1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

NATALIE FENTON / PROFESORA DE COMUNICACIÓN Y ACTIVISTA

“Cualquiera con una agenda alternativa es empujado a la página 20 de Google”

Elena de Sus 12/11/2022

<p>Natalie Fenton, durante la conferencia <em>Middle Session: The Middle to Come</em>, en el Transmediale 2017 (Berlín).</p>

Natalie Fenton, durante la conferencia Middle Session: The Middle to Come, en el Transmediale 2017 (Berlín).

Adam Berry

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Natalie Fenton es profesora de Medios y Comunicación en Goldsmiths, un college de la Universidad de Londres. Sus investigaciones se centran en los medios de comunicación, las redes sociales y su impacto en la democracia.  

En 2015, CTXT publicó una entrevista de Joan Pedro-Carañana a Fenton que suscitó un gran interés en los lectores. A día de hoy, sigue estando entre las 30 piezas más leídas de nuestra historia. En aquella conversación, Fenton advertía sobre las burbujas informativas que creaban las redes sociales, y cómo podían alterar nuestra percepción de la realidad: “Internet crea guetos políticos entre quienes ya están bien informados”. 

La experta en comunicación está políticamente comprometida con la izquierda. Defiende una reforma radical del sistema mediático que acabe con la creciente concentración de la propiedad y permita la aparición de medios sin ánimo de lucro con un fuerte arraigo en las comunidades. Trabaja por ello en movimientos como la Media Reform Coalition

En 2016 publicó Digital, Political, Radical; donde estudiaba la reorganización del activismo de izquierdas en la era de internet. Más recientemente, ha sido coautora de Media, Democracy and Social Change (2020) y The Media Manifesto (2020). En octubre de este año, Goldsmiths publicó la obra colectiva The Future of Media. El capítulo de Fenton propone la creación de ese nuevo ecosistema mediático, considerado más democrático, y su financiación mediante una tasa a las grandes empresas tecnológicas. Apunta que Google ingresa más en publicidad que el sector completo de cualquier país, a excepción de Estados Unidos, claro.

Hablamos con ella sobre concentración mediática, redes sociales y política de izquierdas a través de una videollamada.

En The Future of Media señala que el poder mediático está más concentrado que nunca en pocas manos, pero no nos damos cuenta. Considera que sobrevaloramos la influencia de los medios independientes y de los usuarios de redes sociales. ¿Por qué?

Mi argumento es sobre la concentración de la propiedad de los medios. Mucha gente piensa que no es tan importante, porque el poder de los grandes medios, de los medios tradicionales, se ha disuelto por la abundancia de información online. Existe esa idea de que tenemos más información que nunca en ese enorme archivo que es la web, que podemos googlear cualquier cosa que necesitemos saber. Pero de lo que no se dan cuenta es de que la mayor parte de la información que circula por internet procede de esos mismos medios tradicionales. Es la misma información, troceada o reformulada con ciertos propósitos, pero su origen está en los medios.

Así que tenemos una especie de doble vínculo. Los medios tradicionales siguen haciendo el trabajo que siempre han hecho, y además están infiltrados en los espacios online

Los algoritmos seleccionan aquello que consideran información fiable, procedente de autoridades, que son nuestros viejos medios de comunicación

Esta situación se ha exacerbado con la preocupación por las fake news. Ahora los algoritmos seleccionan aquello que consideran información fiable, procedente de autoridades, que son nuestros viejos medios de comunicación, y les dan visibilidad por encima de los medios alternativos y nuevos. Cualquiera con una agenda alternativa es empujado a lo más bajo del escalafón, pueden estar online, pero en la página 20 de Google.

Y los viejos medios que siempre han sido muy problemáticos adquieren una nueva legitimidad a través de estos algoritmos que tratan de evitar la circulación de noticias falsas. En el Reino Unido tenemos una historia muy particular con los tabloides que se dedican al sensacionalismo y la trivialización. Esos medios también están siendo legitimados.

¿Considera que debemos desconfiar del discurso sobre las fake news?

Creo que el discurso sobre las fake news requiere un enfoque más complejo y matizado. Hay información errónea y hay desinformación. Creo que son términos mejores que noticias falsas o fake news. Y sí, es un problema real, no creo que debamos subestimarlo. Pero no creo que podamos afirmar que los grandes medios no son parte del problema. Lo son. Han estado tergiversando y dando información incorrecta mucho tiempo. Las fake news no son nada nuevo. Ahora tienen la capacidad de circular de forma distinta, a través de nuevos canales, pero no debemos imaginar que las antiguas organizaciones no hacen fake news ellas mismas. 

En The Media Manifesto ustedes señalan que los votantes de Trump recurrieron mucho más a la televisión que a las redes sociales para informarse durante las elecciones de 2016 y que, de hecho, “la demografía de los votantes de Trump es prácticamente inversa a la de los usuarios activos de Twitter en Estados Unidos”. Sin embargo, muchos analistas pusieron el foco en lo que ocurría en las redes.

Sí. Eso sucede en general. El otro aspecto negativo de centrarnos en la información online y decir que no tenemos ningún problema con nuestro paisaje informativo gracias a internet es que mucha gente todavía no tiene acceso a esas redes. En el Reino Unido sigue habiendo cuatro millones de personas que no tienen un ordenador en casa ni un teléfono con 4G. Esta cifra está bajando, pero todavía hay una mayoría que se informa a través de la televisión.

En el Reino Unido, esa televisión suele ser la BBC. Sigue siendo una fuente de información muy dominante. En cierto sentido, esto es bueno. Pero es deseable que la gente tenga un paisaje informativo plural. Si hay un actor dominante, necesitas que el resto aporte pluralismo. El problema es que, fuera de la BBC, los medios ofrecen las mismas noticias, más de lo mismo.

Se supone que la prensa es el cuarto poder, pero promueve sus propias agendas. Es un lobby explícito

En su trabajo, menciona tanto intereses políticos como intereses comerciales para explicar el comportamiento de los grandes medios. Por ejemplo, dice que los medios lanzaron una campaña política contra Jeremy Corbyn. Pero, también, que las televisiones en Estados Unidos, incluso las progresistas, dieron mucho espacio a Trump en 2016 porque la polémica les daba mucha audiencia. ¿Cuál de los dos factores es más importante para entender la agenda de los grandes medios, el político o el comercial? ¿Cómo se relacionan?

Creo que depende del propietario, hasta cierto punto. Sabemos, por ejemplo, que Rupert Murdoch siempre ha combinado intereses políticos y comerciales. Es un hombre de negocios de corazón, sus empresas son su prioridad. Pero también ha admitido en público que apoya una agenda política concreta. Y los periodistas que han trabajado para él dicen que saben lo que quiere oír. 

Murdoch llegó a decir que estaba a favor del Brexit porque cuando va al Parlamento británico le escuchan, y en la Unión Europea, no. Básicamente, admitió que quería influir en los gobiernos. Lo hemos visto con Fox News y Trump. 

Solemos hablar de estas cosas con naturalidad, pero se supone que la prensa es el cuarto poder, que trabaja por la verdad y permite que la democracia funcione bien. Y, en realidad, lo que está haciendo esta gente es promover sus propias agendas porque saben que si determinadas personas llegan al poder, entonces sus corporaciones, sus empresas estarán más seguras y obtendrán más beneficios porque no pagarán muchos impuestos ni serán reguladas. Es un lobby explícito.

Y los políticos lo compran en parte porque temen no ser reelegidos si no lo hacen, pues serán presentados de forma negativa en los medios. Jeremy Corbyn, por supuesto, es el ejemplo por excelencia. Él habló de regular los medios, de formas de regularlos pensando en la libertad y no en el enriquecimiento corporativo, y fue pintado como un monstruo por ello. Así que los intereses políticos y comerciales de los medios están fuertemente entrelazados. Vienen en pack, no puedes separarlos.

Pero es verdad que, además, gente como Murdoch tiene una agenda ferozmente de derechas que desea promover. Incluso su propio hijo, James Murdoch, abandonó su empresa, News Corp, porque no podía más con el negacionismo climático, según dijo.

¿Se habla de la reforma de los medios en la política británica? 

Tenemos un movimiento por la reforma de los medios. Yo formo parte de un grupo llamado Media Reform Coalition que ha estado luchando durante los últimos diez años por nuevos tipos de regulación y apoyo para que medios que no operan en un modelo puramente comercial puedan florecer y prosperar.

Nuestra visión, dentro del movimiento por la reforma mediática, es que tenemos que regular la concentración de la propiedad. Debemos trazar una línea en la arena que delimite cuánta concentración es aceptable. Rupert Murdoch controla en torno al 60% de la prensa en Australia. Eso claramente no es aceptable. El exprimer ministro Kevin Rudd ha llegado a decir que es un “cáncer para la democracia”.

También necesitamos algo que permita la aparición de nuevos medios. Y eso requiere una inyección de dinero para esos grupos que quieran operar sin ánimo de lucro, de modo que sus beneficios vayan al propio periodismo, no a los bolsillos de los accionistas. Podríamos obtenerlo de un impuesto a los gigantes tecnológicos. Si pusiéramos un impuesto del 1% de sus ingresos publicitarios, podríamos financiar un sector entero que revolucionaría la democracia.

Tenemos medios corporativos, a menudo bastante corruptos, operando contra la democracia

Al fin y al cabo, las grandes tecnológicas logran esos ingresos gracias al contenido que los medios y el resto de usuarios producimos.

Sí. En Canadá y en Australia tienen un sistema según el cual empresas como Google y Facebook devuelven parte de sus ingresos a la esfera mediática, pero el problema va más allá. Porque ese dinero vuelve a los grandes medios. Nuestro argumento es que tiene que compartirse de forma más amplia y utilizarse para crear un sector mediático cooperativo, más que para fortalecer los medios corporativos.

Necesitamos medios democráticos trabajando por la democracia. Tenemos medios corporativos, a menudo bastante corruptos, operando contra la democracia.  

Según entiendo, dice que el poder de los medios es tan grande que ninguna opción política que plantee reformar el sector puede tener éxito. 

Sí, lo es.

¿Entonces es posible la reforma? ¿O todo es un bucle? ¿Qué otras fuerzas se pueden movilizar? 

Se me ocurre una. En el Reino Unido hubo un rayo de esperanza cuando tuvimos el escándalo de los hackeos de News of the World, que reveló lo problemáticas que son las prácticas de los medios [esta publicación y otras de su grupo sobornaron a policías y hackearon teléfonos de famosos e incluso de víctimas del atentado terrorista de 2005 en Londres], y el público realmente asumió que debían ser regulados. Cambridge Analytica supuso algo parecido para Facebook. Son momentos que los movimientos sociales deben aprovechar al máximo para captar la atención del público e impulsar la lucha. 

Creo que llegamos muy lejos con el escándalo de los hackeos y la comisión Leveson, que lo investigó en el Parlamento. Y conseguimos que se creara un nuevo regulador que hace un trabajo brillante, pero ninguno de los grandes medios se adhirió a él. Así que solo cubre un montón de medios pequeños.

Para lograr una reforma profunda, necesitamos un momento en la historia política en el que un partido no necesite a los medios. Que cuente con una base popular tan fuerte en las calles que no importe lo que digan los medios. Y al final los medios tendrán que ceder porque quieren ser populares. No apoyarán a un político cueste lo que cueste si de repente parece que el público está realmente alineado con otro. En ese momento, la dinámica comercial y política de los medios puede cambiar.

Así que se trata de crear movimientos sociales desde abajo y que la gente grite fuerte por una agenda política de izquierdas. Es un equilibrio muy delicado, es difícil de lograr. Pero la verdadera esperanza de cambio está en la gente, en una campaña real, en las calles, diría.

Hay un ejemplo brillante en el Reino Unido ahora mismo. Los sindicatos han organizado una gran campaña llamada Enough is Enough [Basta Ya] en respuesta al enorme aumento del coste de la vida y el gran recorte al Estado de bienestar. Esta campaña tiene un portavoz brillante llamado Mick Lynch que ha llegado a los medios, donde hace frente con mucha calma a la agenda antisindical.

Son este tipo de cosas las que pueden empezar a cambiar el paisaje político. Creo que, en un entorno político más o menos estable, es muy complicado persuadir a cualquier partido para que se enfrente a los medios, porque el equilibrio es muy precario. Mientras que si llegas a una situación más extrema en la que los partidos saben que hay una posibilidad real de llevar el mensaje a las calles, entonces todo cambia. Pero no es fácil.

Los desfavorecidos no se informan en las redes sociales. Han sido expulsados de la esfera pública

En The Media Manifesto, argumentan que en los últimos años se han logrado grandes cambios en el discurso sobre el heteropatriarcado, por ejemplo, mientras los cambios en el heteropatriarcado mismo son mucho más discutibles. ¿Está la izquierda demasiado enfocada en la comunicación?

Sí, vivimos en una especie de sociedad de la comunicación y siempre es difícil discutir esto. 

En España, en la época en que surgió Podemos, creo que la política tenía su base en las calles. Se trataba de ayudar a gente que iba a ser desahuciada, de ayudar a la gente a sobrevivir en un clima de austeridad real. Era muy inspirador. Creo que ahí está la respuesta, tenemos que centrarnos en las necesidades sociales de nuestras comunidades. Si haces eso, entonces ese será tu mecanismo comunicativo, en vez de una reflexión infinita.

No tenemos que centrarnos en las redes sociales porque los desfavorecidos no están ahí. No están en Twitter, no están mirando. Lo sabemos. La mayoría de la gente que usa las redes sociales para informarse de las noticias son de clase media con alto nivel educativo.

Lo que tiene que hacer la izquierda es trabajar con aquellos que están empobrecidos y expulsados de la esfera pública. Y no vas a conseguir eso preocupándote de cómo están funcionando tus vídeos en Tik Tok. Tienes que salir y hacer trabajo de base con las comunidades. Y creo que esto está volviendo a ocurrir en el Reino Unido, por necesidad, pero tiene que ser la máxima prioridad. Y sí, claro, usa las redes sociales para movilizar y organizarte. Pero la prioridad deben ser las necesidades de la gente y cómo satisfacerlas en comunidad. De lo contrario, el movimiento no durará. Y si lo consigues, serás elegido. No creo que si aciertas con la estrategia de redes sociales vayas a ser elegido. Es mentira. Si te fijas en Trump, sí, hubo mucho movimiento en redes, pero lo que le hizo salir elegido fue la cobertura televisiva y Fox News.

Hablo con muchos grupos de izquierdas en el Reino Unido que piensan que pueden arreglar las cosas si aciertan con el mensaje en redes sociales. Y no. Esto no va de mensajes. Va de tu rol en las comunidades y de lo que estás haciendo. Estamos dejando que el capitalismo se salga con la suya si pensamos que es una cuestión de mensajes, porque lo que hacemos cuando jugamos a eso del mensaje y el trabajo en redes sociales es alimentar a esos gigantes tecnológicos corporativos. No estamos haciendo lo que pensamos que estamos haciendo.

Trump ganó por la cobertura televisiva y Fox News, no por las redes

Lo que intento decir en mi capítulo de The Future of Media es que los medios tienen que surgir de unas políticas concretas, tienen que estar implicados en las comunidades. Lo que tenemos ahora mismo son grandes medios corporativos alejados de la gente. Cierran oficinas locales, sirven a múltiples comunidades los mismos mensajes al mismo tiempo. Como parte de una política de izquierdas, creo que debemos fomentar medios y periodistas profesionales que estén fuertemente integrados en sus comunidades. Es un enfoque completamente distinto de la comunicación. 

Entiendo por qué los partidos políticos dicen que hay que ir a los grandes medios, pero al final, estos siempre van a estar compinchados con la derecha. La izquierda nunca va a estar bien representada en megacorporaciones. Eso no va a pasar.

Menciona la pandemia como un momento en el que la gente buscó una información fiable. Y acudieron a los medios tradicionales para encontrarla. No sé si piensa que los medios lograron cumplir esa función. El consumo mediático creció pero, al menos en España, hubo después un rebote, la gente acabó harta de las noticias.

Creo que uno de los motivos de esa fatiga informativa con la pandemia fue la forma en la que se informó de ella. En el Reino Unido, los periódicos en particular y, bueno, la televisión también, actuaron como una máquina de relaciones públicas del Gobierno. Se dedicaban a repetir las ruedas de prensa y los informes del Gobierno en vez de cuestionarlos, hacerse preguntas e investigar lo que realmente estaba ocurriendo. Esta línea fue explícitamente apoyada por un subsidio en torno a los 35 millones de libras para los medios. Creo que si lo hubieran hecho de otra manera, la relación de la gente con estas noticias habría sido muy diferente.

La pandemia manifestó la brecha digital. La única manera en la que podíamos hacer cualquier cosa era online. Y eso excluyó a miles de personas

También hubo ejemplos de desinformación grosera a través de la prensa de Murdoch en particular. Sobre todo en relación a las vacunas, se publicaron artículos muy problemáticos sin conocimiento médico ni ciencia detrás. Fue muy dañino. Y creo que la gente tuvo dificultades para saber en quién confiar, qué era cierto y qué era falso. Ese problema siempre surge cuando tienes unos medios que están colaborando de forma demasiado estrecha con el Gobierno. 

Y lo que la pandemia manifestó, por supuesto, fue esa especie de brecha digital. La única manera en la que podíamos hacer cualquier cosa, hablar con nuestros amigos, aprender, era online. Y eso excluyó a miles de personas de la vida. Y vamos a sufrir las consecuencias por décadas. Hubo niños que perdieron dos años de su educación porque no tenían un ordenador en casa.

Así que la idea de que podemos resolver la cuestión mediática solo con internet... Hay que pensarlo mejor. Debemos hacer campaña en las calles para reducir la desigualdad, y transmitir esos mensajes a través de programas de educación política, más que centrarnos en Instagram.

Natalie Fenton es profesora de Medios y Comunicación en Goldsmiths, un college de la Universidad de Londres. Sus investigaciones se centran en los medios de comunicación, las redes sociales y su impacto en la democracia.  

En 2015, CTXT publicó 

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autora >

Elena de Sus

Es periodista, de Huesca, y forma parte de la redacción de CTXT.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí