1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Feministas por el Clima

“La lucha por la justicia climática necesita propuestas feministas que enfrenten la cultura de la guerra”

Yayo Herrero 10/12/2022

<p>Algunas de las integrantes del colectivo Feministas por el Clima. </p>

Algunas de las integrantes del colectivo Feministas por el Clima. 

Imagen cedida por las entrevistadas

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

La COP 27 sobre cambio climático se cerró a mediados de noviembre en Sharm el-Sheij, Egipto. Como las anteriores cumbres, dejó frustración y malestar. Una vez más, los diagnósticos y previsiones, muy preocupantes, no se han afrontado con responsabilidad y decisión. Y las consecuencias de la inacción caen de forma desigual sobre aquellos territorios y sectores de población que menos contribuyeron a crear el problema.

El movimiento feminista lleva tiempo realizando un análisis propio sobre la emergencia climática y la crisis ecosocial. Hablamos con Mayte Cases, Ana Álvarez y Pilar Ramírez, que representan a Feministas por el Clima, una organización nacida en Madrid en 2019.

Feministas por el Clima nació poco antes de la COP 25, en 2019, y se acaba de clausurar la COP 27. ¿Qué balance hacéis de este período?

Ana: Como ya se ha comentado en muchos medios, el balance de lo conseguido respecto a lo necesario en la lucha contra el cambio climático es cada vez más desolador. Solo hemos encontrado promesas incumplidas y escuchado declaraciones que no comprometen a los firmantes. Triunfa la presión de lobbys y el greenwashing empresarial. Incluso los planes de transición energética caen ante las exigencias de un militarismo creciente. 

Pilar: La desigual responsabilidad en la generación del cambio climático y el desigual impacto de sus efectos no se traduce en medidas efectivas de apoyo y compensación a regiones, países y grupos sociales más afectados. No existe voluntad política ni compromiso auténtico para frenar las emisiones por parte de los países que más contaminan. 

Mayte: La crisis ecosocial avanza y hay señales muy claras que lo demuestran. La guerra de Ucrania ha agravado profundamente la dificultad creciente para obtener materiales y combustibles. También hemos vivido un verano catastrófico con incendios, inundaciones y olas de calor continuas. Y, sin embargo, a pesar de tantas evidencias, se sigue mirando para otro lado.

La vulnerabilidad y el shock social que trajo la covid se está aprovechando para restringir derechos, aumentar el control de la población y seguir pisando el acelerador

Parecía que la pandemia había abierto un momento de reflexión y crítica, ¿qué ha quedado de ello?

Pilar: En España, durante el confinamiento, pudimos constatar el efecto positivo que tuvo la reducción de emisiones sobre nuestras vidas. El aire limpio de las ciudades sin coches generó una percepción social favorable a un cambio de modelo energético. Sin embargo, pasadas esas primeras semanas en las que veíamos posible una transformación, las prioridades de acumulación de riqueza han seguido marcando el rumbo. 

Ana: La experiencia de la pandemia tampoco ha influido favorablemente en las COPs. Los gobiernos estatales continúan sin aplicar las políticas necesarias para abordar la urgencia del momento crítico en el que nos hallamos. Y, para colmo, la vulnerabilidad y el shock social que trajo la covid se está aprovechando para restringir derechos, aumentar el control de la población y seguir pisando el acelerador, en un intento de continuar creciendo sin límites.

¿Por qué Feministas por el Clima (FxC)? ¿Hace falta un movimiento así? 

Mayte: Feministas por el Clima es un colectivo feminista que pone el foco en el contexto de la crisis ambiental, que se hace cargo de las difíciles condiciones que genera la superación de los límites planetarios y se preocupa por las consecuencias que tiene la translimitación en nuestras vidas.

Preferimos hablar de ecofeminismo, un concepto que ayuda a visibilizar la relación que existe entre las violencias hacia la tierra, las comunidades y las mujeres

Pilar: Consideramos que es necesario vincular feminismo y ecologismo por varias razones. La más evidente es que la crisis climática genera pobreza y precariedad, pero no afecta por igual a todas las personas. El patriarcado se encarga de distribuir las consecuencias haciendo a las mujeres más vulnerables a sus efectos, pero no solo a ellas. Por otro lado, el feminismo recoge los cruces entre distintas opresiones y no puede ser ajeno a la desigualdad que genera el cambio climático. Es un movimiento que tiene vocación de hacer suyas las luchas de los colectivos más vulnerables. Por esto mismo una salida justa a la crisis climática ha de hacerse con participación de las mujeres y con mirada feminista.

¿Qué diferencia hay entre un movimiento feminista que se preocupa de la crisis climática y las instituciones que incorporan la perspectiva de género a lo ambiental?

Mayte: En tu pregunta haces referencia al feminismo climático, y es importante vincular estos dos términos. Nosotras preferimos hablar de ecofeminismo, que nos parece un concepto más amplio e integrador, que ayuda a visibilizar la relación que existe entre las violencias hacia la tierra, las comunidades y las mujeres.

Ana: Pensamos que es importante dar respuestas desde los movimientos autónomos. En general, la incorporación de la perspectiva de género en algunas instituciones y planes se reduce a declaraciones de intenciones, sin incorporar medidas efectivas ni presupuestos suficientes para su implementación. Estas instituciones, además de sostener el orden patriarcal, en la mayoría de los casos están en connivencia con los intereses de las grandes empresas generadoras del deterioro ambiental; en otros casos están sometidas a presiones o coyunturas políticas que impiden atender demandas radicales. Los movimientos sociales autónomos son necesarios para impulsar cambios. 

La justicia climática es el hilo del que tiramos para llegar a otros problemas ecológicos con la conciencia de que son procesos de deterioro interdependientes

¿Cómo nació y qué recorrido ha tenido Feministas por el Clima?

Pilar: Feministas por el Clima nació al calor de la convocatoria de la Huelga Mundial del Clima de septiembre de 2019 y la celebración de la COP 25 en Madrid. Mujeres de diferentes edades, procedentes del feminismo y del ecologismo, nos reunimos en una gran asamblea donde empezamos a pensar juntas cómo intervenir en la lucha climática. Este encuentro ya había empezado a producirse en la elaboración del argumentario de la Comisión 8M desde la que se lanzó la huelga de consumo de 2018. 

Ana: La verdad es que nuestra participación en la COP tuvo una gran acogida que nos animó a dar continuidad al grupo, pues veíamos que tenía sentido un colectivo específicamente ecofeminista dentro del movimiento feminista autónomo 

Mayte: El confinamiento, paradójicamente, fue un momento muy importante para Feministas por el Clima, porque supuso su consolidación como grupo. En aquel momento surgió la necesidad de analizar desde una perspectiva feminista la relación de la pandemia con la crisis climática y ecológica. Posteriormente, nuestro enfoque se amplió y trabajamos sobre el derecho a los insumos esenciales (abastecimiento energético, agua, alimentos, vivienda) siempre en el marco de los límites planetarios. También nos ocupamos de visibilizar los vínculos de nuestro modo de vida con otros territorios. Hemos organizado talleres, hecho campañas en redes sociales y participado en acciones de calle con otros movimientos sociales. La justicia climática es el hilo del que tiramos para llegar a otros problemas ecológicos con la conciencia de que son procesos de deterioro interdependientes: pérdida de biodiversidad, tóxicos, migraciones ambientales, precarización…

¿Qué riesgos se corren si no hay feministas y feminismos en el abordaje de la crisis ecosocial?

Pilar: Corremos el riesgo de que la crisis ecosocial se gestione desde posicionamientos patriarcales, autoritarios, violentos e insolidarios que profundicen las desigualdades sociales de todo tipo. Una alternativa que solo tenga en cuenta los problemas ambientales y deje fuera los problemas de equidad puede conducirnos a una solución ecofascista. Tampoco servirán de mucho las propuestas que, incluso siendo bien intencionadas, aportan falsas soluciones que no van a la raíz del problema. 

Ana: Entendemos que para superar esta crisis en términos de equidad y sin dejar a nadie en el camino, es primordial atender a demandas esenciales del feminismo; nos referimos a la centralidad social del trabajo de cuidados, a terminar con el racismo y las violencias de todo tipo, y en definitiva a acabar con las relaciones de poder que causan opresión y exclusión social.

Pilar: El feminismo debe ser inclusivo, sin dejar a nadie fuera, por eso nuestra propuesta pasa por promover estructuras participadas, que den voz y presencia a los pueblos y sectores sociales principalmente afectados por la crisis climática y por las políticas extractivistas. Creemos que nuestra intervención política, en la medida que se compartan objetivos, debe confluir con otras luchas.

¿En qué lugares percibís que el feminismo está más implicado en la lucha por la justicia climática?

Ana: Nuestra apreciación es que muchos feminismos del Sur están más implicados en la lucha ecologista. Los territorios del sur global padecen con más intensidad los daños ambientales, y desde hace décadas existen movimientos de mujeres que, aun sufriendo hostigamiento y violencia, se enfrentan al expolio practicado por empresas extractivistas. Estas luchas ecofeministas –aunque a veces no se nombren como tales– han sido referentes para nosotras. Desde aquí reconocemos la responsabilidad del Norte global en el mantenimiento y profundización de la destrucción ambiental y por supuesto en el desigual impacto y capacidad para enfrentar sus efectos.

Pilar: Sin embargo, en el Norte también percibimos cada vez más claramente los efectos del cambio climático, el deterioro de los ecosistemas y esa suma de violencias que tienen que ver con la clase social, la raza y el género, y que forman parte estructural de la producción capitalista. Sirva como ejemplo de esto las condiciones que soportan las trabajadoras de la fresa de Huelva o la resistencia cotidiana de las mujeres en la Cañada Real, respondiendo a una situación de pobreza energética que tiene más que ver con la especulación inmobiliaria que con la falta de energía. También muchas mujeres y muchas feministas participan activamente en la defensa de los territorios que habitan. Este es el caso de las luchas contra las macrogranjas, la minería extractivista, o contra los grandes parques fotovoltaicos y de aerogeneradores.

El feminismo debe ser inclusivo. Nuestra intervención política, en la medida que se compartan objetivos, debe confluir con otras luchas

¿Qué pueden aportar los colectivos de mujeres y el feminismo a las luchas socioambientales que tenemos por delante?

Mayte: Las previsiones para los próximos años no resultan muy alentadoras, pues impepinablemente tendremos que vivir con menos. Por un lado, y ante el inminente agotamiento de los combustibles fósiles, será inevitable abordar una transición energética. Por otro, y en parte como consecuencia de esto, también tendremos que enfrentar la escasez creciente de recursos básicos como minerales, agua o alimentos, si continuamos con el actual modelo productivo. Esto provocará más situaciones de precariedad, tensiones, malestares y enfrentamientos, especialmente entre las personas más desfavorecidas. Estas tensiones podrán resolverse desde posiciones individualistas mediante el uso de la violencia y la guerra, o desde alternativas que apuesten por la cohesión social y la cooperación comunitaria.

Pilar: La lucha por la justicia climática necesita, como hemos señalado anteriormente, de propuestas feministas que enfrenten la cultura de la guerra, pues el feminismo defiende estrategias inclusivas no violentas y colaborativas. En cualquier caso, los feminismos ya forman parte de las posibles soluciones, muchas feministas participan en grupos de consumo, despensas solidarias y o comunidades energéticas. 

Mayte: Sería deseable que se produjera cuanto antes un gran debate social sobre qué bienes necesitamos producir y también cuáles son las necesidades sociales básicas que habrá que atender, para de esta forma ajustar el uso de todos los recursos escasos a la satisfacción de estas necesidades. El horizonte de los feminismos es un mundo en el que caben todas las personas. Existe toda una genealogía de prácticas comunitarias protagonizadas por mujeres que han conseguido optimizar recursos y trabajos, desde la cooperación y la solidaridad. Tenemos muchas propuestas y experiencias eficaces que nos avalan y pueden servir de referencia para enfrentar las condiciones materiales y sociales que se avecinan. 

Ana: La cultura dominante nos intenta transmitir que sólo es posible elegir entre la victoria y la derrota. Pero, como decía una pancarta de Mujeres de Negro, “entre matar y morir hay una tercera vía: vivir”.

La COP 27 sobre cambio climático se cerró a mediados de noviembre en Sharm el-Sheij, Egipto. Como las anteriores cumbres, dejó frustración y malestar. Una vez más, los diagnósticos y previsiones, muy preocupantes, no se han afrontado con responsabilidad y decisión. Y las consecuencias de la inacción caen de forma...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autora >

Yayo Herrero

Es activista y ecofeminista. Antropóloga, ingeniera técnica agrícola y diplomada en Educación Social.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí