1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

land of Lincoln

Quién le pone el cascabel al gato

El Partido Republicano se encuentra a las puertas de una nueva lucha por el liderazgo que promete ser sangrienta y en la que Trump no pretende hacer rehenes e irá con todo

Diego E. Barros 12/11/2022

<p>Donald Trump, durante un mitin en el Teatro Federal en Phoenix (Arizona) el 24 de julio de 2021.</p>

Donald Trump, durante un mitin en el Teatro Federal en Phoenix (Arizona) el 24 de julio de 2021.

Gage Skidmore

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Mientras están leyendo esto, en EE.UU. seguimos contando papeletas, no tanto por celo democrático en la autoproclamada democracia más perfecta del mundo, como por la permanente construcción (Obama, dixit) de la misma. Todos los ojos continúan puestos en tres estados: Arizona, Nevada y Georgia –este irá a una segunda vuelta el 6 de diciembre–, que determinarán finalmente si la mitad de las botellas de champán que todavía no han descorchado los Demócratas pueden abrirse finalmente. De los tres estados todavía en liza, todo hace indicar que Arizona (D+6 al 82% escrutado) y Georgia (ligera ventaja del Demócrata Raphael Warnock) caerán del lado azul haciendo los 50 necesarios (más uno, el voto de la vicepresidenta y presidenta del Senado, Kamala Harris, en caso de empate) para seguir controlando la primera cámara del país. 

Finalmente, la tan cacareada ola roja republicana nunca llegó. A falta del conteo definitivo es cierto que el GOP se hará con el control de la Cámara de Representantes pero por una diferencia mucho menor de la que vaticinaban las encuestas. Una victoria pírrica y nada fuera de lo normal (solo Bush Jr. y Obama en su primer mandato consiguieron ganar congresistas en unas elecciones de Medio Mandato) en la política estadounidense, que suele usar estos comicios como toque de atención hacia el inquilino de la Casa Blanca. Hasta los republicanos más recalcitrantes han reconocido estos últimos días lo precario de la recompensa, ya que el presidente Joe Biden se convertirá en el mandatario que menos congresistas ha perdido en unas Midterms desde Kennedy. 

Biden es un presidente de circunstancias y con índices de valoración bastante bajos, así lo reconoció en su comparecencia del 9 de noviembre para analizar los resultados. Se le vio confiado y hasta ufano. “Ayer celebramos unas elecciones y creo que fue un buen día para la democracia”, dijo. Se permitió incluso bromear con la prensa y extender un poco más las quinielas existentes acerca de su candidatura a un segundo mandato al frente del país. Tomará una decisión, dijo, a principios del año que viene. 

El presidente, de 80 años y al que en no pocas ocasiones hemos visto en público con evidentes signos de fatiga, no ocultó su cansancio y esa cautela tiznada de optimismo de la que siempre ha hecho gala en sus más de seis décadas de carrera política: “Está claro que los votantes están todavía enfadados, lo entiendo. Entiendo que han sido unos años realmente difíciles en este país para mucha gente”, admitió. “Si bien es doloroso perder cualquier escaño, hemos tenido una buena noche”.

Las Midterms han dejado una noticia buena, una noticia mala y un aparente triunfador: el reelegido gobernador de Florida, Ron DeSantis. 

En esta carrera hacia la destrucción política de una mitad del país, Trump ha sido simplemente la manifestación más extrema hasta la fecha

“La buena noticia es que parece que Trump no es ya tan invencible como suponíamos y su dominio sobre el partido comienza a mostrar síntomas de cierto agotamiento”. Así lo cree Matt Costello, catedrático de Ciencias Políticas de Saint Xavier University, experto en análisis de datos. Así lo hace indicar la propia reacción del expresidente Trump una vez las urnas comenzaron a arrojar los primeros resultados en los que casi la mitad de los candidatos abiertamente respaldados por el exmandatario fueron derrotados. La presumible derrota más llamativa hasta la fecha (falta confirmación) es la de Kari Lake, candidata a gobernadora de Arizona, una estrella de la televisión muy conocida, muy hábil e inteligente comunicativamente hablando, fiel defensora de Trump y de la conspiración de las elecciones robadas en 2020. Lake estaba hasta hace poco en las quinielas para convertirse en candidata a la vicepresidencia en un hipotético ticket republicano con Trump de cara a 2024. Todo eso parece ahora haber quedado en el limbo. También ha sido celebrada la victoria del demócrata John Fetterman, elegido senador por Pennsylvania, frente al conocido personaje televisivo Mehmet Oz, Dr. Oz, fuertemente respaldado por Trump. De las dos congresistas más célebres fuera de EE.UU. por sus salidas de tono conspiranoicas, Marjorie Taylor Green (GA 14) revalidó con cierta facilidad su asiento en la Cámara de representantes, mientras que Lauren Boebert, célebre por asistir a las sesiones del Capitolio con pistola a la cintura, titular del tercer distrito de Colorado, se encuentra en una carrera inesperadamente reñida en lo que se consideraba un distrito republicano seguro. Si hay un triunfo que Trump puede reclamar, y aun así a medias, es el del escaño senatorial conseguido por J.D. Vance en Ohio (el senador saliente ya era republicano). Millonario emprendedor y célebre autor de una memoria personal que Netflix llevó a la pantallaHillbilly Elegy, Vance se ha convertido en un trumpista a medio camino entre el puritanismo evangélico y la conspiración. No es ningún secreto que Vance alberga aspiraciones presidenciales a largo plazo.  

En una de sus tradicionales pataletas, Trump dijo que si sus candidatos habían salido derrotados “en modo alguno” él debía ser considerado “responsable de su derrota”. Al mismo tiempo, aseguró que si el resultado hubiera sido más positivo, “sin lugar a dudas” habría sido gracias a su influencia en la campaña. 

No es nada nuevo sino que más bien marca una línea de actuación. Trump siempre gana aun cuando ha resultado ser flagrante perdedor, quizás su peor semana desde su derrota en las presidenciales de 2020. “En realidad, el gran culpable de que Trump aparezca como el gran derrotado la noche del martes es el propio Trump puesto que fue él quien convirtió estos comicios de Medio Mandato en un referéndum sobre su persona”, mantiene Costello. 

Toda campaña electoral es una carrera contra las expectativas. Y estas estaban colocadas en un lugar muy alto en las filas republicanas, que no ocultaban su deseo de matar definitivamente una legislatura compleja, allanar el camino de Trump para una hipotética vuelta en 2024 –hay rumores de que planeaba anunciar su candidatura el día 15 de noviembre–, y, con una mayoría en ambas cámaras plantearse, incluso, la apertura de un proceso de Impeachment contra el presidente Joe Biden. En suma, ahondar en la estrategia iniciada por el Partido Republicano desde 2009: quemarlo todo. En esta carrera hacia la destrucción política de una mitad del país, Trump ha sido simplemente la manifestación más extrema hasta la fecha, amén del colaborador necesario y más efectivo. 

“Puede que Trump esté herido, veremos” –insiste Costello–, “cosa muy diferente es su movimiento, la ola MAGA”. “El trumpismo se ha incrustado en el Partido Republicano hasta la médula, y está por ver si eso que algunos llaman ‘Republicanos moderados’ serán capaces de extirparlo, incluso si tienen intención alguna de hacerlo”. 

A simple vista parece difícil. Tras algunos titubeos después la asonada golpista del 6 de enero de 2021, los principales líderes republicanos en el Congreso, comenzando por Kevin McCarthy (R-California) –que ahora pretende ser el líder de la mayoría en la Cámara de Representantes–, han seguido respaldando sin fisuras al expresidente.

DeSantis se ha unido a otros republicanos en la cruzada ultraconservadora que a nivel estatal se despliega por los estados del sur estadounidense 

Eso hasta el pasado 8 de noviembre. Porque si de ese día se puede sacar alguna conclusión clara es la de que el trumpismo ha evolucionado hacia un producto más perfecto y refinado: el gobernador de Florida, Ron DeSantis. Como el propio Trump se ha ocupado de recordar estos días en diversas declaraciones, DeSantis es un fenómeno de su propia creación. Congresista gris hasta 2019, cuando el movimiento MAGA, el dinero de Trump y, sobre todo, sus acciones como inquilino de la Casa Blanca, lo llevaron a la gobernatura del Estado recogiendo el testigo de Rick Scott, hoy senador. Desde entonces, la figura de DeSantis no ha hecho más que crecer aupada por el clima de oposición trumpista a todo lo que huela a liberal. Profundamente religioso, –Desantimonius, lo ha rebautizado despectivamente Trump–, desde su ultracatolicismo ha sabido tender puentes con los sectores más conservadores del movimiento evangelista hasta erigirse como el autoproclamado “campeón de la libertad durante la pandemia” y paladín “anti woke” en una guerra cultural que solo existe en su cabeza –esto les sonará de algo–, en un estado que hasta la elección de Obama solía bascular hacia los demócratas. No es ya el caso. Las razones son variadas, desde económicas –Florida es un estado prácticamente sin impuestos–, a demográficas, una combinación entre republicanos jubilados blancos y una creciente población hispana –cubanos, venezolanos y recientemente colombianos–, fervientemente conservadores y convencidos de que el Partido Demócrata es un nido de comunistas en la misma línea de los “regímenes” de los que reclaman haber “escapado” en sus países de origen. Florida es hoy un bastión republicano. Por lo anteriormente apuntado y porque, como pasa en España con Madrid y el PSOE, simplemente el PD parece haber renunciado a él presentando una y otra vez candidatos a cada cual más inviable. “Florida es también el ejemplo de que las viejas clasificaciones basadas en identidades ya no funcionan en un mundo cada vez más transversal”, señala Costello, quien recuerda que poco o nada tienen que ver los intereses de los distintos votantes que conforman ese cajón de sastre al que nos referimos con “voto latino”. 

Desde su oficina, DeSantis se ha unido a otros republicanos en la cruzada ultraconservadora que a nivel estatal se despliega por los estados del sur estadounidense: desde legislaciones anti LGTBQ que incluye la persecución de libros y maestros en el sistema de educación público, la restricción del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo a raíz de la decisión del Supremo de tumbar Roe v. Wade del pasado verano, a la introducción de legislaciones que dificulten o directamente restrinjan el derecho al voto. DeSantis se hizo tristemente célebre hace unas semanas al meter a un grupo de inmigrantes indocumentados en autobuses para trasladarlos a Washington dejándolos allí abandonados a su suerte. Es decir, olvídense de los cantos de sirena que oirán en los próximos meses apuntando a DeSantis como la vuelta a un Partido Republicano moderado. No lo es, ni lo pretende. Más bien al contrario. A diferencia de Trump, DeSantis tiene una ideología clara y, más importante, un plan que, como le gusta recordar, pretende llevar a cabo “ungido por Dios” en un país en el que precisamente los valores y los derechos sociales –el aborto ha sido un eje fundamental en esta campaña– serán temas predominantes en los próximos dos años. 

Si bien DeSantis no se ha manifestado acerca de una hipotética candidatura presidencial, en declaraciones recogidas por The Wall Street Journal, Trump lanzó una advertencia: “Si se postula, contaré cosas sobre él que no serán muy amables. Sé más sobre él que nadie, aparte de, quizás, su esposa. Es ella la que dirige su campaña”.

Las alternativas a Biden son el gobernador de California, Gavin Newsom, su homóloga en Michigan, Gretchen Whitmer, y la estrella emergente Pete Buttigieg

Como el propio Biden se ocupó de recordar entre risas en su comparecencia del miércoles 9 de noviembre, el Partido Republicano se encuentra a las puertas de una nueva lucha por el liderazgo que promete ser sangrienta y en la que Trump, como ya ha demostrado, no pretende hacer rehenes e irá con todo. Esa es la buena noticia que esperan ver consumada en las filas demócratas, una autodestrucción de rival. “Sin embargo, no creo que los demócratas deban olvidarse de lo que ocurre en sus propias filas”, advierte Costello. Apunta este profesor al hecho de que la incógnita Biden sigue sin despejarse. El presidente aseguró que su intención es volver a presentarse. “Esa ha sido nuestra intención, independientemente del resultado de estas elecciones”, dijo a los periodistas. Aun así, agregó Biden, él es “un gran respetuoso del destino”, y aseguró que si se presentaba o no sería “una decisión familiar”. 

Hasta ver aclarados algunos de los factores de las múltiples ecuaciones en juego, las especulaciones y el baile de nombres de cara a 2024 ya han comenzado. A nadie se le escapa que frente a Trump, Biden es un candidato fuerte por lo que representa: seguridad en los viejos valores de la democracia estadounidense, un aspecto este que ha sido el eje de la campaña demócrata en estos comicios. Otra cosa muy diferente es que Trump no sea finalmente el candidato republicano en 2024 y sí alguien como DeSantis. “En esa situación, el Partido Demócrata tendría un problema”, sentencia Costello. 

He ahí la mala noticia para los demócratas: paradójicamente, contra Trump todo es un poco más fácil. 

Dado que la actual vicepresidenta Kamala Harris es impresentable a cualquier cosa que no sea una junta de vecinos, y aún así tendría problemas, las posibles alternativas a Biden incluyen nombres desde el actual gobernador de California, Gavin Newsom, hasta su homóloga en Michigan, Gretchen Whitmer (es verdad que su nombre ha aparecido más vinculado a una posible candidatura a vicepresidenta), pasando por supuesto por la estrella emergente que es Pete Buttigieg, actual secretario de Transporte en el gabinete de Biden.

 La Generación Z-millenials ha defendido en las urnas aquello que le importa y que aparentemente está sintiendo amenazados: los derechos civiles y de las minorías 

Sea cual sea el camino que siga la política estadounidense en los próximos meses y en espera de ver quién le pone el cascabel al gato –Trump–, que ya da muestras de querer defenderse panza arriba, unas cuantas cosas nos han dejado estas elecciones. La primera es que la denostada Generación Z-millenials ha defendido en las urnas aquello que le importa y que aparentemente está sintiendo amenazados: los derechos civiles y de las minorías. En un momento en el cual los valores fundamentales de respeto, libertad y tolerancia, en los que solía asentar la llamada democracia liberal, están siendo atacados en todas las latitudes, la llamada (de manera peyorativa) “generación de cristal” ha demostrado más interés y compromiso democrático que los baby boomers.  

La segunda es que lo de la democracia en permanente construcción que reza en la mitología estadounidense es cierto: el martes 8 de noviembre, 159 años después de la abolición de la esclavitud en EE.UU., los ciudadanos de Tennessee votaron en referéndum prohibir definitivamente usarla como castigo penal eliminándola de su Constitución estatal –ojo, un 20,5% del electorado votó en contra de esta medida. Hay que decir que iniciativas semejantes se votaron en Vermont, Alabama (sí, esa Alabama) y Oregón. Como contrapartida, los votantes de Kentucky votaron en contra (52,4%) de introducir una enmienda en su Constitución estatal prohibiendo el derecho al aborto, así como ningún requisito para financiarlo. Sin embargo, el fiscal general de Kentucky se apresuró a dejar claro en un comunicado que pretendían hacerlo de todos modos pese a lo que hubieran dicho los votantes. Una vez más, la democracia en construcción, pero solo un poquito. 

Mientras están leyendo esto, en EE.UU. seguimos contando papeletas, no tanto por celo democrático en la autoproclamada democracia más perfecta del mundo, como por la permanente construcción (Obama, dixit) de la misma. Todos los ojos continúan puestos en tres estados: Arizona, Nevada y Georgia –este irá a una...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Diego E. Barros

Estudió Periodismo y Filología Hispánica. En su currículum pone que tiene un doctorado en Literatura Comparada. Es profesor de Literatura Comparada en Saint Xavier University, Chicago.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí