compromiso por lograr que se avance en el respeto a la nación y pueblo mapuche, y también “que se devuelva el agua”, ese bien tan preciado y básico que la constitución del 80 le entregó al sector privado “a perpetuidad”.

Ninguna de estas figuras son recién llegadas. Ellas ya estaban aquí; quien no estaba con ellas, hasta hoy, eran las instituciones de Chile

Ninguna de estas figuras son recién llegadas, sino luchadoras sociales estrechamente vinculadas a su territorio y con un largo recorrido de activismo. Ellas ya estaban aquí; quienes no estaban con ellas, hasta hoy, eran las instituciones de Chile.

Mientras las marchas que recorrían con cacerolas, tambores y bailes las calles del centro se iban acercando, un grupo de mujeres marcó una diferencia de tono respecto a la separación por bancadas expresada hasta el momento. Aunque pertenecientes a distintas listas y coaliciones (como la periodista y escritora Patricia Politzer, de Independientes No Neutrales, Carolina Vilches, de Modatima, o la abogada y activista feminista Bárbara Sepúlveda, del Partido Comunista), desplegaron conjuntamente un lienzo con el mensaje “Desde hoy, siempre con nosotras”, reforzando otro de los hitos logrados para esta convención gracias a la poderosa ola feminista del Chile de los últimos años.

Sobre la hora, solo quedaba un grupo por llegar. Humildes pero aguerridos, y con un carisma incomprensible para las elites santiaguinas: los constituyentes independientes de la Lista del Pueblo (LDP), la gran sorpresa de las últimas elecciones. Entre ellos, Rodrigo Rojas “el Pelao” Vade, joven paciente con leucemia que, desde octubre de 2019, entre sesión y sesión de quimioterapia, marchaba hacia la plaza de la Dignidad a pecho descubierto, escribiendo en su cuerpo mensajes que denunciaban el mercantilismo de la sanidad. Lo mismo hacía Alejandra Pérez, “Ale la Pía”, mujer sobreviviente a un cáncer de mamas que lucía con orgullo sus cicatrices como forma de reivindicación. Y por supuesto, la Tía Pikachu, antigua conductora de furgón escolar e ícono vivo de las protestas de Santiago y de la resiliencia popular. Ella recorrió las protestas de todo el país a bordo de una caravana, buscando llevar alegría con sus bailes a manifestantes o vecinos. Llegaron marchando desde la plaza de la Dignidad, después de homenajear a los heridos y fallecidos que dejó la represión estatal.

Los constituyentes de la LDP se dirigieron a los manifestantes y a los miembros de la prensa independiente. Estos últimos, fundamentales desde el estallido de octubre

Antes de ingresar al recinto, los constituyentes de la LDP se dirigieron a los manifestantes y a los miembros de la prensa independiente. Estos últimos, fundamentales desde el estallido de octubre para informar sobre las protestas, y para dar a conocer a los candidatos independientes. A la gran mayoría se les negó la acreditación oficial para poder cubrir la Convención, porque los organizadores seguían dependiendo de una secretaría formada por el gobierno de Piñera. De hecho, un tema clave durante las semanas previas fueron las desavenencias entre los independientes y el secretario ejecutivo de la Convención. Además de no responder a las solicitudes de traductores o rechazar las propuestas de cambios al protocolo, la decisión más sonada fue la licitación de 500 millones de pesos para seguridad, otorgada a una empresa dirigida por un ex miembro de la guardia presidencial de Pinochet

No basta con aprobar

Una vez que todos estuvieron en el patio de butacas al interior del recinto, donde solo las cámaras de la propia Convención podían acceder, comenzó el evento. Carmen Gloria Valladares, presidenta del Tribunal Calificador de Elecciones (TriCEl), había sido elegida para presidir temporalmente la sesión inaugural hasta que la propia Cámara definiera a un presidente o presidenta. La razón de su elección para este rol era sencilla: muchos constituyentes dejaron claro que la presencia de Piñera o de cualquier figura del gobierno era impensable. Pero también se rechazó al presidente de la Corte Suprema, considerando su responsabilidad en la situación judicial de numerosos detenidos de las protestas. Lo mejor, concluyeron, era que quien abriera la ceremonia no representara a ningún otro órgano del Estado, sino que fuera una funcionaria técnica, como Valladares.

Pero mientras ella intentaba dar comienzo a la sesión, circularon entre los celulares fotos y videos de las escenas de represión que la policía había empezado a desplegar en los alrededores. Como siempre, esto incluía detenidos, heridos y reporteros gaseados en pleno rostro. Una dirigente social, Soledad Mella (que había sido candidata de la LDP), acabó en el hospital tras un impacto en un ojo, repitiendo esa imagen funesta de la violencia estatal enquistada en Chile desde que empezara la explosión social.

En las semanas anteriores, los independientes de La Lista del Pueblo junto con varios de los constituyentes de pueblos originarios e independientes de otras listas de corte popular, habían empezado a firmar declaraciones conjuntas como “Vocería de los Pueblos”, llegando incluso a considerarlo como una plataforma colaborativa de cara al futuro. Tras invitar a todos los constituyentes a una serie de reuniones vía Zoom, lograron que la Convención Constitucional, en términos efectivos, comenzara ya a rodar antes de la inauguración, dado que las últimas sesiones reunieron a casi 90 constituyentes de los 155 totales. En dichos comunicados y encuentros online, subrayaron que no permitirían que se produjera la sesión inaugural si se reprimían las manifestaciones sociales en el exterior. La idea fue apoyada ampliamente por el resto de grupos de la centroizquierda.

Dicho y hecho. Mientras varias constituyentes increpaban a Valladares para que interrumpiera la ceremonia, y muchos otros coreaban “No más represión”, la banda musical empezó de golpe a tocar el himno nacional. Los constituyentes de la bancada conservadora cantaban la letra, sacudiendo sus banderas; y los otros respondían con el grito de “Liberar a los presos por luchar”. Un inicio caótico, delirante y de máxima polarización, que pudo haber hecho saltar por los aires a todo el proceso. Aunque quizá sea la imagen que mejor retrate los convulsos años que Chile está viviendo.

Constituyentes del Frente Amplio y del Partido Socialista intentaron ponerse en contacto con el ministro del Interior y con los oficiales que dirigían el operativo policial. Daniel Stingo, abogado y personalidad televisiva, fundador de La Voz de los que Sobran, independiente en lista del Frente Amplio, les dijo a los periodistas: “Chile cambió, y eso implica que no podemos hacernos los locos acá dentro mientras afuera están reprimiendo a la gente”.

En medio del alboroto, varios miembros de la Lista del Pueblo salían a toda velocidad para plantarse frente a un carro lanza-aguas y proteger a los manifestantes. El vehículo, en la misma entrada de la Convención, pretendía reunirse con el contingente de carabineros que, a solo una cuadra, gaseaba a la marcha que intentaba llegar a la convención para rodearla. Con las manos en alto en señal de paz, los constituyentes intentaron entorpecer al enorme acorazado, pero no bastó. La tensión fue en aumento hasta que se produjo un forcejeo con la policía, que acabó con más de un constituyente agredido. El carro lanza-aguas retrocedía y avanzaba sin miramientos, empujando a los manifestantes, hasta que logró hacerlos ceder por miedo a ser aplastados.

Al interior de la sede del ex Congreso de Chile, la ceremonia finalmente se suspendió de forma oficial, primero por unos minutos, y luego hasta mediodía. Cerca de la salida, donde algunos fotógrafos intentaban captar el conflicto, una documentalista se aupó a la verja protectora, desplegó un lienzo que rezaba “El Estado chileno viola, mata y tortura”, y lanzó un contundente discurso. “Este es el problema”, dijo. “Cambiar la Constitución de nada valdrá si el Estado sigue violando los derechos humanos, torturando y matando”, y dirigiéndose a sus mismos compañeros de prensa, añadió: “Por favor, colegas, informen, no sean cómplices, los pueblos de Chile los necesitan”. En aquel instante, los grandes medios nacionales como CNNMega o 24 Horas entrevistaban, en cambio, a los representantes de la coalición de derecha, que criticaban a los que les habían abucheado por cantar el himno. Había 155 constituyentes entre los que elegir y un violento caos en la calle, pero el espacio televisivo nacional seguía dándole cabida a los de siempre, acompañando los despachos con escenas de jóvenes tirando piedras a la policía buscando justificar la respuesta armada estatal. “Gracias a los brigadistas, a los jóvenes”, siguió exclamando la periodista subida a la verja de la entrada, “a todos los que defienden su justo derecho a manifestarse”.

Ése es el Chile de hoy, no hay lugar donde esconderse o quedarse a medias tintas: vaya donde uno vaya, habrá alguien esperándolo para recordarle que debe elegir con quién está, si con los de arriba o los de abajo, con los de dentro o los de afuera, con el pueblo en la calle o con los poderosos que siguen saqueando el país desde las poltronas de Vitacura, Las Condes o sus palcos privados, controlando los resortes económicos, políticos y mediáticos que creían inexpugnables.

Ése es el Chile de hoy, no hay lugar donde esconderse o quedarse a medias tintas: vaya donde uno vaya, habrá alguien esperándolo para recordarle que debe elegir con quién está

En la puerta, algunos manifestantes que habían logrado reagruparse, seguían exclamando a voz en grito los nombres de los compañeros caídos: Romario Veloz, Abel Acuña, Kevin Gómez, Mauricio Fredes y tantos más, acompañando cada uno del grito de “¡Presente!”. Y no solo nombres de asesinados recientes, sino de antes, incluso de mucho antes. El día anterior se cumplían 45 años del cruel y salvaje asesinato de Rodrigo Rojas de Negri, el fotógrafo quemado vivo por una patrulla militar durante la dictadura. 45 años sin que esa historia siga llegando a las escuelas, donde ni tan siquiera hay obligación de hablar de “dictadura”, donde incluso hoy la vieja maquinaria constitucional impide que se prohíba negar los crímenes y las violaciones a los derechos humanos del régimen de Pinochet. Ese es el viejo Chile que está muriendo y que no desaparecerá mientras le quede un solo aliento con el que llevarse a todos los que pueda con él, torbellino abajo.

Marichiweu

Y aun así, la imagen que culminaría la siguiente parte de la jornada reforzó la sensación de que hasta la batalla más imposible puede ganarse, cuando es impulsada por una voluntad colectiva decidida a no aflojar.

Los constituyentes de Chile Vamos intentaban reanudar la sesión a pesar de que varios constituyentes siguieran en el exterior. Sin embargo, se impuso el criterio de Valladares, que solo retomó la ceremonia cuando todos los delegados lograron regresar a su asiento. Su actitud conciliadora y templada a lo largo de la jornada le valió incluso una salva de aplausos general.

Comenzó, ahora sí, a pasar lista. Ante cada nombre mapuche, sus compañeros de pueblos originarios lanzaban un grito de apoyo. Otros constituyentes se alzaban tapándose un ojo de la cara en homenaje a las víctimas de trauma ocular. En cambio, Marcela Cubillos, ex ministra de Educación y actual constituyente, quien había sido defensora del “Sí” a la continuidad de Pinochet en el referéndum del 88, recibió un abucheo. En el ínterin, los gritos al otro lado de la verja continuaban, y ya no solo en favor de los presos. Unas mujeres se agarraron a los barrotes maldiciendo a la prensa burguesa por registrar lo que pasaba adentro pero no lo que pasaba afuera, donde la represión continuaría aún durante algunas horas en plaza de la Dignidad y calles aledañas.

Llegaba un momento decisivo. Los constituyentes debían asumir su nuevo cargo institucional. La última treta del Gobierno de Piñera señalaba que las nuevas autoridades deberían asumir su cargo jurando sobre la actual constitución, la del 80, precisamente la que se busca destruir. La negativa era total por parte de muchos constituyentes, que fueron planteando otras fórmulas, todas ellas rechazadas por la derecha. Finalmente, saltándose lo estipulado, la presidente del TriCEl encontró una muy eficiente resolución: les formuló a todos, de una sola vez, una pregunta. “¿Aceptan asumir y ejercer el cargo de convencional constituyente para redactar y aprobar una propuesta de texto de una nueva constitución para Chile? ¿Aceptan?”. Todos gritaron que sí. Y con eso terminó la juramentación. “Han dejado de ser convencionales constituyentes electos. Ahora son convencionales constituyentes. Felicitaciones”. Aplausos. Y un cántico: “Y va a caer, y va a caer, la constitución de Pinochet”.

Era el momento de votar al presidente o presidenta de la nueva cámara. El formato fue sencillo y clásico: cada uno escribía el nombre de su candidato y a medida que Valladares pasaba lista, lo echaban en un recipiente antes del recuento. Cuando Valladares leyó el nombre de la machi Francisca Linconao, el grueso de los constituyentes, así como la mitad de la sala de prensa que veía la transmisión en otro salón, estalló en un rotundo aplauso. Muchas fueron las voces que la habían señalado como potencial presidenta de la cámara, pero fue ella misma quien rechazó la propuesta en una entrevista televisada y optó, con otros constituyentes de pueblos originarios, por proponer a Elisa Loncón.

No se logró en la primera votación, pero sí en la segunda. Elisa Loncón, con una amplia mayoría de 96 votos, se convertía así en la presidenta de la Convención Constitucional de los pueblos de Chile. Por primera vez, una persona mapuche alcanzaba un cargo de máxima autoridad institucional. Además, mujer, activa defensora de su lengua y cultura (comenzó su discurso en mapuzungun) y activista social. No olvidó mencionarlos a todos, a todas, a lo diverso, lo plural del nuevo país hacia el que caminar, incluso a los niños indígenas hallados en tumbas sin nombre en Canadá. Chile inscribía para siempre en su historia un episodio memorable e irrepetible.

Hace dos años, nadie en este país hubiera creído posible que se redactaría una nueva Constitución, menos aún que sería con paridad de género, menos aún con independientes y, menos que menos aún, con una presidenta mapuche. Claro, apenas hubo receso en estos 24 meses de lucha popular, política y callejera sin cuartel, sin pasos atrás y, hasta hace poco, sin líderes claros. La represión, los muertos, los heridos, la pandemia y más muertos, la cesantía, la remilitarización del Walmapu… cada vez que el movimiento social parecía desfallecer, cada vez que los conservadores creían haber encontrado una fórmula para dividirlo o apretar con más fuerza las tuercas, la reacción popular transgredió las visiones posibilista y dio una asonada mayor.

“¡Marichiweu!”, gritó hasta en tres ocasiones Elisa Loncón al término de su estremecedor mensaje luego de asumir su nuevo cargo. Este grito de resistencia del pueblo mapuche, curtido en siglos de injusticias, y que ya ha impregnado a toda la revuelta chilena, tiene un significado que se amplía cada vez que se repite. Mencionado en tres ocasiones, se traduce como: “Diez veces venceremos. Cien veces venceremos. ¡Mil veces venceremos!”.

Con todo si no pa qué

La elección del vicepresidente requirió en cambio tres votaciones. Jaime Bassa, abogado constitucionalista sumamente crítico desde hace años con la constitución del 80, se puso a disposición de Loncón y recordó, esta vez desde su rol de autoridad institucional a los presos de la revuelta. Su situación será de hecho el primer tema que abordará la convención en su próxima sesión (hoy mismo). No importa cuánto hayan intentado demonizar a los cabros presos e ignorar el dolor de sus familiares: Chile no está dispuesto a repetir lo sucedido en la transición. “Liberar a los presos por luchar” resuena ya incluso en este nuevo órgano del Estado destinado a redactar la ley fundamental. Finalmente, la extenuante jornada se saldó con la imagen de las nuevas constituyentes coreando la ya internacional consigna: “Abajo el patriarcado que va a caer, arriba el feminismo que va a vencer”.

La suma de estas dos votaciones, para presidente y vicepresidente, reveló a su vez la posible dinámica que podría tener la constitución: hay asuntos sobre las que no habrá dudas, y se lograrán a la primera o a la segunda. Otros serán más difíciles y requerirán tanteos, prueba y error, ajustar definiciones, ya que nada está regalado, pues los matices anidan incluso entre los que se parecen. Pero los números dan para buscar una forma de reencontrarse en lo plural, y auguran una Constitución que debería parecerse fuertemente a ese nuevo Chile que las multitudes han exigido para sí y para sus hijos, esos chicos y chicas de secundaria que saltaron los torniquetes y desencadenaron un tsunami que está lejos de agotarse.

Buena señal de ello son las alianzas que se han ido produciendo en las últimas semanas. Si la irrupción de la Lista del Pueblo fue algo que sorprendió incluso a los partidos de izquierda, más inquietante resultaría para los partidos lo que vendría después. En solo unas semanas, la “Vocería de los Pueblos”, unión de la Lista del Pueblo con varios constituyentes de pueblos originarios, así como constituyentes de Modatima (el partido ambientalista del nuevo gobernador de Valparaíso) e independientes de otras listas va aumentando su número de escaños, y superan a todas las demás coaliciones, lo que los convierte ya en la primera fuerza política del país. Sus integrantes fueron los que impulsaron las primeras reuniones telemáticas entre constituyentes. Son también los que están logrando convertirse en voceros de las demandas sociales más urgentes: “libertad, verdad y justicia, reparación, desmilitarización del Walmapu, fin a las expulsiones de inmigrantes y soberanía”. El techo al que pueden llegar es algo que desconocemos, y nada apunta a que lo hayan alcanzado.

La suma de las votaciones para presidente y vice reveló la posible dinámica que podría tener la constitución: hay asuntos sobre las que no habrá dudas. Otros requerirán tanteos, prueba y error

A diferencia de los demás, no se presentan como partido y quieren mantener su formato de plataforma de independientes que, aseguran, no se comportará como una bancada al uso (ni siquiera en la inauguración votaron todos igual). Pero ya han establecido que se presentarán a las elecciones parlamentarias siguiendo el formato de alianzas de la “Vocería de los Pueblos”, y buscarán levantar una candidatura presidencial. Por invisibilizadas que estén en los grandes medios, sus campañas, de una capacidad emotiva innegable, llegan más lejos que los noticieros, gracias al boca a boca, a la colaboración de la marea de medios independientes que la revuelta dio a luz y a un sentimiento que derriba estatuas de colonizadores al tiempo que ensalza a figuras humildes con las que la mayoría se puede identificar. Todos estos aspectos les permiten desmarcarse de las demás fuerzas políticas. Son “la excepción”. Son “lo nuevo”. Y son, también, “los de abajo”.

Son, por último, los únicos que disponen de un as en la manga para el cual no tienen rival: la capacidad de ilusionar y dar esperanza, algo que este pueblo tan dolorido y harto de vejámenes necesita con ardor. Es muy posible que el futuro presidente (o más seguramente, presidenta) de Chile, ni siquiera se haya hecho presente todavía en los debates que estos días vemos desplegarse entre los presidenciables que están en campaña para las primarias. Cabe la posibilidad de que una nueva figura irrumpa de aquí a noviembre, en cualquier momento, para dejar nuevamente a toda la clase política chilena descolocada y aterrada.

Toda esa masa de “vándalos”, de “resentidos”, de “feminazis”, como los y las calificaban, de sectores empobrecidos, o endeudados y/o engañados por un sistema que se vendió como la panacea, al que los chilenos se entregaron pensando que podrían correr más rápido olvidando al de al lado, hundió al país en un derrotismo gris, hasta que las protestas estudiantiles de hace una década comenzaron a sacudir la parálisis. Cada nueva generación ha ido sumándose a la anterior hasta devenir en lo que hemos visto en estos meses, en esas masas que, con un pensar común pero descoordinadas, obtuvieron nada menos que un plebiscito para cambiar la constitución. Ahora, ese magma popular creativo y explosivo está alcanzando otro nivel: se está organizando completamente al margen de los viejos partidos que pretendieron constituirse como líderes. Todos los líderes les fallaron. Ahora quieren que sus representantes cumplan lo acordado en reuniones públicas y participativas. Las asambleas, les artistas, les comunicadores, les brigadistas, les diseñadores, la primera línea, los grafiteros, el feminismo, las disidencias, los ambientalistas, todos, todas, están logrando conocerse, colaborar y construir sin silenciar al de al lado. No hay por el momento ningún deseo de romper el sueño y caer en una clásica estructura piramidal. Quién sabe qué más nos puede deparar este eterno sueño del pueblo chileno, que por fin parece estar al alcance.

Primero lo llamaron “estallido”. El propio movimiento social peleó la terminología, la narrativa y sus símbolos, y en apenas año y medio ha logrado instalar en el debate público una variante más evocadora: “la revuelta”. Quizá deba florecer algo más para que emerja esa otra palabra que algunos consideraban derrotada y que Chile está encontrando cómo reinventar a su manera: hay que reconocer que el histórico proceso que estamos viviendo se parece mucho a lo que siempre hemos entendido como revolución.

 

Los perdedores llegaron temprano. Querían elegir un buen asiento desde el que asistir cómodamente a su irrelevancia. Y, también, tener ocasión de ser los primeros en dirigirse a los grandes medios de comunicación nacionales. Para demostrar su repudio del “populismo” opositor, buena parte de los miembros de la UDI...

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Facundo Ortiz Núñez (Revista Crisis)

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí