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ULTRACATOLICISMO

El partido y la secta

Es muy difícil demostrar los vínculos de Vox con la secta mexicana El Yunque. Pero existen. Por ejemplo, Liberto Senderos Oliva, secretario y tesorero de El Yunque en España, figuró en la lista de Vox por Barcelona en las elecciones catalanas de 2021

Miguel González 29/03/2022

<p>Santiago Abascal con Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOir, en los premios de la fundación en 2012.</p>

Santiago Abascal con Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOir, en los premios de la fundación en 2012.

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La Organización Nacional del Yunque –cuyo nombre bebe de la frase de san Ignacio de Antioquía: “Permaneced firmes, como el yunque al ser golpeado”– es una asociación integrista católica fundada en 1953 en el estado de Puebla (México). Su objetivo es “la instauración del reino de Cristo en la Tierra” y sus miembros se consideran a sí mismos “monjes-soldado”, una suerte de “aristocracia del espíritu a la que se prepara y organiza para combatir a los enemigos de Dios y de la Patria”. Se presenta como heredera de los llamados “cristeros”, un ejército de campesinos que en los años veinte del siglo pasado se levantó en armas contra los gobiernos revolucionarios mexicanos que pretendían borrar la profunda influencia de la Iglesia católica en el país. Ferozmente anticomunistas y antisemitas, sus primeros miembros recibían instrucción militar, y su fundador, Ramón Plata Moreno, fue abatido a tiros en 1979 en un crimen sin aclarar que fue atribuido en su día a Los Tecos, un grupo fundamentalista rival que, a diferencia de El Yunque, no reconocía la autoridad del Papa.

Organizados en células estancas, y adoptando apodos para que ni siquiera sus compañeros conozcan su verdadera identidad (como los militantes de los partidos políticos clandestinos en la España de Franco), los “yunquistas” elaboraron entonces, y mantienen todavía hoy, una liturgia propia inspirada en la masonería, de cuya ideología liberal abominan. Utilizan como símbolo una cruz invertida que se abre hacia arriba en forma de “V”, enmarcada por un círculo blanco, y, para sus rituales internos, visten camisa blanca, pantalón negro y brazalete rojo a modo de uniforme. En la ceremonia de ingreso, los neófitos se comprometen a cumplir los preceptos de “primordialidad, reserva y disciplina”; es decir, nada ni nadie por encima de la organización, cuya existencia no se puede revelar y a cuyos jefes se les debe obediencia ciega [...].

La secta desembarcó en España a finales de los setenta de la mano del mexicano Miguel Ángel López Zabaleta y, aplicando el modus operandi de su país de origen, empezó a crear asociaciones pantalla y a introducirse en algunas ya existentes para intentar controlarlas (la principal fue HazteOír, a la que seguirían otras). Su objetivo era coger las riendas del movimiento conservador católico, que vivió su auge en las movilizaciones contra la ley del aborto o la asignatura de Educación por la Ciudadanía, bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) […].

La secta contó con el amparo de un sector del clero, aunque el obispado de Getafe instó en marzo de 2015 a sus asociaciones (HazteOír y Derecho a Vivir, entre otras) a abstenerse de actuar en su diócesis por no compartir “ni el sentido de pertenencia eclesial ni los medios que emplean”, una declaración que secundó también el arzobispado de Toledo. Fue por encargo de la Conferencia Episcopal que Fernando López Luengos, doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, elaboró –a partir de los testimonios de 24 testigos, incluidos exmiembros de El Yunque– un informe titulado “El Transparente de la catedral de Toledo”, cuyas páginas pretendían iluminar una realidad en la sombra (la infiltración de una secta en el entramado de asociaciones laicas cristianas) sin causar mayores daños colaterales.

El informe denunciaba que la estrategia de El Yunque incluía “la ocupación de parcelas de poder político e influencia mediática cada vez mayores sin que se conozcan los verdaderos objetivos de la misma; el acoso, presión y desestabilización del poder político con vistas a lograr leyes acordes con la doctrina de la Iglesia católica” y “la posibilidad de crear redes de captación de jóvenes y adolescentes” […].

Vínculos en la sombra

Precisamente porque los miembros de El Yunque ocultan su condición y se sienten legitimados para mentir (ya que se acogen a una “reserva mental” según la cual la secta por la que se les pregunta no tiene nada que ver con la organización a la que pertenecen, aunque sea la misma), es muy difícil demostrar sus vínculos con Vox. Pero estos existen. Por ejemplo, Liberto Senderos Oliva, secretario y tesorero de El Yunque en España (según su inscripción en el registro), figuró como número 53 en la candidatura de Vox por Barcelona en las elecciones autonómicas de 2021. No era la primera vez que se presentaba al Parlamento catalán: ya en 1980 fue en el puesto número 15 de la lista del partido ultraderechista Fuerza Nueva.

Si se incluyen los vínculos con HazteOír –una organización en la que “es un hecho contrastado y acreditado” (por sentencia judicial) que algunos de sus miembros pertenecen a El Yunque–, la lista se amplía: el actualmente diputado nacional de Vox Francisco José Carreras o la diputada autonómica madrileña Gádor Joya fueron directivos del lobby integrista antes de incorporarse a la formación de Abascal, mientras que la compañera de escaño de Joya, Alicia Rubio, pertenece a Profesionales por la Ética (PE), una de las supuestas asociaciones pantalla de El Yunque. Álvaro Zulueta, ex director general de la fundación CitizenGO (el brazo internacional de HazteOír), fue candidato de Vox al Ayuntamiento de Gijón y al Senado en 2019.

Jaime Urcelay Alonso –hijo del vicealmirante Antonio Urcelay (ayudante de campo de Franco) y vicepresidente de la sección española de la secta mexicana– es el secretario de la fundación Abogados Cristianos, un lobby ultracatólico dedicado a perseguir supuestas afrentas a la religión (como la famosa “procesión de la archicofradía del santísimo coño insumiso” o las blasfemias del actor Willy Toledo). Su presidenta, Apolonia Castellanos, está casada con Alfonso González Rodríguez-Vilariño, dirigente del partido de Abascal en Valladolid; además, uno de los miembros del patronato de la fundación es Juan José Liarte, portavoz de Vox en la Asamblea Regional de Murcia (a quien la dirección nacional intentó expulsar por impedir que esta se quedase con la subvención pública al grupo parlamentario).

Más allá de algunas discrepancias tácticas (como hemos visto a lo largo de este libro), HazteOír nunca ha ocultado su apoyo a Vox, no solo premiando a muchos de sus dirigentes, sino con campañas propagandísticas, como la recogida de miles de firmas para presionar al líder del PP, Pablo Casado, para que votara a favor de la moción de censura contra Pedro Sánchez en octubre de 2020. De hecho, el propio presidente de la filial española de la secta mexicana, Eduardo Hertfelder, felicitó a Abascal por dar este paso: “Es una alegría ver que Vox está dando la batalla a favor de España y su reconstrucción” […].

La afinidad de Vox con el sector más conservador, e incluso integrista, de la Iglesia católica no es ninguna sorpresa

La afinidad de Vox con el sector más conservador, e incluso integrista, de la Iglesia católica no es ninguna sorpresa. Muchos dirigentes o exdirigentes del partido de Abascal tienen vínculos con el Opus Dei (como Lourdes Méndez Monasterio, diputada nacional por Murcia), el Camino Neocatecumenal, movimiento eclesial más conocido como “los kikos” (Francisco Serrano, exjuez y exdiputado autonómico andaluz) o la congregación de los Legionarios de Cristo, también fundada en México por el pederasta Marcial Maciel (Georgina Trías, miembro del Congreso y portavoz en la Comisión de Educación). Lo que hace más inquietante a El Yunque es su ocultación, el uso sistemático de la mentira y el hecho de que sus actividades “se gobiernen” desde una opaca cúpula mexicana que regularmente envía comisarios para supervisar y fiscalizar a su filial en España, según pudo presenciar Victoria Uroz durante los ocho años que estuvo casada con uno de sus jefes.

Puede ser casualidad que el director del Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP) –la escuela en Madrid para futuros líderes ultras creada por la nieta del fundador del Frente Nacional, Marion Maréchal-Le Pen, en asociación con Kiko Méndez-Monasterio, la mano derecha de Abascal–, sea Santiago Muzio. Este abogado franco-argentino fue el distribuidor en Francia de la película Cristiada –el film más caro de la historia del cine mexicano hasta el momento de su estreno en 2012–, rodada en inglés con un elenco internacional en el que figuran Andy García, Eva Longoria o Peter O’Toole, y dedicada a glorificar la rebelión armada contrarrevolucionaria que El Yunque considera su antecedente histórico. También puede resultar casual que el mismo Muzio, miembro de One of Us (la organización internacional presidida por Mayor Oreja), haya publicado en la revista Conexiones UVAQ, de la Universidad Vasco de Quiroga (México), cuyo director es el vicerrector de dicha universidad y portavoz oficial de El Yunque, José de Jesús Castellanos López. En mayo de 2017, Castellanos se convirtió en el primer miembro activo de la secta que se dio a conocer como tal al firmar una carta dirigida a la agencia católica de noticias ACI Prensa (con sede en Lima, Perú). En esa misiva sin precedentes, también motivada por las presiones de la jerarquía eclesiástica, Castellanos reconocía por vez primera la existencia de El Yunque y atribuía su carácter secreto (“discreción”, lo llamaba) a la “humildad” de sus miembros, “el bien y la seguridad” de los mismos y el “respeto a su vida privada”, lo que sorprendentemente también le servía para justificar que fuera confidencial la propia “estructura de la organización”. El portavoz oficial de El Yunque lo fue igualmente de Josefina Vázquez Mota, candidata del PAN a la Presidencia de México en 2012 y ministra con los gobiernos de José Peña Nieto y Vicente Fox.

José de Jesús Castellanos es una de las firmas habituales de Yo Influyo News, la web oficiosa de El Yunque en México que, en diciembre de 2018, tras las elecciones andaluzas, entrevistó a Luis Losada –dirigente de la secta en España y, recordemos, vicepresidente de HazteOír–; quien se felicitó del éxito electoral de Vox y aseguró que el partido de Abascal “representa a la gente normal que está harta de lo políticamente correcto y de la casta política”.

Abascal y sus 51 diputados eluden responder a la pregunta de a qué fundaciones o asociaciones han contribuido o contribuyen

Puede ser pura coincidencia que Jaime Urcelay llamase a su blog “Bien Común”, el nombre oficial de la secta, o que el eurodiputado Jorge Buxadé hablase de “leyes divinas y naturales”, en las que “se residencia el Bien Común” (escrito con mayúsculas). Y también fruto del azar que el primer viaje oficial de Abascal como líder de Vox a América Latina tuviera como destino México –capital mundial de El Yunque, donde se ha implantado HazteOír– y que su anfitrión fuera el jefe de filas de los senadores del Partido Acción Nacional (PAN), el grupo político en el que la secta ha logrado infiltrarse más.

Todas esas dudas se disiparían de inmediato aplicando el eficaz remedio de la transparencia. No cabe esperarla de El Yunque, pero sí de un partido como Vox, que nació proclamando su voluntad de regenerar la vida política. Sorprendentemente, su grupo parlamentario fue el único que en 2020 rechazó el nuevo Código Ético de las Cortes, que obliga a diputados y senadores a publicitar sus reuniones y relaciones con lobbies y grupos de interés, los regalos recibidos, sus actividades remuneradas o las aportaciones a fundaciones y ONG en los últimos cinco años. Vox no solo se rasgó las vestiduras, calificando las exigencias de transparencia del Código Ético de “presunción indecorosa y casi ofensiva”, sino que lo incumple de manera flagrante. Gracias a esta norma es posible conocer, por ejemplo, que Pablo Casado ha realizado donativos a Médicos sin Fronteras y Cruz Roja y es socio del Ateneo de Palencia y de la Universidad Católica de Ávila. Y también saber, a través de la web del Congreso, que Pedro Sánchez donó a la obra social NUR los beneficios de su libro Manual de resistencia (2019), o que Yolanda Díaz solo contribuye a Izquierda Unida. En cambio, Abascal y sus 51 diputados, en la preceptiva “declaración de intereses económicos” que han debido cumplimentar, eluden responder a la pregunta de a qué fundaciones o asociaciones han contribuido o contribuyen, y se limitan a señalar de manera genérica (todos copiando la misma frase mal escrita) que hacen “pequeñas aportaciones y tareas de voluntariado a entidad [sic] benéficas, de ayuda social y promoción cultural y educativa”. Vox ha perdido la ocasión de aclarar si los parlamentarios de la tercera fuerza política del Congreso tienen vínculos con la secta mexicana El Yunque o alguna de sus tapaderas; algo que, como dijo Abascal en el debate de investidura de Pedro Sánchez, “los españoles tienen derecho a saber”. Por higiene democrática.

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Extracto de Vox S.A. El negocio del patriotismo español, escrito por Miguel González y publicado por Ediciones Península.

La Organización Nacional del Yunque –cuyo nombre bebe de la frase de san Ignacio de Antioquía: “Permaneced firmes, como el yunque al ser golpeado”– es una asociación integrista católica fundada en 1953 en el estado de Puebla (México). Su objetivo es “la instauración del reino de Cristo en la Tierra” y sus...

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Miguel González

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2 comentario(s)

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  1. Maioio

    "A-polonia". Y "es muy difícil"... Lo de Avaaz y los audios sobre financiación del periodista infiltrado ya tal.

    Hace 4 meses 17 días

  2. joamella

    Legitimados para mentir! La interpretación más escalofriante de que todos los medios son lícitos, sólo cuenta el fin. Y la verdad es que no hay fines propiamente dichos, los medios son fines en sí mismos. Cómo evitar la proliferación de sectas y organizaciones que hacen de sus fines legitimaciones de cualquier medio a su alcance es prácticamente imposible tato por los medios de los que disponen como por el secretismo de sus miembros. Lo que si está al alcance de una sociedad democrática es elevar el tono cualitativo del discurso político y social que evite o dificulte que la legitimación de la mentira sea asumida por la ciudadanía con normalidad. Esta es la clave de la batalla cultural que la sociedad civil ha perdido, y no sólo la izquierda o la derecha democrática.

    Hace 5 meses 18 días

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