1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

  307. Número 307 · Abril 2024

  308. Número 308 · Mayo 2024

  309. Número 309 · Junio 2024

  310. Número 310 · Julio 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

CARTA A LA COMUNIDAD

Comunicación de trincheras

Los medios ponen el foco en las batallas, los grandes acuerdos, el espectáculo o el invento. No se fotografían los procesos que construyen y los hacen posibles

Yayo Herrero 27/03/2023

<p>Dos portavoces feministas se agarran las manos mientras hablan con los medios durante el 8M.</p>

Dos portavoces feministas se agarran las manos mientras hablan con los medios durante el 8M.

twitter.com/lauracasielles

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

Querida comunidad de Contexto:

El 9 de marzo, Laura Casielles decía en un tuit: “Sigo pensando en ayer y tengo una imagen que lo cuenta increíble. Lo que ves en superficie & lo que pasa por debajo y lo hace posible”. En el tuit colocaba dos imágenes. En una de ellas, dos mujeres que hacían de portavoces en la manifestación estaban rodeadas de micrófonos de los medios de comunicación. En la otra, tomada desde el suelo, se veían sus manos entrelazadas y arriba, en la superficie luminosa, los micrófonos alrededor de su cabeza.

No fui la única a la que le llamó la atención esta imagen y varias personas la comentaron. Me recordaba a la célebre metáfora del iceberg que explica cómo funciona la economía capitalista. Arriba, en la parte visible, la producción que suma en las cuentas económicas; abajo, sumergida, la producción y sostenimiento de vida, como precondición explotada para que exista lo de arriba.

Los libros de historia que estudiamos en el colegio tienen tendencia a explicar las grandes batallas, los grandes acuerdos o los inventos, pero tienen más dificultad para narrar los procesos de construcción o de reproducción de la vida. No cuentan la historia de las amas de casa ni la de los árboles. Con frecuencia, la historia escribe lo que sus protagonistas contaron ante los micrófonos y no las horas de trabajo e insomnio que hay por debajo y hacen posible que sucedan las cosas.

Y lo mismo en los medios de comunicación. Ponen el foco en las batallas, los grandes acuerdos, el espectáculo o el invento. No se fotografían los procesos que construyen y los hacen posibles. La cosa se agrava en estos últimos años en los que una parte de la política se transforma en pura comunicación. La política de partido ha perdido muchos espacios de elaboración y abordaje de la complejidad y se ha tirado de cabeza a la construcción de los relatos y a la respuesta rápida. Esta disputa permanente en el espacio público ha tensado las costuras del periodismo y le causa no pocos rotos.

En la pugna por las narrativas y los relatos, importantes sin duda, pero ahora elevados a “lo-único-importante”, los medios de comunicación y el periodismo corren el riesgo de convertirse en meras trincheras. En la trinchera, todo lo que no eres tú y los tuyos son enemigos a batir. Sobre todo en las redes sociales, la comunicación se transforma en un fuego cruzado en el que las ideas se simplifican hasta el absurdo, y los espectadores asisten con morbo a la descalificación, al insulto o la humillación. En ese escenario, periodistas, comunicadores e influencers se convierten en paparazis que buscan la bragueta bajada, los pezones marcados debajo de la blusa, el gesto feo, la sonrisa inoportuna, la palabra desafortunada y si no se encuentra, vale también la mentira. Se premia la actitud del que busca notoriedad rentabilizando lo más chungo. Del que se autoconstruye destruyendo. Es una racionalidad contable de los “me gustas”, los suscriptores y seguidores. La cosa es crecer destruyendo. 

En la comunicación de trincheras el que se queda fuera recibe tiros de todos lados, pero es importante mantener esa posición. Es un enorme esfuerzo porque al tercer insulto lo que a la gente le sale es tirarse a la trinchera, calmarse con el placebo de los afines que te ensalzan y comenzar a burlarte y destruir a aquellos que te atacan.

Y así, algunos artículos, mensajes e hilos de Twitter se convierten en letras de Pimpinela. Tienen poca información y escaso valor para construir. Los mensajes en redes sociales se convierten en las pelotas antiestrés de mucha gente que quizás no tiene esos espacios sumergidos y ocultos en los que discrepar y discutir con respeto, en los que las manos se entrelazan para sentir seguridad y en los que el tiempo se rescata para que cuando se hable ante los micrófonos no salgan eructos con regusto a soledad, frustración y desamor.

Esta misma semana ha salido el informe del IPCC, que pone en común las aportaciones de los tres grupos. Las conclusiones son las que ya sabemos. La infancia de hoy corre el riesgo de vivir una vida adulta de mierda. Cada demora en la transformación de la política pública y de la vida en común se paga en muertes, así que una parte de esta infancia a la que me refería antes corre el riesgo de no vivir ninguna vida adulta. A eso se le une el declive de la energía y minerales y la debacle de la biodiversidad. En ese contexto es en el que hemos de pensar la política de los próximos años. La cuestión a resolver es cómo vamos a conseguir que todo el mundo pueda vivir vidas decentes: vivienda, alimentos suficientes y saludables, suministro de energía y agua, cuidados sobre todo en los momentos de mayor vulnerabilidad vital… 

La derecha lo tiene claro. Ante la multiplicación de las amenazas, más intensificación del acaparamiento, más privatizaciones, más autoritarismo, más armas, más ejércitos, más individualismo atroz en el mercado y más exaltación del altruismo y el amor en la familia, para que cada hogar se autorresponsabilice de la reproducción social y así el mercado y el Estado se puedan desentender de ella, aunque la exploten.

Los próximos años van a estar marcados por el conflicto. Desde la gestión del agua hasta la garantía de cuidados en la vejez, desde la sanidad pública a las pensiones, desde las luchas sindicales hasta la forma de producir alimentos, desde el derecho a la vivienda hasta los derechos sexuales y reproductivos.

Los movimientos sociales y los espacios de la gente organizada que estamos fuera de las instituciones sabemos bien que ganar unas elecciones o alcanzar un ministerio no es haber tomado el poder, y que quienes están en las instituciones no podrán hacer muchas cosas que no se hayan ganado previamente fuera. Por eso, muchas seguimos donde estamos y creemos que es preciso mantener ese espacio.

Pero también muchas creemos que disputar la institución es clave. Y que aunque nos quede la decepción y el enfado de lo no cumplido, sabemos ver que sin Unidas Podemos en el Gobierno, este período de pandemia y confinamiento hubiese sido mucho, mucho peor. Yo sé, y como lo sé, no puedo dejar de decirlo, lo duras que fueron las negociaciones para crear un cierto escudo social. Y sé que Pablo Iglesias, Yolanda Díaz, Ione Belarra, Irene Montero, Alberto Garzón y sus organizaciones emplearon muchos días y muchas noches y se dejaron hasta la salud para conseguirlo.

El destape de las cloacas, que han intentado destruir figuras cruciales para la política más reciente de este país como Pablo Iglesias o Irene Montero, el lawfare que intentó apartar de la política a Carlos Sánchez Mato o a Isa Serra, además de a Pablo o a Irene, o el machaque a Mónica Oltra muestran que lo que antes habían vivido en el País Vasco, por ejemplo, no era una anomalía. Que a la gente que pone el cuerpo en las instituciones la intentan expulsar de cualquier forma. Que sufren una violencia política –que Irene Montero describió con brillantez en el Encuentro Internacional Feminista– y que ante ella muchas veces están muy solos.

El próximo informe del IPCC saldrá en 2030. Para cuando salga el nuevo informe, quizás ya sufriremos las consecuencias de lo que no se haya hecho durante los próximos años. Quién sabe cómo estaremos cuando salga ese informe, qué habremos conseguido en 2030. Habrá pasado ya el período de gobierno que se iniciará a finales de 2023 y estará bastante avanzado el siguiente. ¿Habremos logrado reorientar el rumbo de las cosas y mirar el presente y el futuro con esperanza o saldrá un nuevo informe que se limite a seguir descontando vidas y oportunidades perdidas?

Yo he sido una de las treinta y cinco personas que se comprometió a coordinar un grupo de trabajo inserto en el proceso de escucha de Sumar. El de Transición Ecológica Justa. En él han intervenido, de diferente manera, unas doscientas personas, pertenecientes a grupos de investigación universitarios e independientes, movimientos ecologista, feminista, pacifista, sindical y vecinal, colectivos ciudadanos, trabajadoras domésticas, abogadas, ecologistas, trabajadores del campo, directivos y directivas de gran empresa y de pymes, personas migradas, activistas contra la pobreza energética, profesores y profesoras, juristas, feministas, sindicalistas de diversas organizaciones estatales o autonómicas, militantes de diversos partidos o corrientes políticas que han participado a título individual (por ejemplo, de Podemos, Más País, IU, Equo, Alianza Verde, Comunes, Bildu, PSOE o Compromís), personas del ámbito de la cultura, de la autogestión rural, activistas por el derecho a la vivienda, supervivientes de diferentes tipos de violencias, amas y amos de casa, jóvenes pertenecientes a organizaciones sociales, pensionistas... 

En la última sesión colectiva de nuestro grupo de trabajo hicimos un ejercicio de política ficción. Nos situamos en un hipotético 2042 en el que la transición ecológica justa estaba medio encarrilada y tratamos de “recordar” cómo lo habíamos conseguido partiendo de un contexto tan desfavorable. Algunas de las cosas que los participantes dijeron “recordar” en ese ejercicio de memoria imaginada fueron:

  • Ganó las elecciones una coalición de partidos y personas que fueron capaces de ver la gravedad del momento y superar diferencias para ponerse en marcha.
  • Hubo revuelta en la calle y no pocos conflictos laborales, por el agua, etc., que se abordaron a partir de una política integral que puso la garantía de derechos para todas y la gestión de la contracción material como foco.
  • Se dispararon las iniciativas comunitarias y la política pública se alió con ellas, confiando en lo que la gente organizada era capaz de hacer. Fue un momento de creatividad social impresionante.
  • Fue crucial el hecho de que muchos medios de comunicación se volcasen en favorecer los procesos de diálogo y encuentro, que hiciesen una renuncia voluntaria a poner el foco en la bronca y el desencuentro y sacasen a la luz lo mejor de la sociedad.

Es solo un ejercicio de imaginación, pero ¿os imagináis un periodismo que indague y muestre las diferencias entre las opciones, planteamientos o dilemas, pero que ofrezcan la mejor cara, la más bonita y valiosa, de quienes deben llegar a acuerdos, que no busque insidiosamente la verruga, el moco o la cicatriz?

No he formado nunca parte de la construcción de una organización que se presente a las elecciones, pero intuyo que debe ser muy duro hacerlo desde la desconfianza. La negociación y el regateo. Cuarto y mitad de este partido, medio de aquel otro y unas cuantas lonchas de éste, y granos de independientes por encima. 

Lo que termine siendo la iniciativa que se está construyendo es probablemente la uĺtima oportunidad para afrontar el futuro inmediato con alguna posibilidad de justicia. Por ello y desde fuera del proyecto, lo que quiero es que esté Yolanda Díaz, porque es dialogante, comprometida y firme; quiero a Irene Montero porque es brillante y valiente; quiero que esté Mónica García porque es honesta y tiene la virtud de reconocer errores: quiero a Ada Colau porque me da confianza cualquier lugar en el que está: quiero a Teresa Rodríguez porque siempre recuerda de dónde viene y para lo que está; quiero a Alejandra Jacinto por su trayectoria; quiero a Alberto Garzón porque es metódico y defiende, sin estridencias y entre otras cosas, la gestión justa del decrecimiento material… Y así podría seguir nombrando a muchas personas que me parecen necesarias aunque en muchas ocasiones no coincida con ellas o me hayan decepcionado. Las quiero ahí, no como cuota de un reparto, sino porque la propuesta es mejor si están todas.

Se puede aspirar a tener un equipo buenísimo, de personas con diferentes y complementarias capacidades y no me entra en la cabeza esa obsesión de los medios por mostrar todo lo horrible de un proceso y no contribuir o esforzarse en enseñar lo mejor. No puedo entender ese planteamiento triste y violento en la forma de hacer equipos.

En mi opinión, el periodismo tiene la obligación de mostrar la realidad desde diversas perspectivas, debe velar por el respeto en las formas de expresarlas. Tiene, como dice Olga Rodríguez, la obligación de desconfiar de las lecturas únicas que ofrecen los gobiernos y otras esferas de poder, aunque salir de la explicación única siempre traiga problemas. Y tiene el deber de hacer explícitas sus apuestas y compromisos en las líneas editoriales. Si el compromiso y la apuesta es la de un futuro seguro viable y justo para todas, hagamos lo posible para que el clima que se cree juegue a favor.

Cuando los periodistas, comunicadores y medios de comunicación se dejan arrastrar a la trinchera, pierden la capacidad de mostrar las diferentes visiones, dejan de poder explorar críticamente la realidad y corren el riesgo de convertirse en meros jaleadores de un espectáculo de pressing catch.

Creo importante apostatar de la entrevista que se centra en la bronca o se regodea en el insulto, que no explora cuánto hay de diferencia real entre posiciones y cuánto de diálogo torpe.

Vuelvo a la imagen que Laura colgó. Yo no soy quién para decir cómo han de construirse procesos y equipos en una organización de la que no formo parte. Pero en la medida en que colaboro con un medio de comunicación, sí que creo que es importante autovigilarnos, reconocer y corregir cuando, sin querer, caemos en la trinchera. Reparar el dolor y la violencia que los propios medios ejercen sobre las personas y poner todo el esfuerzo para facilitar que esa gente que necesitamos en los partidos, en los movimientos sociales o en las redacciones de los periódicos pueda entrelazar las manos, no porque sean amigas o escenifiquen buen rollo, sino porque hace falta que se agarren bien fuerte si han de encarar juntas los tiempos que vienen. No se lo pongamos más difícil.

Querida comunidad de Contexto:

El 9 de marzo, Laura Casielles decía en un tuit: “Sigo pensando en ayer y tengo una imagen que lo cuenta increíble. Lo que ves en superficie & lo que pasa por debajo y lo hace posible”. En...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autora >

Yayo Herrero

Es activista y ecofeminista. Antropóloga, ingeniera técnica agrícola y diplomada en Educación Social.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

3 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. fguardo

    ¡Vaya!, creo que perderé toda la credibilidad de mis opiniones pues comparto con mi mujer chalet con piscina (más de 80 años de trabajo cotizados entre los dos, 20 años de hipoteca y las renuncias a otras cosas). Hace tiempo que dejé twitter, el pajarito de la red, para tomar aire y aprender de los pájaros que viven o visitan el jardín. Salud

    Hace 1 año 3 meses

  2. jquintansgarcia

    Si, es de agradecer tu aviso de que no valen para NADA las guerras de trincheras; una trinchera es, antes que nada, tu propia fosa y tumba. Pero la cuestión es que los partidos son la guerra. Hace ya mucho tiempo, casi un siglo ¡¡¡, Simone Weil lo dejo claro: todo partido es totalitario, su objetivo: ocupar todo el espacio. La guerra. La relación de Movimiento Social y partidos es siempre a costa del Movimiento Social. Habrá que ir pensando en como articular el movimiento social para una nueva estructura de las instituciones. Pero los partidos ya han dado de sí todo y nada bueno. Guillen Martínez lo comenta aquí "El residuo seco" : - el ciclo 15 M está cerrado -. Podemos consiguió cuadrar los circulos, como se cuadra a la tropa. Un derroche de caudillismo. Tiene razón Fernando ( comentario anterior ) sobre lo sádico del ataque a las personas, el problema es que algunos personajes han resultado ser temiblemente vulnerables por sus contradicciones. Nadie tuvo que salir a defender el chalet de Julio Anguita. Perdón Julio Anguita nunca se cambió a o por un chalet.

    Hace 1 año 3 meses

  3. Fernando

    "Trincheras". Resulta curioso que tanto Yayo Herrero como Sánchez-Cuenca, coordinadora y coordinador de grupos de trabajo de SUMAR, utilicen vocablos del lenguaje bélico, que tanto ayudan a desvirtuar la realidad. Quienes han sufrido y siguen sufriendo en sus cuerpos la violencia política por estar al frente de las Instituciones -con todos los errores habidos y por haber-, es por dar la cara y no ponerse de perfil. Por mi parte, seguiré al lado de quienes sufren el acoso mediático-político-judicial, pase lo que pase.

    Hace 1 año 3 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí