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REPRESENTACIÓN

Las vacaciones de Sumar

Lo que una lona de propaganda electoral puede decir de un partido

Nuria Alabao 5/06/2024

<p>Lona de propaganda electoral colocada por Sumar en Madrid. / <strong>X (Sumar)</strong></p>

Lona de propaganda electoral colocada por Sumar en Madrid. / X (Sumar)

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Sumar difundía esta semana en X una foto de una lona electoral situada en la fachada de un edificio de Madrid: “Mándales a la mierda. Vota Sumar el 9 de junio. Disfruta las vacaciones”, dice sobre la imagen de una pareja bajo una sombrilla en una playa de colores saturados. En el tuit también se cita su propuesta de “reducir la jornada laboral sin reducción salarial”.

Lo de mandarles a la mierda parece que hace referencia a la frase de indignación de Yolanda Díaz –“a la mierda”–, que fue pillada por un micrófono del Congreso. Las palabras, según explicó en un mitin, surgieron como una descarga, harta ya de las mentiras e insultos de la derecha. La reivindicación del exabrupto supone la adopción de una estrategia comunicativa que quizás pretenda conectar con el tono de los tiempos –a Ayuso le funciona muy bien–, y está bien. Sin embargo, la interpelación al disfrute vacacional no deja de ser sorprendente, sobre todo si tenemos en cuenta que, según el INE, un tercio de la población española –un 33% en el 2023– no pudo irse de vacaciones ni una semana al año.

Es probable que el publicista encargado de la campaña no sepa que este es uno de los indicadores que mide la pobreza y la vulnerabilidad social en España y que esta cifra se ha mantenido estable en los últimos años –aunque llegó a alcanzar casi el 50% después de la crisis–. Y la razón más habitual para no disfrutar de este descanso, que parece que muchas veces damos por sentado, es la falta de dinero, lo que refleja una situación económica precaria para muchas familias. Quizás el mismo publicista no conozca a nadie al que no le llegue para vacacionar, y por eso no se le ha ocurrido. Las burbujas sociales en las que nos movemos son así. Pero los responsables de Sumar deberían haber caído en que un mensaje así puede resultar algo ofensivo para las cerca de 15 millones y medio de personas que no podrán permitirse unas vacaciones este año. Estas son las mismas personas a las que Sumar parece dirigirse especialmente. ¿O no?

Los responsables de Sumar deberían haber caído en que un mensaje así puede resultar algo ofensivo

Quizás sí tienen claro a quién le hablan, porque el segmento socioprofesional en el cual Sumar tiene una clara sobrerrepresentacion de apoyo es el de profesionales, científicos e intelectuales –un 14,3% de intención de voto, además de una simpatía de 6,8 en un marco de elecciones generales–, según los datos del último barómetro del CIS de abril. Casi el doble de su propio voto, lo que significa que hasta el 40% de los sufragios de Sumar procede de este segmento social profesional. De hecho, es el partido con mayor representación respecto de su voto total entre este sector, fundamentalmente en los tramos de edades inferiores a 40-45 años. Este partido también tiene algo más de apoyo en sectores de técnicos y profesionales de nivel medio y en trabajadores industriales –probablemente por la cuestión sindical–. Los votantes de Podemos tampoco están muy alejados de este perfil. Los parados, los jubilados, los que trabajan en ocupaciones elementales, amas de casa y otros trabajadores inactivos siguen votando mayoritariamente al PSOE y constituyen una buena parte de su electorado.

Los que no descansan bajo las sombrillas, sino que más bien las ponen

¿Cómo va de vacaciones una madre que cuida sola, la gente que vive al día sin ahorros, la que no puede hacer frente a la subida de los gastos de la casa o a los alquileres que no paran de escalar? ¿Cómo podrían descansar los millones de personas que no pueden parar de trabajar porque si no, no cobran, o porque no tienen vacaciones pagadas? ¿Y aquellas que aprovechan los empleos que el turismo proporciona en verano para ahorrar para el invierno? ¿Cómo lo hacen muchos jóvenes que se encuentran desempleados y que sufren las cifras más altas de pobreza? Muchas de estas figuras sociales de la precariedad a menudo quedan ocultas en los discursos públicos y muchas de las medidas políticas que se toman no las tienen en cuenta, cuando deberían ser centrales en las propuestas de los partidos que se dicen de izquierdas. “Reducir la jornada laboral sin reducción salarial” es, sin duda, una iniciativa excelente, pero que para muchas personas suena a utopía, aunque no para buena parte de los actuales votantes de Sumar con trabajos estables y remuneraciones aceptables. Quizás hasta ven posible que las empresas y el Gobierno se lo concedan sin ninguna lucha previa, simplemente porque les podría hacer más productivos. Quizás. Pero, ¿y las que trabajan haciendo camas en los hoteles y cobran por horas? ¿Y los trabajos precarios en el campo? ¿Y las domésticas, las que trabajan en los bares, las que penden de un hilo? ¿No deberían ser la prioridad si el objetivo es la justicia social?

¿Cómo va de vacaciones una madre que cuida sola, la gente que vive al día sin ahorros?

Aunque no son mayoría, son bastantes, empezando por unos cinco millones de personas que se encontrarían hoy en situación de precariedad –un 20% de la población activa–, según los economistas Adrián Manzanal y Mariu Ruiz Gálvez. Esta cifra incluiría a las personas paradas, inactivas desanimadas –que ya no buscan trabajo– y a la población subempleada que ahora mismo necesita un empleo de más horas o mejor remuneración para poder tener ingresos suficientes para vivir. A estas nuevas figuras de la precariedad podrían añadirse también los trabajadores temporales –estos contratos siguen ocupando el 15,7% del total de las asalariadas, según la EPA–. Además de los temporales que, después de la última reforma laboral, han pasado a llamarse fijos discontinuos y que no se puede decir que se encuentren en una situación real de seguridad en los ingresos y estabilidad laboral. Las bajas voluntarias –una forma en que las empresas pactan el fin de la contratación– y la rescisión de los contratos durante este periodo suponen la mayoría –el 52%– de las terminaciones de los contratos indefinidos en 2023. “En definitiva, estos contratos son una fuente de precarización que también alimenta el subempleo, y parece que, con los últimos cambios legislativos, han venido para quedarse como mecanismo de flexibilización de la mano de obra ante las necesidades de la demanda”, señalan Manzanal y Ruiz G. En total, quizás esta definición de la precariedad no esté tan alejada de ese 33% que no se va de vacaciones.

En gran medida, estos segmentos sociales se encuentran desconectados de partidos como Sumar o Podemos, que dicen representarles, o incluso desconfían de las instituciones políticas y de la efectividad de los partidos para realizar cambios significativos que afecten a sus vidas. Muchas de estas personas acaban en la abstención. La forma en la que se presentan los líderes de estos partidos, su comunicación o incluso sus predisposiciones culturales de clase les alejan de ellos. Podríamos preguntarnos si el PSOE se enfrenta a un desafío parecido, pero lo que le salva es que, a pesar de todo, tiene organización territorial, así como redes de base –sean clientelares o no–. Es suficiente con observar algunos de sus mítines en los distintos territorios: muchas veces, los propios organizadores y los que suben al escenario se parecen cultural, e incluso físicamente, a sus votantes de clase trabajadora. Se podría decir que en ese partido hay un poco de todo. Sumar no puede decir lo mismo –pese a ser una coalición de distintos retazos, ha creado una imagen general reconocible y tiene un cierto aroma de clase–, aunque por lo menos esté asociado al sindicalismo mayoritario. Y, si bien Podemos tuvo estas bases y estructura diversa, la cercenó en sus guerras internas.

Por lo tanto, o tienes organización territorial transversal –si es que dices dirigirte a esa transversalidad– o hay que empezar a tomarse más en serio formas de conectar con ese electorado al que ahora se castiga con fotos de playas y hamacas. Se trata de ampliar un poco el foco más allá de la clase media. Cuando la política es mayormente comunicación, al menos hay que estar pendiente de a quién le hablas, cuáles son sus expectativas, deseos y dificultades vitales.

Porque todas esas personas, cada vez más excluidas de la representación, difícilmente se sentirán vinculadas a partidos o líderes que no tienen en cuenta sus problemas más inmediatos y tangibles, o que ni siquiera los comprenden. Muchas de ellas siguen votando al PSOE, pero otras pueden desconectarse de la política y las elecciones –o incluso a veces, sucede así en otros lugares de Europa, apoyar a las extremas derechas con su antipolítica, sus mensajes antiestablishment y sus promesas fáciles de cambio radical–. Claro que para evitar eso habría que trascender la representación y las promesas y proporcionar cambios tangibles y propuestas radicales como abaratar la vivienda, aunque no guste a la clase media rentista: buena parte de los actuales votantes de Sumar.

Sumar difundía esta semana en X una foto de una lona electoral situada en la fachada de un edificio de Madrid: “Mándales a la mierda. Vota Sumar el 9 de junio. Disfruta las vacaciones”, dice sobre la imagen de una pareja bajo una...

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Nuria Alabao

Es periodista y doctora en Antropología Social. Investigadora especializada en el tratamiento de las cuestiones de género en las nuevas extremas derechas.

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5 comentario(s)

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  1. josevht

    Te imaginas Nuria que ese 33% que mencionas y que no se irá de vacaciones votara con conciencia de clase, osea de la clase social en la que se encuentra. Es muy posible que no nos asustara la ultraderecha, pero claro, si cuando estás en el gobierno haces políticas tibias que apenas cambian la situación de las personas necesitadas, o que se parecen a las que hace la derecha, el resultado es el desencanto y por lo tanto el voto cabreado se puede ir a donde menos desearíamos. La lona de Sumar lo dice todo, y no para bien.

    Hace 16 días

  2. victor1

    Aprovecho para poner una cita del último artículo de Rafael Poch que viene muy a pelo... "Hay que repetirlo: nos llevan a una guerra mayor y nunca había existido una necesidad tan urgente de un movimiento social por la paz. La cuestión de la guerra debería estar en el centro del debate de las elecciones al Parlamento Europeo del 9 de junio( ... )Solo el voto a las minorías que entienden todo esto será un voto útil." mientras tanto Sumar parecer que está a por uvas...

    Hace 18 días

  3. juan-ab

    “Tengo una debilidad / ¡Ay, qué calamidad! / mi vida es un disgusto. / Tengo una debilidad / no sé qué pasará / si no me doy el gusto...”. Joé, he caído en la celada de la lona esa. Pero la lona solo es el señuelo para el extemporáneo golpe bajo. Años lleva Alabao con su debilidad. Lo lleva en la mirada.

    Hace 19 días

  4. Fernando

    Excelente

    Hace 19 días

  5. victor1

    Gracias por el artículo Nuria. Soy fan de tu columna y de tu forma de analizar las diferentes dilemas que plantean los feminismos. Sin embargo aunque estoy muy de acuerdo con lo que dices creo que el análisis se deja capas, en mi opinión, mucho más graves. Imaginemos un cartel así de la izquierda obrera en las elecciones de 1933 en Alemania, cuando finalmente salió Hitler apoyado por Hildenburg. O frente a Bolsonaro en las pasadas Brasileñas... Sería una barbaridad. Sería ignorar lo que se nos está viniendo encima... Hoy salvando las distancias, nos amenaza la ultraderecha por todos los flancos, la desigualdad laboral y el desmantelamiento de la protección social, cada vez más débil mientras discutimos si el sexo de los ángeles es femenino, masculino, trans o binario (...), la escalada de guerra por la provocación continua contra Rusia, vemos en directo en las redes el horror un genocidio día a día en Palestina y las élites europeas brindan felices con el estado genocida, nuestras fronteras aquí y en el exterior están llenándose de muertos por acción u omisión de Europa, y por si fuera poco estamos al borde del precipicio climático, y sin embargo el partido que se dice aglutinador de las izquierdas en España, de los derechos humanos frente a la ceguera extractiva de las "derechas" el que debería ser un dique de contención, un movilizador con todos los recursos mediáticos de los que dispone, nos invita a votar con la desgana de un adolescente más ocupado en su pequeño mundo de disfrute personal que de un ciudadano comprometido. Lo triste del anuncio, no es sólo que define a Sumar como un partido indolente y perezoso para cualquier cambio sustancial, sino que quizás no estén tan equivocados con la elección de su nicho electoral, pues en el fondo pueden ser muchos más de los que pensamos los que viven a espaldas del mundo que viene, sentados en su hamaca como María Antonieta, consumiendo las migajas que todavía ofrece vivir en el lado privilegiado del mundo mientras ese 33% que mencionas, o el sur global, o los demandantes de asilo o las víctimas de todas las guerras actuales o de la esclavitud o de la codicia del sistema financiero en general, desesperan.

    Hace 19 días

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