1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Crónicas hiperbóreas

Héroe rico, héroe pobre

Fallecen el futbolista coruñés Amancio y el sindicalista ferrolano Rafael Pillado

Xosé Manuel Pereiro 25/02/2023

<p>Amancio Amaro durante un entrenamiento en Ámsterdam en 1973. </p>

Amancio Amaro durante un entrenamiento en Ámsterdam en 1973. 

Hans Peters / Anefo

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Desde el pasado lunes día 21, el “mundo del fútbol”, sea lo que eso sea, vela a Amancio Amaro Varela (A Coruña, 1939), el mito del Real Madrid de las décadas de los 60 y 70 y, por lo tanto, del fútbol español de la época. Los panegíricos ensalzaron sus logros en sus 14 temporadas en el equipo de la capital, en las que consiguió la sexta copa de Europa, nueve campeonatos de liga y tres copas del Generalísimo, como entonces se llamaba la cosa. También su inclusión en la selección española que consiguió la Eurocopa de 1964 y en la selección mundial FIFA que se enfrentó a Brasil cuatro años después. Así mismo, destacaron que fue Balón de Bronce en 1964 (aunque sin mencionar que el de Plata fue ese año para otro coruñés, Luis Suárez). 

Pocas horas antes, en Ferrol, fallecía Rafael Pillado Lista (San Cibrao, Cervo, Lugo, 1942). En la época en la que Amancio cosechaba triunfos y portadas de prensa, el palmarés de Pillado era necesariamente, más que discreto, oculto: fundador de Comisiones Obreras y secretario general del Partido Comunista de Galicia. Y su muerte no tuvo fuera de Galicia muchas más repercusiones que un tuit de la vicepresidenta del Gobierno Yolanda Díaz, antigua camarada e hija de su compañero de lucha sindical en los astilleros ferrolanos Suso Díaz. “Hoy perdemos a un luchador incansable por la democracia y por los derechos laborales. Con mucha tristeza te despedimos, querido compañero, pero tu legado en la defensa de las víctimas del amianto y de las trabajadoras y trabajadores permanecerá por siempre”.

En la época en la que Amancio cosechaba triunfos y portadas de prensa, el palmarés de Pillado era, más que discreto, oculto

A Abraham Lincoln se le atribuye el dicho que todos los hombres nacen iguales, pero esa es la última vez que lo son. Aquí parece ser cierto. Tanto el héroe del aggiornamento del Real Madrid en el tardofranquismo como el líder clandestino venían de orígenes humildes. Amancio, vecino del popular barrio coruñés de Os Mallos, era hijo de un pintor y una frutera. La familia Pillado se había desplazado desde la costa norte de Lugo hasta Ferrol porque en el castillo de San Felipe de la ciudad estaba preso el padre por su militancia comunista. Amancio, a los quince años, empezó a jugar al fútbol en el Victoria (el mismo club en el que empezaría, muchos años después, Lucas Pérez). A esa edad, Rafael Pillado entró a trabajar de aprendiz en el astillero Bazán e ingresó en las Juventudes Comunistas. Hace unos meses recordaba en la revista Luzes que de lo primero que preguntó al entrar era “dónde estaban las armas”.  

La carrera profesional –al nivel de entonces, 2.000 pesetas al mes y una prima anual de 95.000– de Amancio empezó en la temporada 58-59 en el Deportivo en Segunda División, y gracias a que hubo un amago del Celta para ficharlo cuando lo vieron en un partido de la selección gallega. En la cuarta temporada en el club, salió casi a gol por partido, el equipo ascendió a Primera y el futbolista a objeto de deseo de los equipos grandes. Estaba en tratos con el Barcelona, pero el propietario de La Voz de Galicia, Emilio Rey, compañero escolar de Bernabéu y eterno poder en la sombra del equipo, dio la voz de alarma. Bernabéu, pese a la oposición de su junta directiva y a la penosa situación financiera del club, pidiendo aquí y allá, consiguió los diez millones de pesetas a los que al final el Deportivo rebajó el precio de su crack. “Un tipo enorme, con un puro y una camisa abierta que dejaba ver una cicatriz. Venía de pescar cachalotes en Finisterre”, recordaba Amancio Amaro su primer encuentro con el que sería su presidente hasta su muerte.

La de Amancio fue una operación que les sonará conocida tanto a millennials como a boomers. Un futbolista resultón que se convierte en el estandarte de un proyecto. Recién estrenada la década de los 60, la televisión en España era todavía un experimento y la difusión del glamour se circunscribía al huecograbado en blanco y negro y al NO-DO. Pero Amancio Amaro era guapo como un actor de cine, y además jugaba muy bien. Daba espectáculo, que se diría ahora. En aquella lucha de gladiadores embarrados que era el fútbol español de la época, el coruñés gambeteaba, caracoleaba, corveteaba y hacía lo que quería con el balón. “El Brujo”, lo apodaban (igual que después a Arsenio Iglesias, con esa facundia imaginativa de la prensa deportiva para calificar a los gallegos inclasificables). Sí se quejaba, y mucho, de que lo cosían a patadas, como por otra parte es de imaginar que a todos los delanteros de aquellos años en los que no había tarjetas. 

Posiblemente tuvo problemas de adaptación. Los normales de un joven de 23 años trasplantado a un ambiente ajeno. En una ocasión, declaró que había metido un gol “con el queso”. Era la traducción literal del “queixo” que en gallego significa tanto el producto lácteo como el mentón. Los periodistas entendieron que el queso era una metáfora –¿por analogía odorífera?– del pie. Pero Amancio Amaro –los obituarios coinciden– era humilde. O tímido. Un hombre tranquilo (aunque con un carácter fuerte, reconoce su viuda). Es decir, obediente, tal y como lo requería ser un estandarte del Real Madrid de entonces, con todo lo que conllevaba. Y el “todo lo que conllevaba” le correspondía. En la final de la Eurocopa, su paisano Marcelino fue el que le metió a Rusia el gol que le dio el título a España. El pase había sido de Pereda, un jugador del Barça, pero en el montaje del NO-DO, el que aparecía centrando el balón era Amancio. En un chat en El País en 2008, un participante le comentó: 

—Ahora dicen que el gol de Marcelino no fue a pase tuyo, sino de Pereda, y que fue un montaje. ¿Es eso cierto? 

—Eso lo he oído años después, porque yo no tenía duda ninguna de que el centro lo había hecho Pereda.

Pero nadie, empezando por Amancio, dijo nada durante 44 años, hasta que en aquel 2008 aparecieron aquellas imágenes de cine que decían que no se habían rodado, y en ellas se veía que el que pasaba el balón era el barcelonista. 

Pese a que regresaba a Coruña todos los veranos, Amancio Amaro no fue del todo profeta en su tierra. Quizás por lo que pasó en el Trofeo Teresa Herrera de 1966, en el que se enfrentaron su anterior equipo, un Deportivo recién ascendido a Primera, y el de entonces, el Madrid, que aquel año había conseguido su sexto Campeonato de Europa. El equipo de casa acababa de fichar a Campanal, un defensa de aquellos que seguían la consigna de que podía pasar el delantero o el balón, pero los dos juntos nunca. Y con Riazor abarrotado, con Franco incluido, Amancio se empeñó en pasar y Campanal en evitarlo, según contó Alfredo Relaño hace algunos años en El País. Después de varios rifirrafes, Amancio se quedó en la banda, como negándose a jugar, mientras el deportivista recién fichado era expulsado. A partir de entonces, cada vez que la antigua figura del equipo tocaba el balón, Riazor era un océano de silbidos. Ganó 1-0 el equipo visitante. Amancio había solicitado del club unos días de permiso para quedarse en su ciudad, pero pasear por ella era sufrir un bombardeo de insultos y desplantes. Posiblemente la estrella del Madrid no se imaginaba que acabaría su carrera como jugador, diez años después, expulsado en el estadio del Bayern por largar un pelotazo cuando el partido estaba parado. El carácter. 

A Rafael Pillado también se le suponía carácter. Hacía falta tenerlo para, con poco más de veinte años, viajar clandestinamente no a los brazos del presidente Bernabéu y a los vestuarios del estadio Bernabéu, sino a la Alemania del Este, también en su caso para formarse. A su vuelta, fue de los que contribuyó a crear Comisiones Obreras en los astilleros de Ferrol y participó en la reconstrucción del PCE. Ya en los años 64 y 65 empieza a haber comunistas en el jurado de empresa de Bazán, protestas contra despidos a lo largo de toda la década, asedios a la comisaría cuando se producían detenciones y huelgas al iniciarse la de los setenta. En esa época, la inteligencia franquista considera perdidos para el régimen Euskadi, Navarra, el campo cordobés y los cinturones industriales de Madrid, Barcelona y Ferrol. 

El histórico sindicalista Rafael Pillado, fotografiado por Kiko Delgado para Luzes. 

El histórico sindicalista Rafael Pillado, fotografiado por Kiko Delgado para Luzes. 

El 10 de marzo de 1972, una manifestación de unos 4.000 trabajadores de Bazán, en lucha por un convenio que el sindicato vertical timoneado por Rodolfo Martín Villa había firmado con las factorías de Cádiz y Cartagena, pero se negaba a hacerlo con la de Ferrol, se dirigió hacia el puente de acceso a la ciudad, para confluir con los procedentes del otro gran astillero, Astano. Una enorme fuerza policial se interpuso, y comenzó a disparar. Dos obreros, Amador García y Daniel Niebla, quedaron muertos en el acto, este último en los brazos de Rafael Pillado, según contó en su libro O latexo da vida e da conciencia. Hubo, oficialmente, 16 heridos de bala, y posteriormente 160 despedidos, 101 detenidos, 60 encarcelados y 54 multados. “Dos muertos y varios heridos al atacar los manifestantes a la Policía Armada en El Ferrol del Caudillo. Los alborotadores recorrieron las calles apedreando comercios y edificios oficiales”, resumió la jornada en sus titulares el diario ABC. Pillado fue condenado a cuatro años de prisión y 250.000 pesetas de multa.

Más o menos cuando el ferrolano acababa de cumplir condena, el coruñés finalizaba su carrera como jugador, pero permanecía en el club. Tuvo la correspondiente secuela como entrenador, primero con éxito en el Castilla, donde fue promotor de la “Quinta del Buitre” y después como discreto y efímero míster del primer equipo. Más tarde, fiel a sus cualidades de disciplinado y obediente, fue uno de los valedores de Florentino Pérez en su camino a la presidencia. “Mi pensamiento es que el Real Madrid ha tenido suerte de encontrar en el camino a Florentino. No solo se ha dedicado a fichar jugadores y ganar títulos, sino a hacer crecer a la entidad”. No hay esfuerzo sin recompensa, así que, al fallecer Gento, Amancio lo sustituyó como presidente de honor del club. Antes, en 2002 se había encargado de presidir la Comisión Organizadora del Centenario. Desgraciadamente, su anterior equipo amargó la celebración, ganándole en el propio Bernabéu la final de la Copa del Rey.  

Rafael Pillado, ya en democracia, siguió siendo uno de los referentes sindicales de Ferrol. La enorme amistad que le unía a Santiago Carrillo hizo que, en 1985, le secundase en su aventura del Partido de los Trabajadores de España, que acabó integrándose en el PSOE en 1991. Pillado fue elegido concejal en Ferrol dentro del grupo socialista, aunque en 2012 dejó la militancia. Pero no la lucha. En los años 60, en los astilleros, y no solo en ellos, el amianto o asbesto estaba por todas partes, y en Estados Unidos ya había sentencias relacionando su uso con enfermedades cancerígenas desde los años setenta, mas en España no se prohibió su uso hasta 2002. 

Pillado descubrió hace justamente un año que el amianto que había respirado mientras trabajaba le había ocasionado un mesotelioma, un cáncer en las membranas que tapizan el interior del tórax y del abdomen, y que solo le quedaban unos meses de vida. Se integró en Agavida (Asociación de Víctimas del Amianto), una asociación creada en 2004 para defender los intereses de los afectados por el asbesto. Su abogado, Jesús Porto, empezó en los años noventa a pleitear por el reconocimiento como enfermedad laboral y los jueces desestimaban el 99% de los casos, hasta que el Tribunal Supremo reconoció que había una relación. Según Agavida, en la comarca de Ferrol hay unos 16.000 afectados. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) calcula que el amianto provoca anualmente en Europa 88.000 muertes, y que en España, si no se toman medidas, el número de fallecidos antes de 2050 podrían alcanzar la cifra de 130.000.

Pillado descubrió hace justamente un año que el amianto que había respirado mientras trabajaba le había ocasionado un mesotelioma

El pasado septiembre, Pillado denunció a su antigua empresa (ahora Navantia), que en 2021 había reservado una partida de dos millones de euros para posibles indemnizaciones. Fue el último acto cívico que protagonizó. Él y su abogada de 1972, Cristina Almeida, fueron arropados por cientos de personas en la presentación de la demanda en los juzgados de Ferrol. La sentencia le otorgó 128.000 euros, y él anunció que la recurriría. Al final de su vida, Pillado no escatimaba la autocrítica y reprobaba, por ejemplo, el papel de los sindicatos en la reconversión naval. “Los sindicatos, también el mío, ven esa prejubilación como una conquista social, ya que mucha gente va a tener tiempo libre y una buena situación económica. ¿Qué pasó? Una falta de análisis de futuro. Se vio el tema de forma individual y no colectiva […] Hay una renuncia de dirigentes que ponen los sindicatos a disposición de los poderes económicos y los despolitizan. Una deriva que ya es total con José María Fidalgo y Fernández Toxo”, decía en una entrevista de Nico Vidal en Luzes. Pese a las críticas a su central de siempre, y a haber abandonado en su día “el Partido” con P mayúscula, toda la sociedad ferrolana, sindical y política, o no, despidió con honores a Rafael Pillado Lista.

En 2020, en el acto de nombramiento de Arsenio Iglesias como hijo adoptivo de A Coruña, un periodista reconoció a Amancio Amaro refugiado en un discreto rincón del salón de plenos. “¿Qué haces ahí? Ven a saludar a Arsenio”. “Bueno, estará muy ocupado…”, murmuró una excusa el exfutbolista, que tuvo que ser casi arrastrado a la presencia del otro héroe deportivista, el que sí tenía honras oficiales, a pesar de no haber nacido en la ciudad.

Quizá, en contra de lo que dicen que dijo Lincoln, algunas personas, por diferentes que hayan sido sus trayectorias, se igualan en la despedida. La intensidad de la huella que dejan compensa la extensión, y viceversa.

Desde el pasado lunes día 21, el “mundo del fútbol”, sea lo que eso sea, vela a Amancio Amaro Varela (A Coruña, 1939), el mito del Real Madrid de las décadas de los 60 y 70 y, por lo tanto, del fútbol español de la época. Los panegíricos ensalzaron sus logros en sus 14 temporadas en el equipo de la capital, en...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Xosé Manuel Pereiro

Es periodista y codirector de 'Luzes'. Tiene una banda de rock y ha publicado los libros 'Si, home si', 'Prestige. Tal como fuimos' y 'Diario de un repugnante'. Favores por los que se anticipan gracias

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí