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editorial

El furor punitivista como medida de todas las cosas

La nueva ley es un intento de generar un instrumento legal que supone un avance claro. No defendamos penas más largas ni neguemos el derecho de los reos a ver revisadas sus penas, porque esto forma parte de nuestro Estado de Derecho

17/11/2022

<p>Manifestación del 8M en 2017 (Madrid).</p>

Manifestación del 8M en 2017 (Madrid).

Manolo Finish

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La Ley de Garantía Integral de Libertad Sexual, más conocida como ley del solo sí es sí, ha venido a transformar la manera en la que en nuestro país se persiguen los delitos contra la libertad sexual introduciendo una perspectiva feminista. Hay elementos que era imprescindible recoger, como el hecho de que atacar sexualmente a una mujer drogada o borracha no fuese considerado agresión, sino abuso –con penas más bajas–, lo que trasladaba el mensaje de menor gravedad. Lo mismo sucedía con la mayoría de casos en los que se usaba algún tipo de intimidación para atacar la libertad sexual de las mujeres.

Con la entrada en vigor de la reforma legislativa, algunas condenas por delitos sexuales están siendo rebajadas, lo que afecta a las mujeres que han sido víctimas de estas agresiones. Se trata de una consecuencia en gran medida inevitable. Al refundir en un sólo delito lo que antes se llamaban abusos y agresión sexual, las penas mínimas descienden. Al mismo tiempo, la desaparición de muchos delitos es una operación legislativa compleja que en casos concretos puede siempre significar que alguna conducta específica sea merecedora de menor pena que con el régimen anterior. 

En este punto, nuestra Constitución obliga a los jueces a aplicar retroactivamente la legislación que sea más beneficiosa para el condenado. Además, el principio pro libertate exige que, si hay una interpretación de la ley más acorde con los derechos fundamentales, sea esta la que se utilice. Los tribunales de justicia están actuando en general de manera correcta, tal y como corresponde a un sistema garantista en el que hasta el delincuente más odiado tiene derechos fundamentales.

Si el Ministerio de Igualdad, y el Gobierno de España, creen en esta ley, deben defenderla. Con argumentos, y no con ataques a jueces y abogados

Políticamente, carece de sentido poner el acento en estos casos. De una parte, porque la intención de la ley nunca fue la de aumentar las penas por delitos sexuales. España tiene uno de los códigos penales más duros en este terreno. Las penas que castigan estos delitos en nuestro país son más altas que las del resto de países de nuestro entorno. Pedir más dureza contra los violadores da votos, porque juega con los instintos primarios de una parte de la población. Sin embargo, como demuestran unánimemente todos los estudios criminológicos, no sirve para evitar los delitos. El ensañamiento con los criminales, además, tampoco implica en un Estado democrático mayor protección de las víctimas. Desde el feminismo de base tampoco se había pedido un aumento de penas, sino que se ponía el acento en la prevención y la educación, y en garantizar el derecho a una atención integral especializada y accesible para todas las mujeres, niñas y niños que hubieran sufrido violencias sexuales. La nueva ley contempla estas solicitudes, pero queda pendiente la aplicación.

Nuestra sociedad tiene un problema con la violencia contra las mujeres y sus libertad e integridad sexual. La nueva ley es un intento de generar un instrumento legal que, en muchas cuestiones, supone un avance claro. No nos dejemos cegar por el furor punitivista, no defendamos penas más largas ni neguemos el derecho de los reos a ver revisadas sus penas, independientemente del delito cometido, porque esto forma parte de nuestro Estado de Derecho. Tampoco deberíamos olvidar cuál es el objetivo que nos une: contribuir a reducir la violencia sexual contra las mujeres y lograr un proceso penal menos doloroso para las víctimas. 

Si el Ministerio de Igualdad, y el Gobierno de España, creen en esta ley, deben defenderla. Con argumentos, y no con ataques a jueces y abogados. Y con valentía. Sí, algunas penas, que salen de sentencias que no podrían dictarse con la nueva ley, se reducen mucho. Es el peaje de una ley mejor, más moderna. Que obligará a los jueces a ir soltando lastre machista. Las leyes feministas nos cambian como sociedad, pero para que se vean sus efectos hace falta tiempo, aprendizaje y un poco de tranquilidad. 

La Ley de Garantía Integral de Libertad Sexual, más conocida como ley del solo sí es sí, ha venido a transformar la manera en la que en nuestro país se persiguen los delitos contra la libertad sexual introduciendo una perspectiva feminista. Hay elementos que era imprescindible recoger, como el hecho de que atacar...

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7 comentario(s)

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  1. juan-ab

    Coincido con su resumen, itsasotsoa (que viene a coincidir -aunque él fue, si cabe, más explícito- con lo expresado públicamente por Gabriel Rufián: Entre Irene Montero y unos jueces capciosos y unos abogados desalmados yo tengo meridianamente claro con quien voy). Hay jueces, seguro que más de los que pensamos, que usan toga de gasa, tan fina que transparenta. Y sobre todo delicada: ni les roces o se pondrán como un basilisco. Y da igual que sean del grupo de Jueces para la Democracia como que sean de Jueces contra la Democracia. ¿O es que el machismo, micro o macro, no es algo que padecemos la inmensa mayoría de los hombres? No sé usted, pero yo me pillo cada dos por tres metiendo la pata. Lo que marca la diferencia entre una situación cualquiera y la actual (sólo una más, la última contra Podemos) es el contexto. Tan fina como la toga de ciertos jueces (y juezas) es nuestra memoria. ¿O es que nadie recuerda ya, por ejemplo, las dos hora de Irene Montero defendiendo en el Congreso la Moción de Censura que terminó con Rajoy y su gobierno? Nadie les había hablado así; eso no se lo perdonarán nunca. Estamos ante una mujer extraordinaria que hace política de forma extraordinaria. Y como ella diría, "es fácil, estoy muy bien acompañada". Quien acompaña a la Ministra de Igualdad son las personas que trabajan con ella, las que forman Podemos y quienes, de una u otra manera, estamos con ella. Especialmente cuando vemos que el "contexto" amenaza con quebrarla. Y en estos casos no hay medias tintas que valgan, esos "contigo, pero aprovecho y te leo la cartilla", "con el Ministerio de Igualdad, pero ya que estoy te suelto no sé cuántos errores (lo de menos es que sean cosa mía, porque soy de otra organización y ya se sabe, así es la política...)". Podríamos seguir espigando entre las actitudes y opiniones de los últimos días. Todas quedan en nada comparadas con el gran y elocuente silencio, sólo roto finalmente para expresar "prudencia", pero no a quien se ensañaba contra ella, sino a ella, a su compañera Irene Montero y a su equipo. Siento decírtelo, Yolanda Díaz, y lo siento porque formabas parte de un grupo como nunca más tendrás otro, pero has resultado decepcionante.

    Hace 14 días

  2. itsasotsoa

    La gran diferencia que hay entre el número de sentencias en revisión y las que han obtenido una rebaja de penas da que pensar que efectivamente la ley es correcta, apunta a lo que debe apuntar (la falta de consentimiento) y son algunos jueces los que se han lanzado a interpretar la nueva ley a su antojo. Está claro que hay decisiones judiciales muy criticables y mucho machismo y franquismo residual en un poder judicial que se pasó de rositas nuestra "ejemplar transición". Estoy de acuerdo en que la ministra no debería haber descalificado globalmente a los jueces, pero viendo quién está en cada lado (incluyendo l@s que pescan en aguas revueltas, entiendo que lo que toca es cerrar filas con Irene Montero. Al machofascismo, ni agua.

    Hace 15 días

  3. jperezsanchez

    La editorial de alguna forma censura a Irene Montero, cuando en realidad quien ha sido atacada es ella por miembros conservadores de del C.G.P.J. hicieron una rueda de prensa atacando la Ley y consecuente censurando a la Ministra Igualdad, por lo tanto la respuesta a esos ataques son razonables. Lo que no es razonable es que en nombre toda la judicatura, por su representación, se descalifique una Ley aprobada por el Parlamento. Los Jueces pueden tener su opinión pero tienen que ejecutar las leyes.

    Hace 17 días

  4. jperezsanchez

    La realidad es que la editorial introduce una cuestión que sólo se ha planteado por la judicatura. Hay que tener en cuenta que la Ley fué aprobada por mayoría absoluta de los parlamentarios, y es de obligado cumpimiento para los Jueces, estamos en una democracia parlamentaria, donde las leyes se aprueban por el Parlamento, Los Jueces tienen que aplicarla teniendo en cuenta la misma, se podrá tener opiniones u opciones diferentes políticas, pero el Juez con independencia de ello tiene que aplicarla con el espíritu de la ley, y no puede actuar según le parece, eso es algo que se hacía en otros tiempos. Lo que está sucediendo es el ataque a la Ministra de Igualdad, como ya han producido anteriormente por las opciones de derecha, y en caso los jueces que no están de acuerdo con esta Ley han iniciado su aplicación a su entender y seguir las reglas de jurisprudencia del Supremo para las revisiones de sentencias que favorezcan al sancionado. De ahí el que por parte de Jueces se hayan requerido a penados para solicitar la rebaja de pena. Sólo destacar que personas de la relevancia jurídica, como el Sr. Martín Pallín, Magistrado Emérito del Tribunal Supremo, del ha declarado que la Ley en cuestión es buena y lo que hay que hacer es aplicarla teniendo en cuentas las previsiones de la misma y el resto del ordenamiento jurídico aplicable.

    Hace 17 días

  5. jmfoncueva

    Mi segundo comentario, aunque aquí, como en el reino de los cielos, los últimos son los primeros: Cuando Pedro J. Ramírez, íntimo amigo de Aznar y, por ende, enemigo declarado de Rajoy, fundó "El Español", yo solía echarle un vistazo con frecuencia. En su castigo diario a M. demostró un gran acierto para motejar, muy alejado de las arcadas dialécticas de Losantos. Apodó al entonces presidente "el estafermo", aparato que los de mi edad, criados con cine del Oeste, de romanos y - en este caso - de torneos medievales (Ivanhoe y esa gente) conocíamos de vista. Era una especie de maniquí giratorio de medio cuerpo, de cuyo lado colgaban esas cadenas con una bola de pinchos colgando, y que, al ser golpeado en el escudo del lado contrario por el que se entrenaba, giraba sobre su cintura devolviendo el golpe con la intensidad del recibido. La RAE lo define, obviamente, muchísimo mejor que yo. Ayuso ataca, al contrario que Rajoy, cuya galbana no le daba mucho más que para el Marca, pero, como "quien mucho habla, mucho yerra", a cada patón que mete le sucede un contraataque, seguido en masa por la apisonadora, que a su vez arrastra a medio país consigo. Esta es la "Semana Fantástica" de las rebajas de penas. Semana que, como la del Corte Inglés, durará más de siete días. Lo dicho, contextatarios. Paciencia. Y a ver si conseguimos un socio cada uno, que nos cierran el quiosco. Salud.

    Hace 18 días

  6. jmfoncueva

    Lo verdaderamente triste es que, tras el paso de la apisonadora, sólo queda un mensaje: han rebajado las penas. Nos espera un año de sufrimiento cojonudo hasta las elecciones, porque con los candidatos que se gasta la derecha (más bien se ahorra, porque gastar, gastar, no se han gastado mucho) no les queda otra que atacar con toda la maquinaria. El que ve la tele, no recibe otro mensaje. Muy duro lo tenemos, compañeros. Encima, la atomización de la izquierda, que, hasta ahora, más que sumar, divide. Paciencia, contextatarios, Yo he conseguido que una teleadicta indignada vea La Base dedicada al tema que nos ocupa. Hagamos lo que podamos. Salud.

    Hace 18 días

  7. juan-ab

    Leo y releo y creo entender... CTXT necesitaba decir algo respecto de la polémica suscitada en todos los medios en relación con la entrada en vigor de la Ley de Garantía Integral de Libertad Sexual y la revisión (rebaja) de penas que algunos jueces están llevando a cabo, las acusaciones contra el Ministerio de Igualdad, más exactamente contra la ministra Irene Montero (por ser vos quien sois) y la contestación de ésta y otras contra dichos jueces. Pero lo cierto es que no entiendo gran cosa, ¿suben? ¿bajan? Lo volveré a leer. Pero, ¿y si ustedes lo vuelven a intentar a ver si les queda el editorial más claro? Muchas se lo agradeceremos.

    Hace 19 días

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