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doble moral

FIFA: la distinta vara de medir entre Rusia e Irán

La organización que rige el fútbol expulsó al país eslavo de las competiciones internacionales como respuesta a la invasión de Ucrania. Hoy, tras 185 asesinatos perpetrados por la policía iraní esta misma institución prefiere mirar a otro lado

Ricardo Uribarri 21/10/2022

<p>Jugadores de la selección de Irán vestidos con chaquetas negras como protesta por la represión a las mujeres, el pasado 27 de septiembre. </p>

Jugadores de la selección de Irán vestidos con chaquetas negras como protesta por la represión a las mujeres, el pasado 27 de septiembre. 

Foot Iranien

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La muerte en Irán a finales de septiembre de la joven Mahsa Amini, cuando se encontraba bajo arresto en dependencias policiales tras ser detenida por vestimenta inadecuada al llevar mal colocado el hijab, provocó numerosas manifestaciones en el país protagonizadas por mujeres que desafiaban las leyes al quitarse el velo y cortarse el cabello. La represión policial promovida por las autoridades para acallar las protestas ha provocado hasta el momento, al menos, 185 muertos, de los que 19 son niños, así como cientos de heridos, según la ONG Iran Human Rights. Una situación condenada por gobiernos e instituciones, que estudian imponer sanciones a la República Islámica por la violación de derechos humanos. Varios jugadores de la selección masculina de fútbol de Irán han hecho públicos mensajes de rechazo a lo sucedido, a pesar de las consecuencias que podría suponerles. Actitud que contrasta con el silencio de la FIFA, a quien, desde distintas plataformas, se le pide que deje a Irán fuera del próximo Mundial.

El pasado mes de febrero, la organización que rige el fútbol mundial decidió expulsar a Rusia de las competiciones internacionales como respuesta a la ofensiva armada en Ucrania. Ante lo que está sucediendo en Irán, hay voces que reclaman la necesidad de que también en este caso tome medidas contundentes, como sería denegar la participación al equipo nacional de fútbol en el torneo que comenzará el próximo 20 de noviembre. Es la posición de Open Stadiums, un colectivo en el que se agrupan las mujeres iraníes aficionadas al fútbol, que, en una carta enviada hace unas semanas al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y que ha sido respaldada por movimientos que trabajan en defensa de los derechos humanos en el deporte, como Sports & Rights Alliance, o por agrupaciones de aficionados, como Football Supporters Europe, señala que “¿por qué la FIFA daría al Estado iraní y a sus representantes un escenario mundial, mientras no sólo se niega a respetar los derechos humanos básicos y las dignidades, sino que actualmente está torturando y matando a su propio pueblo? Pedimos a la FIFA que expulse inmediatamente a Irán de la Copa del Mundo 2022 en Qatar, basándose en los artículos 3 y 4 de sus estatutos”.

Hay quien piensa que haría más ruido que los jugadores tuvieran algún gesto durante el campeonato en defensa de sus compatriotas que si no compiten en él

El artículo 3 de los estatutos de la FIFA indica que la organización “tiene el firme compromiso de respetar los derechos humanos reconocidos por la comunidad internacional y se esforzará por garantizar el respeto de estos derechos”. Por su parte, el artículo 4 expresa que “está prohibida la discriminación de cualquier país, individuo o grupo de personas por cuestiones de raza, color de piel, origen étnico, nacional o social, género, discapacidad, lengua, religión, posicionamiento político o de cualquier otra índole, poder adquisitivo, lugar de nacimiento o procedencia, orientación sexual o por cualquier otra razón, y será sancionable con suspensión o expulsión”.

Puestos en contacto con Open Stadiums, una portavoz del movimiento, que prefiere guardar su anonimato, comenta, en relación con la falta de respuesta de la FIFA, que “es realmente irresponsable por su parte ver que muchos jóvenes están siendo asesinados en Irán, pero aún así no reacciona; el silencio significa que no deben tener ningún problema con eso”.

Hay quien piensa, por el contrario, que tendría más resonancia el hecho de que los jugadores tuvieran algún gesto durante el campeonato en defensa de sus compatriotas que si no compiten en él. Y que, además, sería injusto que los futbolistas iraníes se quedaran sin la posibilidad de disputar el Mundial por culpa de las decisiones tomadas por los dirigentes de su país. Más si cabe después de los gestos que han tenido públicamente en apoyo de sus compatriotas. Durante el partido amistoso que jugaron ante Senegal en el último parón de selecciones, todo el equipo formó antes del partido con una chaqueta de chándal de color negro que tapaba la camiseta y el escudo nacional mientras escuchaban el himno. Además, varios de ellos dejaron en negro sus perfiles en redes sociales y algunos se atrevieron a denunciar lo ocurrido en su país. 

Es el caso de Sardar Azmoun, jugador del Bayer Leverkusen alemán, que publicó este mensaje: “No puedo quedarme callado y si el castigo es ser expulsado de la selección nacional, es un pequeño precio a pagar por un solo mechón de pelo de una mujer iraní. Deberían avergonzarse por la facilidad con la que pueden asesinar a una persona. Larga vida a las mujeres iraníes”. Un mensaje que desapareció de las redes horas después.

También fue contundente su compañero Alireza Jahanbakhsh, jugador del Feyenoord neerlandés: “Siempre estaremos del lado de nuestro pueblo. La gente de esta tierra soportó muchas penalidades y no se dio por vencida. No es mucho esperar que quieran sus derechos humanos más simples. Estas personas deberían ser tratadas con más dignidad y respeto. Ningún comportamiento no convencional o violento debería ser perdonado. (…) El lado correcto de la historia es el lado querido de mi país. Mis condolencias a la familia de Mehsa Amini”.

Igualmente, otro componente del equipo nacional, Saeid Ezatolahi, futbolista del Vejle danés, puso este comentario en sus redes sociales: “Quiero anunciar que yo y el resto de mis compañeros estamos siempre con el pueblo porque nosotros mismos un día fuimos del mismo pueblo (…). Por ello, pedimos a las autoridades que escuchen a las personas de nuestro país y respondan de manera adecuada a sus protestas y demandas”.

A uno de los más importantes futbolistas iraníes de la historia, Ali Daei, ya retirado, le quitaron el pasaporte durante varios días y le prohibieron salir del país

La prueba de que expresar una opinión contraria a la actuación de las fuerzas gubernamentales iraníes puede tener consecuencias es lo que les ha sucedido a varios deportistas que también se han mostrado críticos. Así, a uno de los más importantes futbolistas iraníes de la historia, Ali Daei, ya retirado, le quitaron el pasaporte durante varios días y le prohibieron salir del país. Al que fuera capitán de la selección, Alí Karimi, le confiscaron sus bienes en el país por decir: “No tengas miedo a las mujeres fuertes, quizá llegue el día en que ellas sean tu único ejército”. El excapitán del Persépolis FC, uno de los equipos iraníes más importantes, Hossein Mahini, fue arrestado durante varios días por apoyar a las manifestantes. Tuvo que pagar una fianza equivalente a 30.000 euros para poder volver a su casa. También fue detenido otro exjugador del mismo equipo, Hamidreza Aliasgari, por respaldar públicamente las protestas.

En relación con la idea que tienen algunas personas de que los futbolistas no deberían sufrir el castigo de quedarse sin Mundial y que hay iraníes que prefieren ver a su selección en el Mundial, la representante de Open Stadiums, responde: “¡Por favor, muéstrenme una persona de Irán que en este momento se preocupe por el fútbol! Esta petición viene de los fanáticos iraníes de dentro porque la Federación de fútbol de Irán es un brazo de IRGC (Islamic Revolutionary Guard Corps, en español: Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica) en el deporte y al igual que los iraníes ahora están pidiendo expulsar a los embajadores de IRGC de la Unión Europea, también están pidiendo que la FIFA expulse al equipo de Irán”.

Los gestos de protesta entre los representantes del fútbol por lo que sucede en Irán se pueden ver estos días en distintos lugares del mundo. Así, el jugador Daniel Arzani, nacido en Irán, aunque de nacionalidad australiana, mostró después de marcar un gol con su equipo, el Macarthur FC de Sidney, una camiseta de color negro con el nombre de Mahsa Amini. Varios jugadores iraníes que juegan en el extranjero, y que marcaron gol con sus respectivos equipos en la última jornada, besaron una muñequera negra que llevaban en su mano. Además, las jugadoras de la selección femenina de Suecia mostraron una camiseta antes de su último partido en el que ponía “jugamos por nuestras chicas en Irán”. 

El mítico portero italiano Buffon grabó un video en el que aseguraba que “las mujeres de Irán están combatiendo una batalla muy importante y no están solas. Contra este tipo de abusos, de violencia, de intolerancia, los hombres debemos tomar partido de una manera convincente y concreta a su lado”. Aficiones de equipos alemanes, como las del Borussia Dortmund, Bayern, Leipzig y Werder Bremen, o la portuguesa del Oporto, mostraron pancartas en las gradas en las pasadas semanas apoyando a las mujeres iraníes y animándolas a que sigan luchando.

La Federación de Irán reconoció tener el temor de que la FIFA dejara fuera del Mundial. Pero el organismo no tomó ninguna decisión

Nada de esto parece que vaya a mover de su posición a la FIFA, cuya relación con el fútbol iraní ha venido marcada en las últimas décadas por la prohibición que han sufrido las mujeres de acceder a los estadios, una medida impuesta dos años después de la Revolución Islámica ocurrida en 1979. A raíz de la muerte de Sahar Khodayari, en 2019, tras inmolarse frente a un juzgado al entender que la iban a condenar a la cárcel tras ser detenida por entrar en un estadio disfrazada de hombre para ver un partido, el organismo presionó a las autoridades para que dejaran entrar a las mujeres a los encuentros. “La prohibición de que las mujeres acudan a los partidos de fútbol en Irán es inaceptable y debe ser eliminada”, dijo en aquel momento Infantino. Pero la realidad es que desde entonces tan solo en tres ocasiones se ha permitido que estén presentes en las gradas, al menos en una pequeña cantidad: en octubre de aquel 2019 para un partido entre Irán y Camboya; en enero de 2022 para ver el Irán-Irak; y en agosto de este año cuando, por fin, pudieron ver un partido de la liga local. 

Sin embargo, ha habido otros episodios conflictivos, como cuando en el mes de marzo de este año, a 2.000 mujeres que tenían entradas se le impidió el acceso al estadio en la ciudad de Mashhad para ver el Irán-Líbano y la policía empleó gas pimienta para dispersarlas. La periodista y activista iraní, Masih Alinejad, dijo entonces: “Si algunos países occidentales prohibieran la entrada de mujeres a los estadios, ¿qué harían? Entonces, ¿cuál es la diferencia entre nosotras y las mujeres occidentales? Es hipócrita que la FIFA nos ignore. ¡Es una traición total que la FIFA no tome medidas enérgicas contra un régimen de apartheid de género!”.

Ya entonces la Federación de fútbol de Irán reconoció tener el temor de que la FIFA dejara fuera del Mundial a la selección. Pero el organismo, al igual que ahora, no tomó ninguna decisión. De hecho, Infantino negó que hubiera opciones de que eso pasara. ¿La gravedad de los hechos ocurridos en las últimas semanas le hará cambiar de opinión? No parece.

La muerte en Irán a finales de septiembre de la joven Mahsa Amini, cuando se encontraba bajo arresto en dependencias policiales tras ser detenida por vestimenta inadecuada al llevar mal colocado el hijab, provocó numerosas manifestaciones en el país protagonizadas por mujeres que desafiaban las leyes al quitarse...

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Autor >

Ricardo Uribarri

Periodista. Empezó a cubrir la información del Atleti hace más de 20 años y ha pasado por medios como Claro, Radio 16, Época, Vía Digital, Marca y Bez. Actualmente colabora con XL Semanal y se quita el mono de micrófono en Onda Madrid.

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