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más allá del fútbol

Lula y Sócrates: una conexión democrática

El mítico jugador del Corinthians destacó por su compromiso con la democracia y prestó su apoyo, ya a principios de los ochenta, al recién electo presidente de Brasil

Ricardo Uribarri 15/11/2022

<p>Sócrates y Lula</p>

Sócrates y Lula

Luis Grañena

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La postura de varios futbolistas y exfutbolistas brasileños de primer nivel a favor del candidato derrotado en las recientes elecciones a presidente del país, Jair Bolsonaro –algunos de los cuales participaron en manifestaciones convocadas para protestar contra los resultados, o escribieron  mensajes en redes sociales en los que se niegan a aceptar la ajustada victoria de Lula da Silva, sugiriendo incluso intervenciones militares– pudiera llevar a pensar que un gran número de personas relacionadas con el fútbol de ese país comparte las ideas ultraconservadoras que caracterizan a Bolsonaro. Ante esta situación, hay quien repara en el contrapunto que supondría en estos momentos una figura como la del desaparecido Sócrates, histórico jugador internacional, capitán de la selección, que en los inicios de la década de los 80, en plena dictadura, fue fundador junto a otros compañeros del movimiento Democracia Corinthiana, y que en aquellos años apoyó a Lula en su búsqueda de la vuelta de la libertad al país.

El 10 de febrero de 1980, Lula asistía a una reunión en Sao Paulo como representante del sindicato de la metalurgia, que tenía como objetivo impulsar el Partido de los Trabajadores. A pesar de la importancia del momento, Lula no podía evitar estar pendiente de otro hecho que acontecía en ese mismo momento. El Corinthians, equipo del que era ferviente seguidor, se jugaba a pocos kilómetros la posibilidad de proclamarse campeón del torneo Paulista, un objetivo que logró al vencer por 2-0 al Ponte Preta con Socrates abriendo el marcador. El hecho de que Lula fuera un hincha del Corinthians se explicaba en su origen. Él había nacido en una familia humilde y el Timao (apodo con el que se conoce al equipo) está asociado históricamente a sectores con pocos recursos, en contraposición al Sao Paulo del que se dice que tiene más adeptos entre las clases altas.

Mientras Lula luchaba por recuperar las libertades en el país, Sócrates, junto a otros jugadores del Corinthians, como Walter Casagrande, Zenon de Sousa y Wladimir Rodrigues, aceptaron entusiasmados el nuevo modelo de gestión del club que propuso, en 1981, Adilson Monteiro Alves, un exmilitante universitario y sociólogo que había llegado para asumir el puesto de director general de fútbol a través del presidente Waldemar Pires. Según definió Wladimir Rodrigues en el documental La historia de Sócrates, el líder de la democracia Corinthiana que frenó la dictadura en Brasil, se basaba en que el equipo no eran solo los jugadores. Todo lo que concernía al grupo, como el horario de entrenamientos, concentraciones, viajes, reparto de ingresos, etc, lo tendrían que decidir en asambleas la totalidad de los integrantes del vestuario: jugadores, masajistas, utilleros, doctores, el cuerpo técnico…todos tenían voto y la mayoría ganaba. Un hombre, un voto. En el mismo reportaje, Monteiro definió el propósito de la Democracia Corinthiana: “Fue la voz del fútbol en la lucha por redemocratizar el país”.

El “Doctor”, como se le conocía, tenía muy claro que “las victorias políticas son más importantes que las victorias de fútbol”

Con estos antecedentes, no es extraño que los caminos de aquel Corinthians y de Lula convergieran en un mismo punto durante varias ocasiones. El club no se limitó a fomentar la participación dentro de su ámbito, sino que quiso llevarla más allá y no dudó en mostrar su apoyo a Lula en su deseo de convertirse en gobernador del estado de Sao Paulo. Los propios jugadores llevaron un mensaje en sus camisetas durante el año 1983 con el que animaban a los ciudadanos a votar. Incluso llegaron a lucir el lema ‘Democracia Corinthiana’ encima del dorsal. Sócrates, que ya se había afiliado al Partido de los Trabajadores, tomó parte junto a Vladimir, Casagrande y Zenon, en las manifestaciones realizadas para apoyar el movimiento “Diretas Ja”, puesto en marcha por el senador Teófilo Varela, para promover la celebración de elecciones con sufragio universal para la elección del presidente de Brasil. Ante un millón de personas, los jugadores subieron al estrado en Sao Paulo y dejaron clara su postura.

Uno de los hechos más relevantes que llevó a cabo el equipo fue en la final del torneo paulista de 1983, que le enfrentó al Sao Paulo, el eterno rival. El Corinthians saltó al campo con una enorme pancarta en la que se leía: “Ganar o perder, pero siempre con Democracia”. Sócrates, que había hecho la carrera en medicina, algo atípico en un futbolista, y que mostraba inquietud por la filosofía, la cultura y la política, seguramente influenciado por la figura de su padre, del que recuerda cómo tuvo que quemar los libros que tenía sobre socialismo y comunismo la noche del 31 de marzo de 1964 en que se produjo el levantamiento armado en el país, tenía clara la intención de aquella iniciativa: “Cuando entrábamos a la cancha, jugábamos mucho más que un simple partido. Luchábamos por la libertad de nuestro país”. De hecho, es famosa su imagen con una cinta en el pelo en la que incluía mensajes como ‘Violencia, no’ o la celebración de sus goles con el puño derecho en alto. El “Doctor”, como se le conocía, tenía muy claro que “las victorias políticas son más importantes que las victorias de fútbol”. Con el compromiso que emanaba del club con lo que pasaba en el país, se entiende que Lula manifestara que “mientras en otros equipos tenían seguidores, en el Corinthians teníamos militantes”. La Democracia Corinthiana no le fue mal al equipo; resultaron campeones en 1982 y 1983.

El papel que tuvo aquel Corinthians, con Sócrates a la cabeza, para crear una conciencia de la necesidad de la vuelta a la democracia, ha sido destacado muchas veces por Lula Da Silva, que tuvo numerosos encuentros con el futbolista para hablar de la situación del país. El político declaró en el documental Democracia en blanco y negro, que “en aquel momento, Sócrates permitió que las personas comprendieran que el fútbol no era alineación como históricamente proclamaban los movimientos de izquierda en Brasil. Es más, creo que fue un momento de oro del Corinthians porque al mismo tiempo un jugador pedía por la democracia”. Gustavo, uno de los seis hijos de Sócrates, afirma en el documental Destino fútbol: Sócrates, que “él vio en el Corinthians una puerta para exponer ideas y provocar al sistema”. En una entrevista en la BBC, el futbolista reafirmó esa visión: “Si la gente no tiene el poder de decir las cosas, entonces yo las digo por ellos”.

La política estuvo presente también en la decisión de Sócrates de dejar Brasil y fichar por la Fiorentina italiana en 1984. Él no quería irse de su país, pero en una manifestación dijo que se marcharía si el Parlamento no aprobaba la celebración de elecciones directas, algo que no pasó al no lograrse los dos tercios necesarios por apenas 22 votos. De esa manera, y cumpliendo su palabra, dio el salto a Europa, propiciando el fin de la Democracia Corinthiana, hecho favorecido también por la salida del club de Monteiro Alves al perder las elecciones del club. Sócrates solo estuvo un año en Florencia porque no se adaptó. Paradójicamente, la democracia volvió a Brasil en marzo de 1985, estando él en Italia.

Sócrates falleció en 2011, con apenas 57 años, víctima de una cirrosis provocada por su afición a la bebida. Ocurrió en el mismo día en que el Corinthians se proclamó campeón del torneo Paulista. En una entrevista en 1983 había dicho: “Quiero morir un domingo y con el Corinthians campeón”. Así pasó. Tras conocerse la noticia, todos los jugadores del equipo guardaron un minuto de silencio en su memoria con el brazo en alto, en gesto de homenaje hacia él. Lula, le recordó aquel día diciendo: “El doctor Sócrates fue un crack en el campo de juego y un gran amigo. Fue un ejemplo de ciudadanía, inteligencia y conciencia política, además de su inmenso talento como profesional del fútbol. La contribución generosa de Sócrates para el fútbol y para la sociedad brasileña, jamás será olvidada”. 

Seguidores del Corinthians se han enfrentado estos últimos días en Río de Janeiro a manifestantes bolsonaristas, logrando despejar las barricadas de las autopistas

En medio de tanto rechazo que está recibiendo en la actualidad Lula por parte de representantes del mundo del fútbol brasileño tan conocidos como Neymar, Romario, Ronaldinho, Rivaldo, Robinho, Cafú, Lucas Moura o Donato, entre otros, no deja de ser simbólico que nuevamente le llegue un apoyo importante por parte de la familia de Sócrates. En la reciente gala del Balón de Oro celebrada en París, Rai, hermano pequeño de Sócrates y que también fuera gran futbolista, acudió a entregar el premio que la revista France Football ha instaurado con el nombre de Sócrates para recompensar la acción social fuera del terreno de juego de un futbolista. Su discurso, pronunciado unos días antes de celebrarse las elecciones en Brasil, fue una reivindicación del papel de su hermano: “Sócrates representa los valores justos, la democracia, para conseguir un mundo mejor, y el fútbol representa el mundo con el que soñamos. En este momento pienso en mi país, que tiene una cita muy importante a finales de mes y sé lo que Sócrates pensaría”. Rai finalizó su alocución haciendo el gesto de la L, en recuerdo a Lula, con su mano derecha. 

Mientras, seguidores del Corinthians se han enfrentado estos últimos días en Río de Janeiro a manifestantes que apoyan a Bolsonaro, logrando despejar las barricadas que habían puesto en autopistas. La semilla de Sócrates quedó bien germinada para siempre en el club.

La postura de varios futbolistas y exfutbolistas brasileños de primer nivel a favor del candidato derrotado en las recientes elecciones a presidente del país, Jair Bolsonaro –algunos de los cuales participaron en manifestaciones convocadas para protestar contra los resultados, o escribieron  mensajes en redes...

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Ricardo Uribarri

Periodista. Empezó a cubrir la información del Atleti hace más de 20 años y ha pasado por medios como Claro, Radio 16, Época, Vía Digital, Marca y Bez. Actualmente colabora con XL Semanal y se quita el mono de micrófono en Onda Madrid.

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