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MALOSERÁ

Déjalos, Yolanda

Echarle la culpa a Díaz de las anemias orgánicas de Sumar se antoja tan injusto como culpar a Xavi de los problemas del Barça. Es verdad, pero ni de lejos es toda la verdad

Antón Losada 14/06/2024

<p>Yolanda Díaz votando durante las elecciones europeas el pasado domingo 9 de junio. / <strong>Redes sociales</strong></p>

Yolanda Díaz votando durante las elecciones europeas el pasado domingo 9 de junio. / Redes sociales

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Qué gran verdad, especialmente en España, esa de que el éxito acostumbra a tener mil padres y el fracaso suele ser huérfano. Si hablamos de la verdadera izquierda española, resulta aún peor. El éxito sólo tiene un padre –y ojito con cabrearlo, que te fulmina con su rayo multiusos– y el fracaso no sólo sale huérfano, sino que lo encontraron en la calle. 

Ahora que Yolanda Díaz lo hace todo mal y no tiene ni idea de cómo montar un proyecto político, ni de cómo liderar una organización política, ni sabe integrar, ni sabe negociar, ni sabe elegir candidatas, ni sabe dimitir, ni nada de nada, porque ni siquiera lo del empleo acabará siendo mérito propio, sino de la coyuntura internacional y de –por supuesto– Pedro Sánchez, tal vez sería un buen momento para preguntarse si realmente nada tienen que ver en las desgracias de la verdadera izquierda los mismos que llevan décadas explicándonos los destrozos que provocan en la verdadera izquierda.

Yolanda Díaz aceptó al salir de la pandemia una herencia en ruinas, con un vicepresidente a la fuga en nombre de la noble causa de parar al fascismo en Madrid, con el brillante resultado –a dos manos con Pedro Sánchez y su estratega en jefe entonces, Iván Redondo– de facilitarle su primera mayoría a Isabel Díaz Ayuso. La buena gestión y la trabajada imagen de la ministra de Trabajo se convirtieron en el principal activo político de un espacio sin más proyecto entonces que sobrevivir y que parecía presa fácil para los socialistas.

La vicepresidenta ponía la candidata y el discurso, los demás debían poner la organización. Parecía un trato justo y ella lo ha cumplido en su mayor parte. Ahora que la corte de aduladores y cronistas oficiales se diluye en el siempre frío si-te-he-visto-no-me-acuerdo, seguramente queda más claro que podría haber sido mejor candidata; de hecho, aún podría serlo –más le vale a la verdadera izquierda que lo sea– si cae en la cuenta de que no hay que tener razón siempre, ni quedar bien siempre; muchas veces conviene remangarse, bajar al barro, ensuciarse y quedar mal, pues no hay que estar siempre como si fueras a una boda y todo consistiera en repartir besos y abrazos. También podríamos alcanzar un cierto consenso en torno a la necesidad de abandonar el recurso a una dicotomía para todo entre la política y la gente, tan absurda en boca de un político; o dotar de mayor claridad un discurso que reparte bien los beneficios, pero no maneja con tanta claridad los costes.

Si alguien no ha cumplido aquí ha sido más bien la verdadera izquierda. Entre todos y todas debían proveer de una organización competitiva a la candidata y su programa, pero hicieron exactamente lo contrario. Echarle la culpa a Yolanda Díaz de las anemias orgánicas de Sumar se antoja tan injusto como culpar a Xavi de los problemas del Barça. Es verdad, pero ni de lejos es toda la verdad.

La habilidad organizativa de Yolanda Díaz se antoja manifiestamente mejorable. Pero no ha sido ella sola quien ha convertido cada proceso de confección de listas en la jarana que todos hemos visto. Tampoco fue ella quien se ocupó durante aquellos meses de aquel mítico proceso de escucha en dejar claro que muy pocos parecían dispuestos a ceder su pequeño Shangri-La orgánico para disolverlo en un proyecto común y mayor. Tampoco fue ella quien, forzada por el adelanto electoral, exigió a bofetadas en los medios una presencia sustancial en las listas y luego un ministerio, sabiendo que la idea siempre ha sido aprovechar el soporte vital de Sumar, largarse a la primera ocasión y asaltar desde fuera la casa patricial. 

Los mismos que se ofrecen voluntarios para arreglar todas las cosas que ahora Yolanda Díaz ha hecho tan mal, y antes hacía tan bien, tienen idéntica o más responsabilidad en la inhabilidad de Sumar para convertirse en la fuerza que represente el espacio a la izquierda del PSOE sin aburrir o desesperar a sus hipotéticos votantes. La mejor prueba de que Irene Montero no debía concurrir en las listas del 23J la tienen en el espacio que la ley del solo sí es sí ha tenido en su larga campaña como candidata europea. Menos drama. Déjalos, Yolanda. Ya se cansarán de andar en círculos. 

Qué gran verdad, especialmente en España, esa de que el éxito acostumbra a tener mil padres y el fracaso suele ser huérfano. Si hablamos de la verdadera izquierda española, resulta aún peor. El éxito sólo tiene un padre –y ojito con cabrearlo, que te fulmina con su rayo multiusos– y el fracaso no sólo sale...

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Autor >

Antón Losada

Profesor Titular de Ciencia política y de la administración en la USC. Doctor europeo en Derecho por la USC. Máster en Gestión pública por la UAB. Escritor y analista político. Padre de Mariña.

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15 comentario(s)

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  1. Enrique

    El artículo de Losada es excesivamente indulgente con Yolanda Díaz. Pecó de verticalidad, y mucho. De imponer candidatos (a la cabeza de lista de las Europeas no la conocía casi nadie), de no escuchar. También es cierto que la verticalidad y el poco escuchar no son exclusivos de Y. Díaz. En la élite de Podemos saben un poco de eso, igualmente.

    Hace 1 mes 8 horas 59 minutos

  2. Fernando

    Sí, releyendo artículos del año pasado de Javier Pérez Royo, SAR, Sánchez-Cuenca y otros más contra otros, podría uno preguntarse ¿que fue de la razón y la dialéctica?.

    Hace 1 mes 9 horas 12 minutos

  3. ricardo-aguilera908

    La política de hooligans no es algo nuevo. La derecha nacional la viene practicando desde siempre. Conmigo o contra mi. Santos y pecadores. Donde manda patrón no manda marinero. Pensamiento simple para memos. Y funciona. Lo novedoso es que esta política se haya instalado en la izquierda española del siglo XXI. Las riñas entre Sumar y Podemos son el mejor ejemplo. Más allá de las inquinas personales entre sus líderes, lo preocupante de verdad es la actitud de los simpatizantes. Un simple vistazo a las opiniones en las redes le deja a uno con el alma en los pies. En cuanto se esboza la más mínima crítica a una de las partes, los fans salen en defensa de su bandería excomulgando al contrario. ¿Pero qué es esto? ¿No habíamos quedado que el espacio de la izquierda era el de la reflexión y el pensamiento crítico? ¿Qué fue de la razón y de la dialéctica? Corren tiempos oscuros. Frente a militancia, hooligans. Frente a simpatizantes, fans. Tanto Podemos como Sumar han conseguido grandes logros y han metido la para escandalosamente. Pablo Iglesias y Yolanda Díaz no son santos ni demonios, no son políticos inmaculados ni traidores aberrantes. A mi, en lo personal, no me gusta ninguno de los dos. Pero considero que son de los míos. Los otros ya sabemos quiénes son. Dejémonos de tonterías, que ya estamos mayorcitos.

    Hace 1 mes 1 día

  4. fguardo

    En Polònia TV3 lo explican más claramente, y además te puedes reir: https://www.youtube.com/watch?v=HRXZ4zuSXAM

    Hace 1 mes 1 día

  5. Fernando

    Patético.

    Hace 1 mes 1 día

  6. antonio-gonzalez-alvarez

    Lo bueno que tiene escuchar a Jiménez Losantos es que te cuenta las mismas mierdas que Losada pero con más clase, estilo y gracia. Buen intento, Antón!! Ánimo, hombre!! No llore más!!! Qué malos son estos de Podemos!!!! No saben apreciar lo buena que es la gente de Sumar con sus bonos sociales, sus carguitos cuquis, sus magdalenas y su defensa numantina cuando difamaron a Oltra...claro que sí!!! Si no defiendes a los tuyos...a quién vas a defender??? Pero sobre todo, no se olvide de "escuchar".... Lo oye???? Es el silencio...

    Hace 1 mes 1 día

  7. fpg999

    El odio de este tipo a Iglesias, Montero y, en definitiva, a Podemos es tan grande y lo manifiesta de forma tan patética que. a mí, la verdad, ver lo que este hombre sufre, me da un poco de pena.

    Hace 1 mes 1 día

  8. Marcoafrika

    ¿Necesita toda esa retórica la unidad de la izquierda?. Supongo que mi pecado es intentar simplificar el discurso (que a veces es lo mismo que ser simple pero otras no). Sumar ha sido un intento de unir la izquierda o al menos diferentes formaciones "progresistas". No parece que el intento haya culminado en resultados esperados y tangibles. Tampoco que la izquierda haya aprendido que es necesario estar unida, lavar los trapos sucios en casa y pensar mucho más en los objetivos que en las tácticas para llevarlos a cabo. Parece (o me parece) que se olvida la dureza de la lucha de clases como algo inevitable cuando una clase (la minoritaria, rica y dueña de todos los bienes de producción y consumo) se apropia de de los bienes de otra clase (mayoritaria, que oscila entre la pobreza extrema, la precariedad y el bienestar menguante). Los que pertenecemos a la última clase, estamos perdiendo. El capitalismo va ganando, siempre lo hace a pesar de sus crisis porque perder significaría que la humanidad en su conjunto ganaría en equidad, justicia, sabiduría y en definitiva, felicidad. Son esas clases minoritarias las que mantienen el capitalismo vivo, la guerra como solución a las crisis y la infelicidad de la mayoría que, también, es quien muere en las guerras y mantiene a los capitalistas. No es unan contradicción, es lo de siempre mientras dura este proceso: el zorro gobernando el gallinero. Podemos, Sumar y cualquier otro partido y organización progresista de izquierdas tienen la obligación de entenderse y reconstruir, precisamente, la unidad que acabe con la lacra capitalista, con la amenaza de seguir explotados, esquilmar los recursos disponibles en el planeta, destruir el medio ambiente hasta hacerlo insostenible para la vida y seguir aumentando la temperatura de ebullición que desintegre la biosfera (pausada o súbitamente si les da por intercambiar bombas atómicas). ¿Parece exagerado?. Ojalá lo fuera y se tratase solo de mi simpleza.

    Hace 1 mes 1 día

  9. jmfoncueva

    Pocos (yo no, desde luego) negarán la aptitud de Yolanda como ministra de trabajo, ni como parlamentaria, ni como luchadora en general. Igualmente, hay que ser muy forofo para creer en su liderazgo o en su capacidad para aglutinar (cosa esta nada fácil, ciertamente) a la izquierda española. El patinazo de excluir a Podemos en las elecciones generales fue muy significativo. Lo refleja muy bien el chiste de ayer en Diario Red, en el que de las sedes de Sumar y de Podemos salen sendos bocadillos que rezan: "tenemos las puertas abiertas" (Sumar) y le contesta Podemos: "Y nosotras también". Zapatero a tus zapatos. Sobre todo si los haces bien. Salud y paz para todos.

    Hace 1 mes 2 días

  10. juan-ab

    “Una vez conocí a alguien que describió la atención como «el rey sin corona de la conciencia», y recuerdo esas palabras a menudo por su exactitud”. (Caitlin Johnstone, en el artículo -toda una lección- “Cómo los medios de comunicación distorsionan la percepción y la atención de la gente”, recogido por Rafael Poch en su blog). Pues es con esa misma atención que corresponde ver y escuchar, preferiblemente varias veces, el “discurso” completo (cuatro minutos y pico) de “despedida” de YoDi. Luego pónganse el del anuncio de Peo Sánchez “Los cinco días que sacudieron España” , y aun luego el otro, fruto de sus reflexiones, “Vuelvo con más ganas que nunca. (Mucho amor, pero cinco días sin salir de palacio y no me comí un culín)”. Si después de los tres monólogos todavía pueden soportar una emoción fuerte más prueben con el penúltimo artículo de Willy Veleta, “Eternamente Yolanda” (Diario.Red, 11.06.24). Un descubrimiento este periodista, tal vez más conocido por su alcachofa (micrófono, no vayan a pensar). Pero que nadie se confunda con este hombretón de tiernas maneras y hechuras, porque cuando llega a casa transforma su alcachofa en una maza, que lo sigue cantando Silvio “Qué cosa fuera, corazón, que cosa fuera / la maza sin la cantera”. Que hay cantera para dar, también para acoger, nos lo viene contando Willy en sus artículos. Por lo común explícito sin remilgos, en ocasiones tira de ambiguedad, de doble sentido, invitándonos a completar o a resolver lo que leemos. Vean si no: (lleva varios párrafos hablando de YoDi) y de pronto dice “Ojo, que yo por entonces no curraba para el diario YA, estaba en una revista digital afín a su causa, que ya no es la misma.” Aquí me detuvo en seco. ¿Qué revista era esa “afín a su causa” (la causa de YoDi)? Pero ¿y ese “que ya no es la misma”? ¿Qué o quién “ya no es la misma”, la causa o la revista? Si W.V. hubiera trabajado en Público de inmediato habría pensado que la afinidad con la causa era la de Ana Pardo ¿de Veras? (Directora Corporativa y -¡atención!- de RR.HH). Si su empleo hubiera sido en Diario.es, la afinidad sería, entre un puñado, la de Esther Palometa (Adjunta al Director). Pero si aquellas no eran ¿qué revista digital sería esa en la que trabajó Willy? Y caigo en que bien podría tratarse de CTXT y entonces estaríamos hablando de la misma afinidad con la causa de, por lo menos, Vane Jiménez (Directora adjunta, articulista ocasional y censora a tiempo parcial de los comentarios a sus artículos, al parecer entrenando para serlo a tiempo completo). Si fuera la causa (de YoDi) lo “que ya no es la misma”, de momento no se aprecia variación alguna en esta revista, buen ejemplo es, tras días de ausencia informativa, este residuo del opinador Losada. Lean a Willy Veleta con esa atención de la que hablaba al principio, seguro que lo disfrutarán.

    Hace 1 mes 2 días

  11. usarytirar19

    Menos mal que está Gerardo Tercé para para tratar a los lectores como si no fueran idiotas, para leer estas cosas quizá habría que volverse al diario.es

    Hace 1 mes 2 días

  12. imanol-arroyo

    Lo que nos faltaba, Losada Yolander number one! El antipodemismo aflora aún más cuando fracasa Sumar, el mundo al revés. Antes la culpa era de Zapatero, ahora es Podemos, pase lo que pase. En cuanto la lideresa que supuestamente se preocupa de la gente se quite del foco y deje de hablar de si misma en tercera persona(qué bochorno!) avanzaremos. Quizá hacia el abismo pero pasemos página . Sumar no hay por dónde cogerlo, yo no lo tocaba ni con un palo

    Hace 1 mes 2 días

  13. pablo-luis-plo-alonso

    Pero, ¿quién cojones es la "verdadera izquierda"? La verdad, cojo complejo de idiota cada vez que leo artículos y comentarios tan genéricos como ambiguos, porque no estoy en la "pomada" de la política, ni al cabo de la calle de la información. En provincias, llamamos a la gente por su nombre y nos gusta identificarles para lo bueno y para lo malo. Mientras sigamos teniendo el esquema mental de que la izquierda sólo se da en determinados partidos, seguiremos confundiéndonos a nosotros mismos. Como si la izquierda no fuesen organizaciones de participación y acción directa de la gente, al margen de los partidos. Hace tiempo ya que cambiaron las condiciones del análisis de las izquierdas pero mientras se siga pensando en jerarquías y taifas nos dará como resultado que "lo más seguro es que quién sabe..." Sí quiero un proyecto, pero organizado desde el territorio, no desde los despachos.

    Hace 1 mes 3 días

  14. pipe49

    Uff, Sr Losada, debe ser que usted, como la Sra Díaz, sólo escribe en clave de "política de la buena" y que tanta escucha les ha dejado sordos a ambos. Tan difícil es ver que Sumar desde sus orígenes ha restado a las izquierdas mucho más de lo que ha sumado, a las pruebas me remito, y que se está disolviendo como un azucarillo en el líquido de su incompetencia política y mala fe?

    Hace 1 mes 3 días

  15. cmvjulio

    Afortunadamente, el proyecto Sumar, se llame como se llame, es imprescindible y, por tanto se ha de hacer. A pesar de la verdadera izquierda, Yolanda Díaz lo ha empezado a organizar, ha conseguido entrar en el gobierno casi sin tiempo, a pesar de la verdadera izquierda, y lo ha traído hasta aquí. Buen momento para dejarlo, ahora que parece que se aleja el periodo electoral, para que otros cojan(mos) el relevo sobre lo aprendido, y sigan(mos) en el empeño, de algo que, ya digo, es imprescindible. Sí o sí, con verdadera izquierda o sin ella.

    Hace 1 mes 3 días

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