1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

China

Huir del trabajo para escapar de la explotación

En octubre, cientos de empleados del gigante electrónico Foxconn saltaron las vallas de una de sus fábricas chinas, donde se encontraban confinados en una situación de aparente trabajo forzado

Asian Labour Review 24/11/2022

<p>Un letrero en un edificio de la empresa taiwanesa Foxconn, proveedora de Apple.</p>

Un letrero en un edificio de la empresa taiwanesa Foxconn, proveedora de Apple.

Puddingworld | Wikimedia Commons

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

A fines de octubre, los rumores y la información sobre infecciones masivas de Covid-19 y muertes de trabajadores dentro de la megafábrica de Foxconn en la provincia china de Henan marcaron el punto de inicio de un éxodo obrero. Con miedo a infectarse y no poder abandonar las instalaciones, los trabajadores saltaron los muros y las vallas de la fábrica en un intento de escapar y volver a sus casas.

¿Por qué está sucediendo esto? ¿Por qué esta historia suena familiar en los oídos de muchas personas? ¿Cuál es el significado de este acontecimiento? La Asian Labour Review conversó con Eli Friedman, que lleva más de dos décadas investigando y escribiendo sobre los trabajadores chinos y está siguiendo de cerca el incidente de Foxconn. En esta entrevista repasa la historia de las prácticas laborales de Foxconn en China y nos cuenta por qué es importante definir este éxodo y la negación de los trabajadores a continuar sus actividades como una acción colectiva.

Las últimas semanas vimos imágenes y videos sorprendentes de trabajadores chinos que escapaban de la fábrica de Foxconn en Zhengzhou. En muchos casos el material proviene de redes sociales chinas y esto hace que sea difícil de verificar. ¿Qué podemos saber con certeza? ¿Qué sucedió dentro de la fábrica de Foxconn que hizo que los trabajadores entraran en pánico?

Sabemos que, en algún momento en octubre de 2022, hubo informes de brotes de Covid-19 en la ciudad de Zhengzhou, aunque no eran demasiado significativos. Estamos hablando de un puñado de casos en una ciudad que tiene varios millones de habitantes. Luego hubo informes de casos dentro de la fábrica de Foxconn, que tiene más de doscientos mil trabajadores.

La cosa se pone más turbia cuando llegamos a las muertes que habrían acontecido en una sala particular de la fábrica de Foxconn, que es lo que informaron las redes sociales. Estas muertes no están verificadas. Pero los videos empezaron a circular rápidamente, tanto entre las personas que estaban dentro de la fábrica de Foxconn, y que estaban muy preocupadas, como entre la población en general. La evidencia con la que contamos no indica que nadie haya muerto, pero esto no deja de ser plausible.

Esta reacción de los trabajadores responde a experiencias pasadas con la empresa, sobre todo a la reciente implementación de un sistema de gestión de circuito cerrado

Lo que sí sabemos es que los rumores generaron una reacción importante de los trabajadores que estaban dentro de la fábrica de Foxconn, y que esta reacción responde a experiencias pasadas con la empresa, sobre todo a la reciente implementación de un sistema de gestión de circuito cerrado. Esto significa que los trabajadores no son libres de salir de la fábrica, y solo pueden circular entre los dormitorios del local y los talleres.

Hubo informes de que algunas personas estaban durmiendo en los talleres y de que, si daban positivo en el test de Covid-19 o eran contactos estrechos, eran puestos en cuarentena en instalaciones que estaban en pésimas condiciones. Estas personas no tenían acceso a atención médica ni a una alimentación adecuada y, en algunos casos, a pesar de estar muy enfermas, nadie las atendía.

Haya habido muertos o no, este ambiente explica el humor de los trabajadores y el incremento de los niveles de ansiedad, miedo y hasta pánico. Esta fue la chispa que condujo a la fuga masiva.

¿Por qué este caso parece haber tenido una resonancia particular entre muchas personas que están en China y muchas que están fuera de China?

En China, por lo menos desde los confinamientos de Shanghái de 2022, la sensación es que un porcentaje cada vez más grande de chinos, sobre todo en las áreas urbanas, está empezando a enojarse con las políticas de Covid-19 y se resiste a seguirlas.

Hay que decir que las políticas de “Covid cero” están bien justificadas. La tasa de vacunación entre los ancianos y otros grupos vulnerables es relativamente baja en China. La infraestructura sanitaria no es adecuada, y la cobertura de salud de la población de trabajadores migrantes es especialmente pobre. Si tomaran la decisión que tomaron casi todos los países del mundo de dejar que el virus circule de forma más o menos libre, es probable que el resultado fuera la muerte de cientos de miles de personas.

Pero ahora que el mundo decidió seguir adelante, aun pagando el precio de muertes masivas y trágicas, es difícil que las ciudades chinas sigan viviendo en una situación en la que la vida puede ser bastante precaria. Cada vez que existe una alarma sanitaria, los habitantes no pueden salir de sus casas ni pueden ir a trabajar, y esto pone en riesgo su capacidad de sustentarse. Algunas veces estas acciones son vividas como algo más o menos arbitrario, y no necesariamente como la satisfacción del interés de la salud pública.

Las diferencias entre el confinamiento de Shanghái en abril de este año y el confinamiento inicial de Wuhan de 2020 son importantes. Cuando analizamos el confinamiento de Wuhan, notamos que contó con mucho respaldo a nivel social y con mucho compromiso y participación. Fue difícil, y parecía severo, pero la población lo apoyó. Este apoyo, pienso, terminó erosionándose dramáticamente, y el Gobierno tendrá cada vez más dificultades para generar adhesión a medidas realmente duras como las de los confinamientos recientes.

Uno de los motivos es que durante estos últimos confinamientos, los gobiernos y los empleadores exigieron que las personas siguieran trabajando. Les dicen a sus trabajadores que deben permanecer en sus puestos y trabajar a toda máquina. Pienso que el caso de Foxconn es una buena muestra: ningún lugar del mundo tiene un ritmo de producción tan rápido como el de Foxconn, sobre todo ahora que incrementaron el volumen de producción de iPhones y cosas por el estilo.

Foxconn es una empresa infame por sus niveles de explotación y por el control que tiene sobre la vida de sus empleados

Por todo esto pienso que el acontecimiento de Foxconn es una especie de forma exagerada de lo que los chinos vienen sintiendo y de su desilusión.

También hay otro motivo por el que pienso que este acontecimiento tuvo la resonancia a la que hicieron referencia en su pregunta, especialmente entre los militantes sindicales. Es la larga historia de violación de derechos laborales de Foxconn. Foxconn es una empresa infame por sus niveles de explotación y por el control que tiene sobre la vida y sobre cada uno de los movimientos de sus empleados.

Volveremos más detalladamente sobre estos mecanismos de control laboral. Pero antes nos gustaría saber de dónde viene este sistema de gestión de circuito cerrado y cómo funciona. Es un sistema que fue utilizado por otras fábricas en otras ciudades bastante tiempo antes de ser aplicado en Foxconn.

Es importante que hagamos una breve historia del sistema de circuito cerrado, y lo cierto es que esta historia empieza en Estados Unidos.

Si nos remontamos al verano y otoño de 2020, la Asociación Nacional de Basquet (NBA) creó lo que denominó la “burbuja”, que fue una campaña de la asociación para garantizar la realización de la temporada y de las finales. La NBA llevó a todos los equipos a Florida y creó un sistema en el que los jugadores no podían irse y muy pocas personas podían entrar. Los jugadores se alojaron en locales preparados por la asociación, que también garantizaba suministros médicos y alimentación. No hubo espectadores y la final fue un éxito.

La burbuja de la NBA fue adaptada a los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing. Por supuesto, tratándose en este caso del gobierno chino, las medidas fueron más duras. Y más tarde el modelo fue desplegado en distintas fábricas del país. La primera vez que fue realmente implementado a gran escala fue durante el confinamiento de Shanghái. Cuando los casos empezaron a crecer en marzo de 2022, las autoridades implementaron medidas de confinamiento que duraron todo abril y mayo.

En cierto punto de abril, el gobierno identificó 666 empresas fundamentales para el funcionamiento de la economía de Shanghái, y estas empresas implementaron el sistema de circuito cerrado y continuaron con sus operaciones.

La evidencia indica que los trabajadores podían elegir si querían entrar en el circuito cerrado. Pero la cuestión es el margen de decisión real que tiene un trabajador de cuello azul. Si no entraba, perdía el empleo. Si entraba, no estaba claro por cuánto tiempo. En un primer momento pensaron que duraría apenas dos semanas, pero en algunos casos terminó durando más de setenta días.

Entre los ejemplos notables de implementación del sistema de circuito cerrado está la gigafábrica de Tesla en Shanghái, que es la instalación productiva más grande de Tesla a nivel mundial, y también la fábrica Quanta, que suministra componentes electrónicos a Apple y a Tesla.

Algunas empresas no tienen dormitorios in situ y los trabajadores fueron obligados a dormir en el suelo de los talleres. Durante el tiempo que duró el confinamiento no podían comprar comida, y no podían abandonar la fábrica para visitar a su familia o a sus amigos. Así que toda su vida terminó encerrada entre los muros de sus espacios de trabajo.

Las medidas pretenden evitar que los trabajadores abandonen las ciudades y mantener la economía en funcionamiento, pero generan un estrés insoportable en la vida cotidiana.

La línea entre el sistema de circuito cerrado como medida supuestamente temporaria ante el Covid-19 y el trabajo forzado empezó a volverse cada vez más borrosa. ¿Es correcto aplicar la categoría de trabajo forzado en estos casos?

La evidencia que tenemos hasta ahora es incompleta. Deberíamos exigir una investigación de parte de una institución independiente para saber qué está sucediendo exactamente. Pero todo indica que hubo prácticas que entran en la categoría de trabajo forzado. Quiero decir que cuando los trabajadores abandonaron sus puestos de trabajo, no salieron cómodos por la puerta principal, sino que saltaron las vallas o buscaron agujeros en los alambrados y salieron corriendo. Me parece que está bastante claro que se trata de una situación de no libertad.

Ahora bien, existen muchas causas que explican estas medidas. Una es la voluntad de conservar a los trabajadores y garantizar que cumplirán las fechas de entrega de Apple, que son increíblemente severas. Con tantos trabajadores enfermos y confinados, la intención es tener trabajadores sanos en la cadena de producción. La otra es que muchas de las responsabilidades de mantener un sistema de circuito cerrado fueron descentralizadas. Así que en realidad no es el Estado el que está implementando el sistema, sino estas empresas particulares.

Podemos pensarlo como una especie de huelga: la gente se negó a trabajar, al menos bajo esas condiciones. Y esto terminó forzando un cambio real

Por lo tanto, Foxconn es responsable de albergar, alimentar y brindar atención sanitaria a los trabajadores enfermos. Está haciéndolo a una escala bastante compleja. Ahora bien, si los trabajadores que dieron positivo escapan de la fábrica y dan comienzo a un brote fuera de las instalaciones, esto representará un problema político para Foxconn.

La buena noticia es el rechazo masivo de estas medidas. Podemos pensarlo como una especie de huelga: la gente se negó a trabajar, al menos bajo esas condiciones. Y esto terminó forzando un cambio real. A partir de entonces, Foxconn dijo “bueno, está bien, es verdad que pueden irse cuando quieran, pero si están dispuestos a quedarse, les pagaremos más”. Pienso que tenemos que estar más atentos a los modos en los que estas acciones obreras colectivas fuerzan cambios importantes y potenciales mejoras.

Nosotros venimos pensando esta cuestión de la acción colectiva en los mismos términos. La historia fue enmarcada como una fuga obrera de Foxconn, lo que no deja de ser verdad. Pero, aun si no es un caso de huelga clásica, es una instancia de negativa colectiva a trabajar.

Por supuesto, quedarse o irse es una decisión individual, pero sabemos que hubo mucho debate entre los trabajadores que escaparon, y en los videos vemos que se apoyan unos a otros en el proceso. En este sentido, es una forma de acción colectiva y de resistencia contra el capital.

No cabe duda de que es una acción colectiva. Los trabajadores estaban viviendo una situación común encerrados en los dormitorios de la fábrica. Probablemente desarrollaron, como suele observarse en cualquier acción colectiva, cierto sentido de interés común, de malestar colectivo y un curso de acción. Vemos las imágenes y los videos de estas largas filas de cientos o miles de personas caminando por las avenidas, caminando a través de los campos, intentando evitar a los trabajadores que supervisan la pandemia que intentan detenerlas.

No conozco los detalles de la organización, pero claramente tomaron decisiones colectivas. No hubo una dirección centralizada. Pero es casi seguro que los trabajadores compartieron información sobre los sitios hacia los que podían escapar. Una vez que salieron, tienen que haber tenido información sobre transporte y alimentación.

Los locales comerciales ofrecían agua y comida. Organizaron una especie de asistencia mutua para intentar ayudar a los trabajadores

Hay otro elemento importante –no sé qué alcance tuvo– y es que vimos que los locales comerciales ofrecían agua y comida. Organizaron una especie de asistencia mutua para intentar ayudar a los trabajadores. Pienso que la simpatía generalizada que los trabajadores encontraron no estuvo solo en internet, sino en la comunidad. Esto también indica que fue un proceso colectivo y que incluso las personas que no estaban directamente en las fábricas simpatizaban con los trabajadores. Es evidente que estamos ante un mini movimiento social.

Hablemos un poco sobre quiénes son y de dónde vienen estos trabajadores de la fábrica de Foxconn en Zhengzhou.

Primero deberíamos repasar brevemente los antecedentes de la expansión de Foxconn en China. Foxconn es una empresa taiwanesa. Su primera fábrica grande, que empezó a crecer a comienzos de los años 2000, estuvo en Shenzhen. En su mejor momento, la fábrica más grande de Shenzhen tenía cerca de 400.000 empleados. Pero a mediados de los años 2000, en medio de esta enorme expansión, Shenzhen empezó a experimentar escasez de trabajo.

Luego, parte de su estrategia para garantizar la producción en la escala masiva que exige Apple fue expandir algunas de sus fábricas en otras zonas del interior, incluida Zhengzhou, pero también Taiyuan y Chengdu, entre otras.

Zhengzhou es la más grande. Uno de los puntos que utilizó el gobierno de Zhengzhou para convencer a la empresa de localizar las instalaciones en la zona fue que Henan es una de las provincias más populosas (tiene más de cien millones de personas). No es una zona tan rica. En el interior de Zhengzhou viven muchas personas, y el gobierno sugirió que podían convertirse en buenos trabajadores para Foxconn.

En contraste con lo que vimos en la fábrica de Shenzhen, donde los trabajadores provenían de todas partes del país, en Zhengzhou muchos trabajadores son del interior de la provincia. No son locales en el sentido de que no son propiamente de la ciudad de Zhengzhou, pero sí vienen de las ciudades y pueblos circundantes.

Esta es una diferencia importante, y realmente significativa para comprender este acontecimiento particular de la fuga obrera. Los trabajadores emprendieron un camino realmente largo. Me llegaron informes de que había gente que planeaba caminar más o menos doscientos kilómetros. Mucha gente terminó siendo recogida por los vehículos que circulaban por la zona. Pero la idea de pasar un día o dos caminando por la ruta hasta llegar a casa era real.

En términos de la composición de la fuerza de trabajo, tuvimos acceso a informes que sugieren que tal vez el 70 o el 80% de los trabajadores de la cadena de producción de la fábrica de Foxconn en Zhengzhou son lo que solemos denominar trabajadores temporarios, es decir, que no firman contratos directamente con Foxconn, y de esta manera la empresa cuenta con una mano de obra flexible y casual.

No tengo números exactos. Supongo que Foxconn hará todo lo que esté a su alcance para evitar que estos números salgan a la luz. Según la legislación laboral china, una empresa no puede tener más del 10% de su fuerza laboral en una situación irregular. Pero hubo muchos informes de que Foxconn y otros proveedores de Apple violaban sistemáticamente estas disposiciones desde hacía años.

Un motivo es que es más barato. En estas condiciones, las empresas no pagan ningún tipo de seguro social. Otro es que esta forma de trabajo permite más flexibilidad para que Foxconn responda a las exigencias de Apple de incrementar la producción en momentos particulares del año, y minimice en el mismo movimiento los costos laborales.

Hay otra categoría de trabajadores que considero que es importante mencionar. Los estudiantes pasantes. Las empresas utilizan mucho la fuerza de trabajo de los pasantes. Los pasantes son estudiantes de escuelas técnicas y son enviados a Foxconn y a otras fábricas electrónicas. La fábrica de Foxconn en Zhengzhou viene utilizando ilegalmente el trabajo de estos pasantes desde hace más de diez años.

Muchas veces estas pasantías no tienen nada que ver con el tema de estudio de los alumnos. Pero dado que existen acuerdos entre las escuelas y las empresas, las escuelas se niegan a emitir los diplomas de los estudiantes a menos que hagan estas “prácticas” en el marco de las que reciben un salario inferior al de los trabajadores regulares y no acceden a ningún tipo de beneficio. Es evidente que estamos ante una forma, si no de trabajo forzado, sí de trabajo no totalmente libre.

Estas precisiones son muy importantes. Nos gustaría preguntarte cómo fue que Foxconn llegó a ser capaz de gestionar y controlar una fuerza de trabajo tan grande en sus fábricas. ¿Cómo lo hace?

Una de las disposiciones clave de Foxconn y de otras fábricas que operan con trabajo intensivo fue el régimen de dormitorios. Estas fábricas orientadas a la exportación albergan a los trabajadores en dormitorios in situ. Hasta cierto punto la situación cambió en la actualidad, y es menos común que hace 15 años. Pero la fábrica de Foxconn en Zhengzhou sigue aplicando esta disposición.

Puede sonar como un beneficio agradable, y puede ser útil para los trabajadores que vienen de muy lejos. Pero también es útil como una herramienta de control laboral porque es fácil supervisar a los trabajadores en estos espacios.

Otra cosa es que Foxconn es famosa por romper todas las redes sociales preexistentes con su régimen de dormitorios. Los trabajadores chinos suelen venir en grupo por medio de redes que conectan la fábrica con sus ciudades o pueblos. Estos grupos hablan dialectos similares y consecuentemente tienen un tipo de conexión social particular.

Foxconn intenta romper estos grupos a propósito, y pone a estas personas a dormir con gente desconocida que viene de otras regiones del país. La empresa no quiere que los trabajadores generen este tipo de red social que podría servirles para movilizarse en contra de los empleadores.

Cuando algo sale mal, la administración puede sacar a los trabajadores de sus dormitorios en la mitad de la noche y enviarlos a la línea de montaje

Pero lo fundamental es que el régimen de dormitorios permite movilizar la fuerza de trabajo de una manera consistente con las demandas de los clientes de Foxconn, de los cuales el principal es Apple, que durante las temporadas más agitadas imponen condiciones de trabajo intolerables.

Estas empresas exigen que la gente trabaje no solo nueve o diez horas por día, sino hasta once, doce, trece o catorce. Cuando algo sale mal, la administración puede sacar a los trabajadores de sus dormitorios en la mitad de la noche y enviarlos a la línea de montaje.

Probablemente muchos asumen que las condiciones de trabajo en China mejoraron en los últimos años, pero claramente todavía hay muchos problemas.

Pienso que no hace falta considerar toda la organización de la cadena de suministros, que se remonta hasta Apple, y que es generada por la competencia mercantil entre Apple y otras empresas electrónicas. En los últimos años observamos que, a medida que los costos laborales en China empezaron a crecer, Foxconn empezó a relocalizar sus fábricas en otras partes, como Vietnam. Hoy la empresa está en medio de una enorme expansión en la India.

Es importante analizar las cosas específicas y terribles que los empleadores hacen en Zhengzhou y en otros lugares. Pero también, si nos interesa abordar el problema seriamente en vez de simplemente contentarnos con la relocalización de los abusos laborales en otro país, tenemos que tener una perspectiva global y pensar en distintas formas de organizar la producción a nivel mundial.

Como dijiste, las fábricas de Foxconn no solo operan en China. Hace años que la empresa invierte y construye instalaciones en todo el mundo. ¿Qué sabemos de la presencia global de Foxconn y qué impacto tiene en los estándares laborales?

Foxconn no quiere quedarse quieta. Pasó de ser, hace una generación, una empresa no tan importante de Taiwán hasta convertirse en este gigante que integra la lista Fortune 500 y juega un rol clave en la producción de insumos electrónicos fundamentales.

Reconoce algunas de las limitaciones de producción que tiene en China. Pero no logrará expandirse en otros países del mismo modo en que lo hizo en el gigante asiático, donde cuenta con una escala y una eficiencia enorme, por no mencionar la represión política de la clase trabajadora de la que también supo sacar ventaja durante los últimos quince o veinte años. Foxconn simplemente no puede reproducir este modelo en Vietnam, en India, ni en ninguna parte en donde decida invertir.

No soy especialista en estos países como para decir qué tan consistentes son sus prácticas laborales en las distintas empresas. Estudié un poco la fábrica de automóviles que Foxconn tiene en Ohio, y estoy seguro de que no podrá hacer lo mismo que hace en Zhengzhou.

En primer lugar, la escala de la fábrica ni siquiera se acerca a la china, y en cuanto a albergar a los trabajadores en las instalaciones, eso es ilegal en Ohio. También enfrenta una posible amenaza de sindicalización, aunque hasta ahora las fábricas de automóviles extranjeras lograron evitar la sindicalización en los Estados Unidos.

Hubo mucha cobertura del XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China. Es realmente difícil avanzar más allá de la especulación en cuanto a la política de las élites, que es realmente difícil de descifrar. Esto es comprensible porque no es fácil viajar a China con las restricciones del Covid-19 para observar la situación y hablar con la gente. La información que tenemos es opaca.

Así que la situación de Foxconn ofrece un tipo de ventana para comprender lo que está sucediendo. ¿Qué implicancias tiene la situación de Foxconn en nuestra comprensión del trabajo en China, y qué nos enseña sobre una posible solidaridad obrera internacionalista?

Bueno, está claro que hoy es imposible hacer investigación académica en el lugar. Las oenegés dedicadas al mundo del trabajo que solían operar difundiendo información fueron clausuradas o se les impide que realicen sus actividades cotidianas.

A riesgo de estirar demasiado la metáfora, existe también algo así como un circuito cerrado de información. Esto hace que sea muy difícil saber cuánto apoyar las acciones de los trabajadores chinos, o hasta qué punto manifestar solidaridad.

El acontecimiento de Foxconn –no estoy seguro si quiero decir que es alentador– nos recuerda que los trabajadores chinos continúan la tradición de acción colectiva

Mi expectativa es que este incidente fuerce a la gente de Beijing –pero también a los gobiernos locales que deben implementar estas políticas– a pensar una versión proobrera del control de la pandemia, porque vimos que las medidas impactan de manera desproporcionada sobre los trabajadores.

Uno de los elementos sobre el acontecimiento de Foxconn –no estoy seguro si quiero decir que es alentador– es que nos recuerda que los trabajadores chinos continúan la tradición de acción colectiva, de rebelarse contra las injusticias laborales, que observamos en la generación pasada.

Nos permite pensar modos, no de apoyar directamente a los trabajadores (porque esto es todavía prácticamente imposible), pero sí al menos de enviar señales de solidaridad. Pienso que es importante que la gente que está en China sea capaz de entender que la gente que no vive en el país –que consume los productos que hacen o que viven en los países donde probablemente viven sus empleadores– es capaz de solidarizarse.

-----------------

Asian Labour Review es una plataforma de análisis y de intercambio independiente sobre el movimiento obrero asiático.

Esta entrevista fue traducida y publicada en Jacobin América Latina.

A fines de octubre, los rumores y la información sobre infecciones masivas de Covid-19 y muertes de trabajadores dentro de la megafábrica de Foxconn en la provincia china de Henan marcaron el punto de inicio de un éxodo obrero. Con miedo a infectarse y no poder abandonar las instalaciones, los trabajadores...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Asian Labour Review

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí